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El río
Los días de Horacio transcurren en el Delta del Paraná. Poco antes de morir, su madre le pide un último favor: ser enterrada en su pueblo natal, el punto limítrofe entre las provincias de Entre Ríos y Corrientes. Con el fin de cumplir su palabra, Horacio remonta el río abierto por primera vez. Un viaje fluvial de un día que parecerá no terminar nunca, ni tener sentido, cuando la naturaleza se le imponga con violencia. Hasta que en medio de las aguas, un encuentro inesperado obligará a Horacio a repasar su identidad y su historia. Con el Paraná como protagonista, Débora Mundani se adentra en este río implacable que traza la vida de mujeres, hombres y pueblos que nacen a sus orillas.
128 pages, Paperback
First published January 1, 2016
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Community Reviews
Displaying 1 - 10 of 10 reviews
August 27, 2026
Esta novela breve de Débora Mundani ganó una mención especial del Premio Literario Casa de las Américas en 2015.
El río narra la historia de Horacio, quién debe llevar el cadáver de su madre desde el Delta del Paraná hasta la localidad de Trinidad (población ficticia, que Mundani ubica cerca del límite entre Corrientes y Entre Ríos). La narración no es lineal, sino que la aventura de Horacio va alternándose con las historias de su madre, Helena, y Juan, un trabajador esclavizado de los yerbatales litoraleños.
El libro está escrito en una prosa simple, pero bien lograda. Aunque algunos detalles del argumento no me terminaron de cerrar, sí me gustó bastante el final, del que un lector atento podrá extraer interesantes conclusiones.
Dicen que las comparaciones son odiosas, pero no se me ocurre mejor manera de reseñar este libro que asemejándolo con otros que he leído.
De momento, dejaré de lado a Haroldo Conti y Sudeste (1962), al que la propia autora reconoce como si principal inspiración para la novela. No leí el libro de Conti, por lo que cualquier comentario que pudiera hacer al respecto no estaría basado en mi propia experiencia.
Pero mientras leía El río, el recuerdo de otros libros llegó a mi recuerdo, particularmente dos novelas de los años '40: El ríos oscuro (1943), de Alfredo Varela y Los isleros (1944), de Ernesto Castro. Del primero, la novela de Mundani se parece en la descripción que hace la dura vida de los trabajadores yerbateros, víctimas de constantes maltrato y explotación; del segundo, los peligros de la vida en las islas paranaenses, con sus inundaciones y tormentas, que ponen en constante peligro a sus pobladores.
Siguiendo con las comparaciones, el estilo de la autora me recordó mucho al de otra escritora argentina contemporánea: Selva Almada. Ambas retratan con crudeza la vida de los habitantes del Litoral argentino, sus luchas contra la naturaleza y la violencia con la que conviven en su vida diaria. Particularmente, hay un libro de Almada, No es un río (2020), que, además de la similitud del título, tiene muchos puntos de contacto con el de Mundani.
Por último, aunque con un estilo narrativo muy diferente, podríamos agregar a José Saer a esta lista improvisada de autores de temática isleña, que encontramos en obras como El limonero real (1974) y Nadie, nada, nunca (1980).
Me parece que estas comparaciones no son aleatorias, sino que permiten ubicar a esta autora y este libro dentro de una tradición literaria litoraleña, iniciada en los años '40 y con ramificaciones que alcanzan nuestros días, y en la que Conti y Saer operando como bisagra entre ambos períodos.
El río narra la historia de Horacio, quién debe llevar el cadáver de su madre desde el Delta del Paraná hasta la localidad de Trinidad (población ficticia, que Mundani ubica cerca del límite entre Corrientes y Entre Ríos). La narración no es lineal, sino que la aventura de Horacio va alternándose con las historias de su madre, Helena, y Juan, un trabajador esclavizado de los yerbatales litoraleños.
El libro está escrito en una prosa simple, pero bien lograda. Aunque algunos detalles del argumento no me terminaron de cerrar, sí me gustó bastante el final, del que un lector atento podrá extraer interesantes conclusiones.
Dicen que las comparaciones son odiosas, pero no se me ocurre mejor manera de reseñar este libro que asemejándolo con otros que he leído.
