Antígona González is the story of the search for a body, a specific body, one of the thousands of bodies lost in the war against drug trafficking that began more than a decade ago in Mexico. A woman, Antígona González, attempts to narrate the disappearance of Tadeo, her elder brother. She searches for her brother among the dead. San Fernando, Tamaulipas, appears to be the end of her search.
But Sara Uribe’s book is also a palimpsest that rewrites and cowrites the juxtapositions and interweavings of all the other Antigones. From the foundational Antigone of Sophocles passing through Griselda Gambaro’s Antígona furiosa, Leopoldo Marechal’s Antígona Vélez, María Zambrano’s La tumba de Antígona all the way to Antigone’s Claim by Judith Butler. And this book’s writing machine includes testimonies from family members of the victims and fragments and fragments from news stories that provide accounts of all these absences, all the bodies that we are missing.
Sara Uribe es poeta, novelista y crítica cuyos trabajos han sido publicados en México, Perú, España, Canadá y el Reino Unido. Ha recibido varios premios como el Carmen Alardín 2004, reconocimiento del Fondo Nacional para la Cultura y las Artes 2006, Nacional de Poesía de Tijuana y el Clemente López Trujillo.
Las buenas escritoras no pueden ocultarlo. Fue en una presentación del increíble libro de mi adorada Fernanda Melchor, Temporada de huracanes, donde estuvo como presentadora Sara, quien leyó un texto magistral --que esperemos pronto sea publicado--, cuando me entró la curiosidad de leerla. Googlee un poco y vi este libro. Al final de la presentación me acerqué a saludarla y felicitarla por su lectura.
Lo ubiqué un miércoles y al día siguiente lo compré y lo leí de un tirón --como debiera leerse la novela de Melchor también.
Brutal. Antígona González es un recorrido coral por voces que lloran a sus desaparecidos, que lloran a veces sin lágrimas, solo con palabras, la impotencia de no poder decir que están muertos y enterrarlos, la tragedia, el destino fatal es la ignorancia, la oscuridad de los hechos, el silencio, la ignominia de las autoridades para con la ciudadanía, un estado de las cosas envuelto en el caos y el miedo.
Me viene a la mente la discusión provocada por un artículo de Lemus en el que criticaba que la “literatura” del Norte de México era toda sobre el narco. Hace mucho que no lo leo, pero, ¿qué diría ahora si los escritores decidieran no hablar de nada más que de los desaparecidos?
¿Qué diría él o cualquiera más si todos decidimos que no se mueve nada hasta que eso se resuelva? ¿De qué hablamos cuando hablamos de todos los que buscan a alguien y no lo pueden encontrar? Que su estado, que sus autoridades, que sus representantes no dan con una respuesta válida. Satisfactoria. ¿Qué demonios queda ante esa indiferencia?
Escribir. Escribir la única poesía posible, parece responder Sara Uribe. Escribir una poesía brutal, directa y con metáforas que busquen ahondar en el dolor, en el vacío, en la nada que queda donde allí antes hubo amor por un ser querido, risas y llantos, voces que entretejen una historia, la historia de un pueblo que no puede detenerse, que no puede frenarse y que debe afrontar como puede el día a día.
La misma poeta agrega al final del libro una explicación del mismo. De las referencias, claras desde el título mismo. Ese préstamo del nombre de una tragedia clásica, sirve de fundamento sólido sobre el cual edificar un texto que a pesar de la crueldad de la que habla, lo hace con una luz bellísima, una luz que no teme iluminar la oscuridad que parece que nos cubre en esta tierra que nos quieren hacer creer que es tierra de nadie.
También debo reconocer que me fascinó el espléndido trabajo editorial de Sur+, buen formato, buen papel, buen peso para una obra que esperemos que ayude a que más personas abramos los ojos ante la queja de un pueblo que siente que la deuda y el luto es ya un estadio permanente. Aunque no por ello, más insignificante.
A brief but hard-hitting take on the Greek play Antigone. Antígona González reframes Antigone's determination to properly bury her dead brother as commentary on on the many missing and dead bodies in Mexico as a result of violence, kidnapping, and coverups. In this version, Antígona is desperate to find the body of her brother, if only to know for certain that he is dead. The book draws on a range of texts that have re-examined and re-told Antigone, creating a poetic monologue that can be performed by a single actress. And another cool thing is the Spanish is side by side with the English translation. It's such a smart and affecting little book.
