Por eso lo que cuenta Pablo es una verdad emocionante.
La verdad de cuando hacía teatro en las plazas. Maldormía en las calles. Triunfaba con Los Toreros Muertos. Entrevistaba a presidentes del gobierno. O lidiaba con su familia, una familia muy distinta. Y jamás quería irse a dormir.
Porque duerme mal. Aunque sueña como nadie.
Pablo Carbonell, una de las figuras más relevantes del panorama artístico y musical español, aborda su autobiografía con la franqueza y el sentido del humor que lo caracterizan.
Unas memorias brillantes, emotivísimas, desde su infancia en Cádiz hasta las muertes de su amigo Pedro Reyes y de su maestro Javier Krahe. A través de su tortuosa carrera vital, Carbonell narra una suerte de historia de las últimas décadas de España y arroja, al tiempo, una mirada al significado de la creación artística.
«Talento, intuición narrativa y esa incandescencia que lo hace inimitable. Un libro extraordinario.» David Trueba
Me queda claro que Carbonell no es un gran escritor; si no fuera un personaje que me interesa, probablemente hubiera abandonado el libro.
Pero Carbonell me cae bien y me interesa como artista, y relata una etapa (la de la movida, entre otras) que también me interesa. Lo que pasa es que su relato (plagado de drogas, sexo y música, aunque de ésta última menos) me resulta frío, como si hubiera querido vomitar todo de golpe en un exorcismo salvaje. Sólo me ha demostrado emoción y ternura hablando de su hermana Nuria y cuando habla del rechazo de Atún y Chocolate (por motivos externos) en su tierra...
Sensaciones encontradas, en definitiva. Me sigue cayendo bien.
No lo he leído. Lo he devorado. Esperaba una recopilación de anécdotas divertidas, historietas de los Toreros Muertos y de Caiga quien Caiga. Y me he encontrado un libro poético, excelentemente escrito y muy bien estructurado. También hay lo otro, claro. Dos por el precio de uno.
Pablo escribe mucho mejor que otros que se dedican profesionalmente a esto. Prosa clara y evocadora que desgrana una peripecia vital llena de momentos tiernos, a veces duros, pero siempre contados con una sonrisa de cariño. Un libro que huele a buena persona. Incluso cuando aprovecha para saldar cuentas personales -muchas veces consigo mismo.
Las memorias de Pablo Carbonell, líder del grupo “Los toreros muertos” y otras decenas de ocupaciones que aparecen contadas en el libro, me han durado 48 horas, lo que significa que son sinceras que están narradas con mucho desparpajo y que son muy entretenidas. Hay que reconocer que bajo la fachada de clown que lleva puesta el personaje por propia voluntad hay verdadero talento y además lo ha ido demostrando a lo largo de los años haciendo música, teatro, televisión, cine y ahora literatura con resultados más que aceptables… lo que se dice un verdadero artista.
Vamos a asistir a sus inicios en el teatro (que luego mutaron en espectáculos callejeros) junto a Pedro Reyes, otro coloso de la interpretación, su despertar sexual, su paso por la movida madrileña, primero en el venerado programa de televisión “La bola de cristal” y luego como cantante de “Los toreros muertos”, sus giras por Sudamérica, sus experiencias con las drogas recreativas, su etapa de reportero en ”Caiga quien caiga” y finalmente sus pinitos como actor y director de cine... un auténtico monstruo.
Si alguien se acerca a las memorias de Pablo Carbonell esperando encontrar una combinación de anécdotas de desenfreno rockanrolero, con dosis de humor absurdo y sagaces dardos contra la intransigencia, que no se preocupe: El mundo de la Tarántula no le va a defraudar. Sin duda en el libro aparecen sexo, drogas, rock and roll y anécdotas que parecen escritas a la limón por guionistas de La Dimensión Desconocida y los Monthy Pyton. Pero hay algo más. Tres cosas más por lo menos, una es el estilo —directo, cuidado y desencorsetado —, otra la Emoción y otra la Verdad.
Libro interesante por su retrato de una época y unos personajes que son en realidad personas. Sincero por lo que cuenta y por lo que deja entrever. Pero por su propia estructura, carente de ritmo e hilazon. Una coleción de reminiscencias a vuelapluma.