De momento, dejaré de lado a Haroldo Conti y Sudeste (1962), al que la propia autora reconoce como si principal inspiración para la novela. No leí el libro de Conti, por lo que cualquier comentario que pudiera hacer al respecto no estaría basado en mi propia experiencia.
Pero mientras leía El río, el recuerdo de otros libros llegó a mi recuerdo, particularmente dos novelas de los años '40: El ríos oscuro (1943), de Alfredo Varela y Los isleros (1944), de Ernesto Castro. Del primero, la novela de Mundani se parece en la descripción que hace la dura vida de los trabajadores yerbateros, víctimas de constantes maltrato y explotación; del segundo, los peligros de la vida en las islas paranaenses, con sus inundaciones y tormentas, que ponen en constante peligro a sus pobladores.
Siguiendo con las comparaciones, el estilo de la autora me recordó mucho al de otra escritora argentina contemporánea: Selva Almada. Ambas retratan con crudeza la vida de los habitantes del Litoral argentino, sus luchas contra la naturaleza y la violencia con la que conviven en su vida diaria. Particularmente, hay un libro de Almada, No es un río (2020), que, además de la similitud del título, tiene muchos puntos de contacto con el de Mundani.
Por último, aunque con un estilo narrativo muy diferente, podríamos agregar a José Saer a esta lista improvisada de autores de temática isleña, que encontramos en obras como El limonero real (1974) y Nadie, nada, nunca (1980).
Me parece que estas comparaciones no son aleatorias, sino que permiten ubicar a esta autora y este libro dentro de una tradición literaria litoraleña, iniciada en los años '40 y con ramificaciones que alcanzan nuestros días, y en la que Conti y Saer operando como bisagra entre ambos períodos.
June 21, 2017
La ambición literaria, eso que tanto le reclamamos a la literatura argentina, no tiene que ver tanto con la cantidad de páginas que se escriben como por su espesor lingüístico, psicológico, poético y narrativo de un libro. Débora Mundani, con El Río, ha logrado condensar en 128 páginas una hermosa historia que pone en juego todos esos elementos.
La novela empieza con la muerte de Helena, que vive desde hace años en el delta del Paraná con su hijo Horacio, un cuarentón hosco y silencioso que jamás ha salido de los arroyos y riachos de la zona. Pero cuando su madre muere decide salir al Paraná abierto y remontarlo hacia Corrientes para llevar los restos de su madre a su pueblo natal Trinidad. Otro personaje es Juan, cuya relación con Helena y Horacio se irá develando en el transcurso de la narración. ¿Una novela de aventuras? ¿Una novela de marineros de agua dulce? ¿Una nueva reescritura del río de Heráclito? Todo eso y más.
En principio estos son los personajes centrales, no obstante el protagonista absoluto de la novela es el río Paraná, todo sucede en su cauce o en sus orillas. A medida que Horacio lo remonta, escapando de la sudestada en soledad su propia identidad va cambiando. La narración, o mejor dicho, las narraciones, avanzan también al ritmo del río. El río no funciona sólo como símbolo o metáfora, tampoco como paisaje, el río en esta novela condiciona y define el destino de estos personajes.
Claro que en El Río hay referencias claras a Sudeste de Haroldo Conti, la autora ha reconocido esa influencia, no obstante hay elementos que remiten a Mientras Agonizo de Faulkner, es imposible no relacionar el cadaver de Helena con Addie Bundren y el viaje de Horacio a Trinidad con el que emprenden los Bundren a Jefferson con el cajón. Si bien el estilo y la intención de Mundani es distinta a la de Faulkner, el derrotero de Horacio y de los Bundren están íntimamente ligado. Jowel Bundren salvando el cajón del río y las llamas. Horacio protegiéndo el de su madre de la inundación y de la sudestada. La soledad, el viaje a lo desconocido, el dolor, los recuerdos, la muerte. De alguna manera, intencionalmente o no, Mundani ha traído al mejor Faulkner al Río Paraná.
Hay escenas memorables: el hombre solo en su lancha con un cajón fúnebre abierto, la corriente arrastrando cadáveres junto con basura y plantas, una comadreja flotando sobre unos camalotes en medio de una inundación, niños en un techo con un televisor. Y más. Escenas a las que Mundani dota de una intensidad tal que trascienden el lenguaje y las palabras que las construyen.
