La verdad es que no las tenía todas conmigo cuando elegí "Hurra" como regalo tradicional de la Feria del Libro 2016 (sí, creé la tradición de sacarles a mis progenitores un libro en cada Feria del Libro; ellos no se quejan). Motivos no me faltaban. Pros:
a) La historia parecía interesante;
b) Todo el libro, portada incluida, tenía un aire muy hipster;
c) Ben Brooks, a juzgar por su foto al menos, tiene cara de tío interesante.
Contras, sospechosamente parecidos a los pros:
a) La historia parecía interesante. Parecer no es ser.
b) Todo el libro, portada incluida, tenía un aire muy hipster. Y llevaba el sello de aprobación de los cuatro niños bonitos hipster del mundillo y las redes sociales. Puaj. La última vez que me dejé llevar por una de esas recomendaciones, acabé gastándome la pasta en las memorias inenarrables de la narcisista incorregible de la Mary McLane, con artículo delante porque creo que le habría dado mucha rabia, a ella que tan especial se creía para luego no ser naaaadie. Nunca mais.
c)Ben Brooks, a juzgar por su foto al menos, tiene cara de cretino interesante.
Así que no las tenía todas conmigo, pero piqué.
Y la apuesta salió bien esta vez.
"Hurra" es un libro, por encima de todo, profundamente deprimente. De verdad. Deprimente hasta tal punto que a veces te entran ganas de soltarlo, antes de que acabes como uno de los tres hermanos, y no sé hasta qué punto Ellen, la suicida, es la peor opción. Bueno, sí, sí que lo es. Al fin y al cabo, se borra ella solita del mapa y con ello acaba reducida a un puñado de cenizas, y con eso no hay mucho que hacer, y la gente sigue adelante y ella no. Pero acabar como uno de sus dos hermanos tampoco resultaría mucho mejor. El abanico de sentimientos que el lector puede experimentar hacia Daniel y Adam abarca desde el asco manifiesto a la pena; sí, la pena por fin, cuando empiezas a ver por qué están tan hundidos en la mierda. Pero es que incluso esa pena es como el palito con el que, a una sana distancia, tocas al animal en el suelo, a ver si está tieso. A diez metros de mí, por lo menos, piensas. A la distancia necesaria para que no te llegue el olor a meado, a la vomitona por la última intoxicación etílica. Daniel y Adam son auténticos virtuosos en el arte del fracaso y la miseria. Motivos les han dado, entre todos, pero ellos cogen ese capital inicial de desgracia y lo transforman en un imperio de mierda. En la Bolsa de la Mierda, Daniel y Adam serían los brokers más feroces y temibles. No tienen apaño. Nada en torno a ellos lo tiene. Y si lo tuviera (Saskia parece tener un 1% de apaño), ellos se encargarían de arruinarlo.
Estoy segura de que a Ben Brooks le entrevistarán, o le han entrevistado ya, los de VICE. He leído por ahí que se ha dejado ver junto a Tao Lin. Menudas credenciales, ¿eh? Pero, a diferencia de Tao Lin, Brooks sabe escribir, o eso parece en "Hurra." Ciertamente, hay momentos en los que una pone los ojos en blanco, piensa "claro que sí, Ben" y el tryhardómetro pita. Piiii, piiiii, alerta poser. Pero también hay frases bastante buenas a lo largo de toda la historia, frases que se sostienen por sí solas como candidatas a citas, que quieren ser originales y lo son, en la medida de lo posible. Frases que podríamos incluir en el interminable tratado sobre la soledad, la angustia existencial, el amor y el desconcierto ante el circo que es el mundo que los seres humanos llevamos escribiendo desde la noche de los tiempos.
Es acertada la comparación que The Guardian realizaba entre la familia Catherty en "Hurra" y esa otra familia, más famosa, de Salinger. Hay algo de los Glass en la familia de Brooks. Son más salvajes, están más alcoholizados y desestructurados, y no parece que hayan vivido jamás el espejismo de felicidad que los Glass sí tuvieron. Aquí, además, sería Franny la que decide hacer mutis por el foro y salir por la puerta de atrás. Pero la comparación es aceptable y cierta.
El único momento que me desagradó del libro fue hacia el final, con la reacción de Saskia a un determinado suceso. Todo iba muy bien en su forma de reaccionar a ese suceso hasta que la respuesta final del personaje es la que es. No me parece lo correcto. "Hurra" debería acabar con Saskia fuera de la foto, por dignidad propia y por el bien de la otra persona implicada en ese suceso. Pero el autor no coincidía conmigo, probablemente.
Así que un buen libro, que me ha dejado con la curiosidad de leer más de Brooks, si bien volver la vista atrás sobre sus primeras novelas quizá no sea lo más prudente. "Crezco" está de segunda mano por ahí y en inglés, al menos, así que estoy dispuesta a seguir con el experimento. Lo cual me lleva a mi última observación, más bien una curiosidad, pero me tiene realmente intrigada. "Hurra" es una novela inédita; titulada Indestructible Everything en inglés, aún no ha sido publicada por esos lares. ¿Cómo es posible que salga antes una traducción que el original? ¿Y por qué a español, de todas las lenguas posibles? Igual le escribo a los de Blackie Books, a ver si satisfacen mi curiosidad. Hurra por las preguntas que encuentran respuesta.