Qué libro, qué libro, qué libro. Es tan simple y complejo a la vez, porque conecta muchas capas y dimensiones textuales para hablar del dolor, de la muerte, de la desaparición. Antígona González es y podría ser el nombre de una mujer que ha perdido el cuerpo de un ser amado, de su esposo, de su hijo, de su hermano. Y lo busca, lo busca, lo busca, porque lo único que puede hacer una persona que ama a un desaparecido es buscarlo. El tejido hipertextual incluye revisiones, frases y reescrituras de varias versiones de Antígona, además de testimonios, cuñas, frases, palabras reales de declaraciones de prensa de personas que buscan a sus familiares. Es tan fino el tejido, tan delicado, inteligente y profundo. Hay tanto dolor en este libro, tanta frustración por el narco-Estado mexicano, tanta sangre derramada y tantos cuerpos mutilados. No sé, es denuncia, es poesía, es crónica. La voz es densa, intensa, acunadora en su tristeza. Qué libro te mandaste, Sara Uribe. Lo leí dentro de la bibliografía de la maestría en escritura creativa. Agradecida de haber compartido alguna vez un panel con Sara Uribe.
El dolor de los desaparecidos, el dolor de quienes los buscan y quienes querrían tener la certeza al menos de que están muertos, un dolor que lleva años acumulándose, pero eso no lo hace menos desolador ni menos vigente.
Es un libro corto, pero me ha gustado bastante cómo está contada esta historia y es un libro que recomendaría leer, porque vale mucho la pena.
Tan paradigmático, tan delicadamente hecho, que bien podría parecer que se hizo solo, que Sara Uribe nomás lo encontró por ahí, en fragmentos, y que sólo se dedicó a reunir sus partes. Esencial para entender estos primeros veinticinco años del siglo veintiuno en México.
Crudo, doloroso y realista, deja un sentimiento de desesperanza ante una realidad que refleja tanto a México como a Latinoamérica: un dolor compartido por varios países debido a la violencia y la corrupción. Hay muchxs Antígona González, y pensar en eso duele profundamente. Léanlo, de verdad ❤️
Creo que nunca había terminado un libro de poesía en cuestión de horas. Sin embargo, el ritmo envolvente de Antígona González no te permite parar hasta que lo termines. Más allá del entrecruzamiento de géneros (narrativa, ensayo, poesía) y las técnicas de reapropiación, valoro la honestidad que se siente en cada una de las páginas que lo conforman. Es poesía a todos los niveles: imágenes, lenguaje, motivos. Y aunque se trata de un tema coyuntural se siente orgánico. Realmente, fantástico.
Voy a recuperarme primero de lo maravilloso que es este libro antes de escribir una verdadera reseña. Lo mejor es que lo pueden descargar gratuitamente en caso de no encontrarlo físico (aquí está: http://www.revistalaboratorio.cl/wp-c...). Creo que voy a releerlo, con permiso.
"Así que me voy con el estómago vacío al trabajo y mientras conduzco pienso en todos los huecos, en todas las ausencias que nadie nota y están ahí. [...] Todos esos duelos que se esconden tras los rostros de las personas que nos topamos."
He leído dos libros de Sur plus y ambos me deslumbraron. Éste es fundamental en nuestro tiempo y en cualquiera, porque nombra, porque se apropia, y al hacerlo le da un lugar a las personas y los acontecimientos que lo perdieron, que se les ha negado. Un libro escrito con gran intuición poética y con un entendimiento profundo de lo que sucede, más allá de la denuncia o la historiografía. Un libro de verdad extraordinario.
Un poemario, reescritura, una novela, todo en uno. Antígona González es un libro corto sobre los desaparecidos en México y las fosas.
Entiendes la desesperanza de los personajes y su sentir. La autora, en pocas páginas y algunos poemas, logra cautivar la esencia del arduo camino emocional y físico que pasan millones de mujeres y familias mexicanas cuando se desaparece un hijo, hermano, familiar.
Este es uno de los textos más conmovedores y al mismo tiempo más bellos que he leído. Un Antígona, muchas Antígonas, pidiendo saber dónde están los cuerpos de sus muertos para calmar su desasosiego.
Es un poema de largo aliento, escrito en verso libre, que se nutre de la mezcla de apartes de la Antígona de Sófocles, de proyectos colectivos de memoria, de otras Antígonas, textos académicos, dando vida a un ejercicio creativo potente. Me gustó muchísimo.