Más allá de la trama, de la buena construcción de los personajes, del protagonismo del Río y de las referencias literarias, la novela tiene, además, muchos méritos formales. El discreto narrador omnisciente tradicional se retrae para dejar que hablen los paisajes, los diálogos y las acciones de los personajes, por momentos entra en los recuerdos, pensamientos y sensaciones de éstos, pero no profundiza, no desliza juicios de valor morales. El ritmo de la prosa y el uso del lenguaje se acomodan al fluir del río, de esta manera la narración parece acompasar el rumor del agua. Sin abusar de las descripciones y de las metáforas las descripciones logran transmitir la inmensidad, la soledad y ciertos aromas y colores ribereños con un regusto a las mejores poesías de Juan L. Ortiz y a esos precisos paisajes fluviales de Saer. La lectura es ágil, pero el lenguaje tiene su espesor, no desaparece, no es meramente comunicacional, algo de poesía hay en El Río.
Esta es una novela sobre el río, claro, sobre el río paraná, pero también puede leerse como una hermosa narración sobre la soledad, el silencio y el desencuentro. Me gustó mucho, El Río es una hermosa novela.
La novela empieza con la muerte de Helena, que vive desde hace años en el delta del Paraná con su hijo Horacio, un cuarentón hosco y silencioso que jamás ha salido de los arroyos y riachos de la zona. Pero cuando su madre muere decide salir al Paraná abierto y remontarlo hacia Corrientes para llevar los restos de su madre a su pueblo natal Trinidad. Otro personaje es Juan, cuya relación con Helena y Horacio se irá develando en el transcurso de la narración. ¿Una novela de aventuras? ¿Una novela de marineros de agua dulce? ¿Una nueva reescritura del río de Heráclito? Todo eso y más.
En principio estos son los personajes centrales, no obstante el protagonista absoluto de la novela es el río Paraná, todo sucede en su cauce o en sus orillas. A medida que Horacio lo remonta, escapando de la sudestada en soledad su propia identidad va cambiando. La narración, o mejor dicho, las narraciones, avanzan también al ritmo del río. El río no funciona sólo como símbolo o metáfora, tampoco como paisaje, el río en esta novela condiciona y define el destino de estos personajes.
Claro que en El Río hay referencias claras a Sudeste de Haroldo Conti, la autora ha reconocido esa influencia, no obstante hay elementos que remiten a Mientras Agonizo de Faulkner, es imposible no relacionar el cadaver de Helena con Addie Bundren y el viaje de Horacio a Trinidad con el que emprenden los Bundren a Jefferson con el cajón. Si bien el estilo y la intención de Mundani es distinta a la de Faulkner, el derrotero de Horacio y de los Bundren están íntimamente ligado. Jowel Bundren salvando el cajón del río y las llamas. Horacio protegiéndo el de su madre de la inundación y de la sudestada. La soledad, el viaje a lo desconocido, el dolor, los recuerdos, la muerte. De alguna manera, intencionalmente o no, Mundani ha traído al mejor Faulkner al Río Paraná.
Hay escenas memorables: el hombre solo en su lancha con un cajón fúnebre abierto, la corriente arrastrando cadáveres junto con basura y plantas, una comadreja flotando sobre unos camalotes en medio de una inundación, niños en un techo con un televisor. Y más. Escenas a las que Mundani dota de una intensidad tal que trascienden el lenguaje y las palabras que las construyen.
Más allá de la trama, de la buena construcción de los personajes, del protagonismo del Río y de las referencias literarias, la novela tiene, además, muchos méritos formales. El discreto narrador omnisciente tradicional se retrae para dejar que hablen los paisajes, los diálogos y las acciones de los personajes, por momentos entra en los recuerdos, pensamientos y sensaciones de éstos, pero no profundiza, no desliza juicios de valor morales. El ritmo de la prosa y el uso del lenguaje se acomodan al fluir del río, de esta manera la narración parece acompasar el rumor del agua. Sin abusar de las descripciones y de las metáforas las descripciones logran transmitir la inmensidad, la soledad y ciertos aromas y colores ribereños con un regusto a las mejores poesías de Juan L. Ortiz y a esos precisos paisajes fluviales de Saer. La lectura es ágil, pero el lenguaje tiene su espesor, no desaparece, no es meramente comunicacional, algo de poesía hay en El Río.
