Richard Nixton inicia su andadura política en el mejor escenario posible. El Big Ben de Londres. Mientras los periodistas aguardan su llegada, él supervisa el emblemático reloj. Todo ha de ser perfecto para la sesión de fotos que impulsará su carrera. Pero tarda en regresar a la fiesta donde ha de anunciar su candidatura y su equipo corre a buscarle. Está muerto. Los engranajes del reloj le han devorado, dejando escasas pistas de lo sucedido. ¿Qué ha pasado? ¿Quién ha planeado el magnicidio? Por suerte, tres trabajadores se encontraban cerca del lugar del crimen. Tres testigos con características muy peculiares. Uno es sordo, el otro es mudo y el tercero es ciego.
Lo que más destaco de esta segunda entrega es que se ve una evolución en nuestro detective, puesto que en algunas partes sale con unos comentarios tan profundos que nos deja a todos con la boca cerrada, además se toma más enserio su trabajo y aun cuando mete la pata un sin fin de ocasiones, nunca lo hace de mala voluntad. Si me gustaría ver un cambio en cuanto a la relación que tiene con su mamá, bendita mujer que le aguanta toda su "vagancia", pero entiendo que ella le permite ese comportamiento. No faltan los comentarios chistosos de Francisco, que me sacaron más de una carcajada y que hacen la trama mucho más entretenida y peculiar. Al igual que quiero resaltar que esta vez nos proporcionaron más datos para ir al pie de las cavilaciones de nuestro detective. http://isatommacreations.blogspot.com...