Encontrar la belleza en la tristeza tiene su técnica y acá se refleja muy bien.
es demoledor y me impactó en muchos sentidos, pero me encantó la problematización sobre la apropiación de discursos y en ese sentido el reconocimiento a las palabras de otros (de obras, de personas, testimonios) como un reconocimiento al caracter colectivo de las palabras y la literatura, de las luchas, de la violencia que se recibe, no solo como una cualidad humana como seres sociales sino como mucho más: solidaridad, lucha contra la idea del genio personal del escritor, horizontalidad en las luchas sociales, etc.
Antígona González es la reescritura actualizada de la tragedia de Sófocles: donde Antígona debe luchar por enterrar a su hermano Polínices.
En este pastiche, nombrado así por está conformado por fragmentos sí de Uribe pero también de otras reescrituras de la Antígona de Sófocles, se desarrolla en Tamaulipas, donde Sandra Muñoz debe encarnar el papel de una Antígona moderna y de esta manera buscar el cuerpo de su hermano Tadeo.
En sus páginas podemos recorrer el doloroso camino que los familiares de los desaparecidos en México tienen que recorrer para lograr encontrar el cuerpo... si es que lo logran.
en méxico hubo 22mil desaparecidos entre 2014 y 2017, sólo en 2014 hubo más de cinco mil
el número de muertos en ocho años de guerra al narcotráfico en méxico es mayor que el total de combatientes fallecidos durante los trece años de guerra en afganistán
méxico está a la cabeza de los países más peligrosos para los periodistas desde 2006
en fin
este es un libro de aquellos que se construyen de una realidad, de una multiplicidad de voces, de noticias, de encuentros, de desaparecidos
“Vine con los otros por los cuerpos de nuestra gente”
El dolor por tantas desapariciones se hace poema en este libro que ha sido capaz de sumirme en el llanto.
No podemos seguir siendo indiferentes a tanta desesperación.
“ Pero ¿cómo no voy a buscar a mi hermano? Díganmelo ustedes ¿Cómo no voy a exigir su cuerpo siquiera para enterrarlo? ¿Cómo voy a dormir tranquila pensando en que puede estar en un barranco, en un solar baldío, en una brecha? “
Me gustó bastante y me da tristeza que 10 años después siga siendo relevante. "Yo no quería ser Antígona pero me tocó". Me gustó mucho el uso de varias fuentes para dar una voz múltiple a un problema así de grande como es la desaparición en México.
Recuperando no solo el mito de Antígona clásico, sino, más bien, la figura de la propia Antígona, la cual se ha expandido en significado y reinterpretación a lo largo de todos estos años, Sara Uribe reúne un mosaico de voces y de narrativas individuales tan (lamentablemente) universales en México. En busca del cuerpo de su hermano Tadeo, desaparecido, Antígona González grita desde el límite, y su voz se contrapone contra el silencio de todos aquellos que han desaparecido o fallecido. Es una amalgama de textos y palabras tanto de grandes filósofas, como María Zambrano o Judith Butler, como de pequeñas personas civiles (es decir, pequeñas en el estricto sentido de contraposición con la atención que se le es puesta a las narrativas literarias/filósoficas), aquellos familiares que deben vivir con la incerteza de lo que pudo llevar a la muerte o desaparición de sus seres queridos.
“Rezo para que tu cuerpo ausente no quede impune. Para que no quede anónimo. Rezo para tener un sitio a donde ir a llorar. Rezo por los buenos y por ellos, porque si ellos no tienen corazón, yo si.”
Que difícil es reseñar este tipo de obras donde el dolor, la pérdida y la desaparición forzadas en este país son el pan nuestro de cada día. La impotencia, la frustración y el dolor se pegan a uno. Contada como novela, poemario y denuncia “Antígona González” de la escritora Sara Uribe es la voz de muchas voces. Una Antígona que busca sin descanso a su hermano Tadeo y donde simplemente pide un cuerpo que llorar y enterrar. Padres, hijos, hermanos, esposos todos cuerpos sin cuerpo y sus familias recorriendo largos caminos para saber donde están, ya sean vivos o muertos. Me recordó en ese sentido a “Procesos de la noche” de Diana del Ángel y a “Casas vacías” de Brenda Navarro. Un país indiferente que permanece callado ante las atrocidades cometidas en muchas partes de México, y autoridades que en lugar de ayudar a las familias de los desaparecidos, más bien los obstaculizan y a veces amedrentan. Sara Uribe toca y conmueve con esta pequeña obra, y nos obliga a meternos en la piel de cada Antígona que aún siguen esperando encontrar algún día a su ser querido.