Esta es una novela sobre el río, claro, sobre el río paraná, pero también puede leerse como una hermosa narración sobre la soledad, el silencio y el desencuentro. Me gustó mucho, El Río es una hermosa novela.
January 10, 2019
Este año me propuse leer más literatura argentina, es una deuda que tengo. Me gustaría que la mitad de los libros que lea sean de escritores nacionales. El rio de Débora Mundani es uno de los pocos que leí el año pasado y me gustó mucho. a pesar de no ser el estilo de novela que suelo leer. Es como si me hubiera transportado a una escenografía llena de tranquilidad en la que podían pasar cosas graves todo el tiempo. Es una novela breve que recomiendo.
September 3, 2026
4,5
Horacio encuentra que se madre ha muerto, y en cumplimiento de la promesa que le hizo, remonta el río Paraná para poder enterrarla en el pueblo de Trinidad, dónde había nacido.
Juan, a quien la vida transformó de adolescente a adulto, se enrola entre los hombres que viajarán río arriba, al norte, a Misiones, para la cosecha de la yerba mate, en una reescritura de Los mensú.
Helena no se cansa de mirar el río como si fuera un juego, hasta que un incidente la lleva, siguiendo sus intuiciones, a intervenir, a alterar el curso de la naturaleza.
El río, esa entidad que para sus humildes moradores, adquiere los caracteres de un animal, un ser con vida propia, caprichosa. Tanto sube y cubre todo, como se abre paso en medio de los canales, creando meandros en los que se divide una y otra vez, entrelazándose con otros meandros, separándose y volviéndose a juntar.
Como el río donde se desarrolla la narración, cada capítulo parece ser el río mismo, sin conexión con los otros.
Pero la historia, como el río, sabe más, y en medio de la crecida, se las arreglará para confluir gradualmente, originando una historia en la cada parte terminará confluyendo en una sola historia.
Excelente.
Horacio encuentra que se madre ha muerto, y en cumplimiento de la promesa que le hizo, remonta el río Paraná para poder enterrarla en el pueblo de Trinidad, dónde había nacido.
Juan, a quien la vida transformó de adolescente a adulto, se enrola entre los hombres que viajarán río arriba, al norte, a Misiones, para la cosecha de la yerba mate, en una reescritura de Los mensú.
Helena no se cansa de mirar el río como si fuera un juego, hasta que un incidente la lleva, siguiendo sus intuiciones, a intervenir, a alterar el curso de la naturaleza.
El río, esa entidad que para sus humildes moradores, adquiere los caracteres de un animal, un ser con vida propia, caprichosa. Tanto sube y cubre todo, como se abre paso en medio de los canales, creando meandros en los que se divide una y otra vez, entrelazándose con otros meandros, separándose y volviéndose a juntar.
Como el río donde se desarrolla la narración, cada capítulo parece ser el río mismo, sin conexión con los otros.
Pero la historia, como el río, sabe más, y en medio de la crecida, se las arreglará para confluir gradualmente, originando una historia en la cada parte terminará confluyendo en una sola historia.
Excelente.
January 23, 2018
Una historia simple pero muy bien escrita que se desarrolla en el río Paraná. Horacio, Helena y Juan transcurren sus días entre sus aguas. Ellos son quienes nos van contando su pasado y presente, así como las decisiones que toman y la forma en la que influyen en la vida del otro.
June 7, 2025
me gustó, me hizo sentir una melancolia constante igual y quizas no era lo que necesitaba en este momento, pero me gustó
cual es la prisa? la naturaleza no se apresura y sin embargo todo lo logra
el rio logro su cometido
cual es la prisa? la naturaleza no se apresura y sin embargo todo lo logra
el rio logro su cometido
September 12, 2018
La narrativa es ambiental y cautivante, esta lectora se sintió navegando por el río. El final era inesperado hasta las últimas páginas.
September 20, 2026
Gratamente sorprendida con esta novela. Redonda y hermosa
March 16, 2020
Reseña completa sin spoilers en https://www.instagram.com/p/B_8MgHVFUSN/
Displaying 1 - 10 of 10 reviews










