Confiar en los demás, valorar nuestras raíces, la fragilidad, las cicatrices, los aprendizajes, el estudio, la sexualidad... no se, hay tanto en tan pocas páginas.
Cuando comencé este libro no sabia que esperar... y debo decir que me sorprendió para bien, ya que a pesar de ser una recopilación de vivencias de la autora, con muchas me he sentido identificada, con muchas he sufrido como si lo hubiese vivido yo y con otras he reído, por lo que creo que es un libro para dejar una pequeña huella y permitirle a quien lo lee, recordar vivencias que nos lleven a revivir, a aprender, a valorar y a dejar las máscaras y vivir la vida, dejando de arda en todos los sentidos.
Les dejo una de las frases con las que me sentí muy identificada y que creo, en parte, somos todos los lectores y nuestro propio caos: "Quiero aparentar que el caos todavía me es controlable. Me tiro en la cama, estamos desarmadas ella y yo. Abro un libro. El señalador es una cuchara. Me río."