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Latidos es la "segunda" parte de Pulsaciones, la original historia que Javier Ruescas y Francesc Miralles nos presentaron en forma de mensajes. (Y digo "segunda" porque Latidos se puede leer independientemente de Pulsaciones, ya que relata una historia totalmente distinta con nuevos personajes, aunque en esta entrega aparezcan algunos personajes del primer libro).
Desde que Latidos salió a la venta no he dejado de leer comentarios, ya sea de la blogosfera, de la comunidad booktuber e incluso de mis mejores amigas, de que este libro recoge una historia mejor que la que encontramos en Pulsaciones; y ello ocasionó que tuviera ciertas expectativas en este libro. Y tras leerlo puedo corroborar todos esos comentarios, y esas expectativas que tenía se han superado con creces.
Hace unas semanas leí el primer capítulo online y las ganas que tenía de leer Latidos se multiplicaron.
En Latidos nos encontramos con Remo y Carol, dos adolescentes que se conocen en el aeropuerto de Madrid tras haber perdido un vuelo que les llevaría a Ámsterdam para hacer escala y desde allí coger sus respectivos vuelos que les llevarían a sus destinos finales: Remo a Los Ángeles, para pasar el verano y aprender inglés, y Carol a Tokio, donde se muda a vivir con su padre tras la muerte de su madre. A través de la famosa aplicación que conocimos en Pulsaciones, HeartBits, Remo y Carol se irán conociendo y forjarán algo más que una simple amistad.
Lo primero que me gustaría destacar de Latidos es la muy elaborada edición del libro a color. A mí personalmente me encanta.
También me gustaría destacar la novedad de HeartPic, una especie de Instagram donde Remo subirá fotografías, ya que es una de sus pasiones; y de BlogBits, un blog donde Carol irá colgando reflexiones y curiosidades que le ocurren en Tokio (y que por cierto me han encantado sus entradas, la manera que Carol tiene de expresarse me fascina.)
En Latidos he encontrado personajes que me han encantado y me han ilusionado, y que han sido prácticamente todos. A diferencia de Pulsaciones, donde no conseguí conectar con los protagonistas, aquí he conectado muchísimo con Remo y Carol, sobre todo con ella, ya que he entendido el dolor que sentía al perder un ser querido muy cercano. Me ha encantado la manera en la que Remo y Carol hablan y se comprenden a pesar de estar cada uno en la otra punta del mundo. En cuanto a su relación amorosa (muy predecible, pero tampoco me importa) debo decir que me ha parecido muy bonita y el final simplemente me parece perfecto (la historia del hilo rojo ya la conocía, pero dentro del contexto me ha enamorado). Simplemente Remo y Carol me han encantado ❤
Las referencias a las diferencias culturales que se dan entre la japonesa y la californiana me han fascinado, especialmente la japonesa. Las leyendas japonesas me han encantado y en cuanto a documentación me parece que Ruescas y Miralles han hecho un gran trabajo.
También ha encantado reencontrarme con Sue y Tommy, personajes que aparecían en Pulsaciones, además de conocer qué ha sido de algunos personajes de la primera parte.
En Latidos aprendemos, como los propios protagonistas dicen, que no hace falta estar físicamente con una persona para sentirla presente, y ese mensaje me ha encantado.
En general Latidos me ha gustado mucho y, como he dicho anteriormente, corroboro que esta entrega es mejor que la primera, Pulsaciones, ya que considero que este libro está más elaborado que el primero, además de que la historia me ha gustado mucho.
Lo único que me no ha convencido del todo ha sido el Proyecto Latidos, ya que personalmente pienso que se le podría haber dado más juego.
No sé si habrá una tercera entrega, pero si la hay la leeré sin duda, y me encantaría conocer qué es de Remo, Carol y los demás, incluidos personajes de Pulsaciones.
Latidos es una historia perfecta para disfrutar estos días de verano y que os recomiendo sin duda.
No sé si existen el cielo y el infierno, pero sí creo que cuando morimos una parte de nosotros abandona este mundo, y otra se queda acompañando a quienes nos han querido a lo largo de nuestra vida. Y que mientras sigan existiendo personas en la Tierra en las que hemos dejado huella, no desaparecemos del todo. Creo que todos estamos conectados y que la vida consiste en eso: en plantar semillas de bondad, cariño, amor...y dejar que de ellas crezcan árboles que den sus propios frutos, y que estos vuelvan a la tierra dando lugar a otros nuevos.