Régine Deforges (nacida en Montmorillon en 1935, muerta en 2014) fue una escritora, directora y dramaturga francesa. Es considerada el máximo exponente de la literatura erótica francesa, y por ese mismo motivo, censurada, perseguida y hasta multada por algunos de sus escritos. No obstante, también ha sido la primera mujer de Francia en poseer y gestionar su propia editorial, y fue también presidenta de la Société des gents de lettres, miembro del jurado del Prix Femina y del comité de honor de la Casa Inter-nacional de Poetas y Escritores. Sus novelas defienden con fuerza a las mujeres como sujetos de libertad plena, con capacidad para asumir por cuenta propia todos y cada uno de los aspectos de su vida. La novela que pretendo reseñar aquí, "La bicicleta azul", se vio envuelta además en un proceso judicial con los herederos de Margaret Mitchell, debido al altísimo parecido que existe entre esta novela y la novela americana "Lo que el viento se llevó"; en la que, de hecho, la autora se había inspirado.
"La bicicleta azul" (título original en francés "La bicyclette bleue") es la primera parte de una saga de diez libros. Esta novela en concreto consta de un prólogo y de veintiséis capítulos, y gira entorno a la historia de la joven Léa Delmas, una adolescente adulta que vive en la vasta y rica finca vitícola de sus padres, Montillac, situada en la región de Burdeos. Es una muchacha impetuosa, con unas inmensas ganas de vivir en todos los sentidos de la expresión, que levanta pasiones entre los jóvenes del sexo opuesto. Por desgracia, da la casualidad de que el único que se le resiste es también el hombre del que está enamorada: Laurent d’Argilac, que está dispuesto a ser fiel a su compromiso desde la infancia con Camille, una joven todo lo opuesta en carácter a Léa que se puede ser. Aun así, ella está resuelta a convertirse en su amante. Ni siquiera desiste de su empeño cuando ante el estallido la II Guerra Mundial, cuando el recién casado Laurent se ve obligado a partir al frente y le encomienda a la orgullosa y fiera joven el cuidado de su frágil esposa.
Estamos ante una novela histórica, ambientada en la Francia de la II Guerra Mundial. La acción se extiende por el lapso de más de un año, a lo largo del cual la familia Delmas y todos sus conocidos y amigos se encuentran envueltos de alguna manera en los acontecimientos bélicos: los unos, por la ocupación de sus tierras por parte de los invasores; los otros, por el partido que han tomado a la hora de decidirse a luchar. El título de la novela, “la bicicleta azul”, hace referencia a un detalle que empezará a cobrar relevancia en los últimos capítulos de este primer volumen, y que se convertirá en un símbolo secreto de resistencia. Porque si hay algo que define a Léa es, precisamente, su afán por resistir al que parece ser su destino: tener que renunciar, una a una, a todas las cosas que ama.
Léa Delmas es la protagonista absoluta de la obra, y aparece descrita, tanto por los personajes que la rodean como por la propia narradora, como una auténtica fuerza de la naturaleza: bella, irresistible y, en algunos momentos, temible, que se hace desear desenfrenadamente incluso por aquellos que no pueden o deben desearla. Incluso las descripciones de los escenarios y los sucesos tienen su epicentro en ella. Sin embargo, a través de esta reina absoluta se aprecia un gran entramado de personajes notables, cada uno de ellos con su propio aliento: Régine Deforges consigue que, a pesar de mantener el foco de la narración anclado en Léa, los lectores consigamos apreciar la complejidad y riqueza de todos los demás. Así, aun sin poder apartar la mirada de esta especie de diosa caprichosa, podemos percibir por el rabillo del ojo sin la menor dificultad a cada uno de sus adoradores, el entorno acomodado en el que ha crecido y los desastres de la guerra en la que se ve envuelta: Françoise Delmas, esa hermana con la que choca constantemente; Camille d’Argilat, esa rival a la que se siente obligada a cuidar; André Delmas, su tío, el “cura republicano”, y una larga lista de figuras de moral tan ambigua como la suya (entre las que destacan François Tavernier y Raphaël Mahl) que irán convirtiéndose en enemigos o aliados a lo largo de su camino. Gracias a ellos, esta trama aparentemente basada en un triángulo amoroso va mutando poco a poco sin que la propia Léa se dé cuenta, hasta convertirse en una historia de pura y dura supervivencia.
En su afán por retratar los aspectos más grises de la vida bajo la sombra de nazismo, la obra tiene tintes que resultan escandalosos. El personaje de Raphaël Mahl, por ejemplo, resulta chocante, puesto que se trata de un pederasta confeso. Además, se podría pensar que, al tratar un episodio concreto de la historia de Francia, sobre todo por su enfoque intimista, "La bicicleta azul" ha envejecido inevitablemente con el paso de las décadas. Sin embargo, el situar la historia narrada en el contexto propuesto por Deforges permite darse cuenta de que solo ha sido así hasta cierto punto. En algunos aspectos, Léa Delmas es una mujer adelantada a su tiempo, que puede leerse sin dificultad como una muchacha de nuestros días. En otros aspectos, es imprescindible saber confiar lo suficiente en la obra como para aceptar el lugar a donde nos lleva, e intentar comprender a estos personajes, tan imperfectos como humanos, sin apresurarnos a juzgarlos de manera categórica. Por lo demás, es una novela de gran interés histórico en estos tiempos de relativismo total paradójicamente aleado con el absolutismo ideológico. El lector puede apreciar claramente que, excepto quienes han sufrido directamente la represión ideológica nazi (como Sarah Mulsteïn y André Delmas), o que están dotados de la trágica lucidez de quienes han visto el horror en persona (como la propia Léa Delmas, Camille d’Argilat y François Tavernier), los personajes de esta historia están totalmente ciegos, desorientados y perdidos en la confusión que provocaba la manipulación propagandística: hasta el momento en el que se liberó el país, la legalidad francesa estaba pactada con la Alemania de Hitler, y el general De Gaulle era considerado por muchos franceses como un traidor y un desertor, no como un resistente. La lectura de esta novela es necesaria para entrenar al lector en la adquisición de perspectiva histórica, es decir, en la capacidad de leer lo que se narra desde el conocimiento que se poseía en el momento del tiempo literario, y no desde el conocimiento que se posee ahora; la única manera de comprender a fondo los hechos que ocurrieron, y de que no se vuelvan a cometer los errores y crímenes que se cometieron.
Esto implica que, a pesar de estar escrita con un estilo sencillo y de no ser particularmente larga, "La bicicleta azul" es una novela mucho más densa de lo que parece, que requiere de una lectura crítica, madura, paciente y compasiva. Eso sí: se la recomiendo a quienes disfruten sumergiéndose en la Historia por sus callejones laterales y son capaces de disfrutar perderse en ella, convencidos de que van en una dirección concreta para luego acabar encontrando lugares insospechados.