Alucinantes memorias, en sentido literal y literario (el desparpajo con el que se narran muestra un sorprendente talento), del iconoclasta Pablo Carbonell. Aunque no te guste como cantante (al frente y fuera de Los Toreros Muertos), ni como actor, ni como director (discretita “Atún y Chocolate”), ni como reportero (pero si no te reías con sus paridas en “Caiga Quien Caiga” quizás tendrías que revisar tu sentido del humor), estamos ante un gran libro. Y sorprende que se considere muy tímido, teniendo en cuenta las delirantes peripecias vitales narradas en esta sabrosa autobiografía. Es de estas personas que parecen haber vivido diez vidas en una y que tiene mucho que explicar (el libro se acerca a las 400 páginas, y dan ganas de más). Confiesa una serie de datos que muchos preferirían callar: unos titubeantes inicios homosexuales, robos en supermercados para poder comer, viajes alucinantes (hablamos de LSD y otras sustancias, aunque también de colarse en trenes para poder atravesar la península) y un sinfín de aventuras que dinamitan aquello de lo “políticamente correcto”. Habla de sus primeros años en Cádiz y Huelva, de un padre beato (casi parece un personaje inventado), de sus inicios teatrales, de sus gustos musicales (a pesar de que comparaban a Toreros Muertos con Madness, a Pablo le gusta gente tan diversa como Jethro Tull, Zappa o Dylan), de sus estancias en Barcelona (con un encuentro con la Fura dels Baus, en los que casi llegó a entrar) y Madrid, de su paso por “La Bola de Cristal” y “Caiga quien Caiga”, de su enfrentamiento con “Los 40 Principales” y su denuncia de la corrupción en el mundillo discográfico. Y la lista de nombres que desfilan por estas páginas, larguísima: Pedro Reyes, el Gran Wyoming, Alaska, Javier Krahe, etc. ¿Más? En Colombia trató con los narcos y en México sobrevivió a un terremoto. ¿Sexo, drogas y rock and roll? No: lo siguiente y mucho más. También hay espacio para recuerdos íntimos familiares: a su hermana Nuria, discapacitada psíquica, le dedica veinticinco páginas con gran ternura. Acabamos con esta perla en forma de aforismo: “El arte es el oficio ideal para los vagos que quieren trabajar a todas horas”. Genio y figura. JORDI PLANAS
Los extractos de'El mundo de la tarántula' que había leído en periódicos y revistas me parecieron bastante interesantes. Entre eso, que he seguido el trabajo de Pablo Carbonell durante años, y que me chifla el humor cáustico, era lógico que terminara por leer este libro tarde o temprano.
El problema que tiene 'El mundo de la tarántula' es que no es más un conjunto de apuntes escritos a vuelapluma y apilados uno sobre otro hasta tener algo que se pueda llamar "libro". No se han estructurado de un modo que ofrezca una lectura narrativa mínimanente fluida, pero es que tampoco se han seleccionado los episodios que podrían ser más significativos para reducir el libro sólo a esos episodios fundamentales.
En definitiva: 'El mundo de la tarántula' es más un diario en retrospectiva, que un libro de memorias. Y la personalidad y el peculiar modo de ver la vida que tiene Pablo Carbonell, me temo, no son capaces de darle la suficiente vida a un texto con tan poca justificación.
Un libro caótico, tierno, a veces bestia y a menudo poético, de un artista que es todas esas cosas. La alternancia del humor con golpes sorpresivos (muertes de amigos, problemas personales varios) se complementa a la perfección. Se lee en un rato. Estupendo si quieres algo de nostalgia de la Movida, también, aunque esa parte sea cerca de la cuarta parte del libro.
Pablo Carbonell combina frescura y sabiduría, ternura y desvergüenza, risas y lágrimas, y nos ofrece una visión en primerísima persona de La Movida y otros momentos memorables de la "tarántula" española de los últimos 30 años. Unas memorias entretenidísimas, con la voz tan personal de su autor, que no os dejarán indiferentes.
Me ha gustado muchísimo, pero no he podido empatizar. Será que lo veía más como unas memorias de un señor que podría ser mi padre. Aún así, ha sido bonito descubrir su forma de ver el mundo, alguien que vivió y vive del arte, del cine, del teatro, la música y el dibujo. Y su manera de soñar, de querer comerse el mundo a los 20. Con eso si que he podido empatizar. Gracias Pablo.
De pequeño siempre estaba esperando impaciente la sección de Caiga Quién Caiga en la que salía Pablo Carbonell y no recuerdo una vez que no me partiese de risa. Este relato ligero, salteado, simpático y emotivo me ha dejado la misma sensación que tengo siempre que le veo. A quien no le suene nada de esto que escuche 'Mi agüita amarilla' o que busque en Youtube 'Entrevista a Calamaro de Pablo Carbonell'. A mí me queda pendiente ver Atún y chocolate.
Una vez, hace algunos años, le comenté a un antiguo compañero de trabajo que quería leer este libro, a lo que él me contestó algo así como “hombre, yo preferiría algo más elevado”, o “de más calidad”, o algo parecido. Y yo, idiota de mí, en aquel momento le hice caso. Lo siento, Pablo. Y, sobretodo, gracias, Pablo.
Está bien. Una biografía en la que narra su vida y sus vericuetos por el mundo del espectaculo. Entretenido y divertido, pero supongo que no es el tipo de libro que quería leer en este momento. He llegado a las 200 pág y ya me he aburrido.
Una autobiografía divertida que también tiene momentos duros. Ideal para pasar el rato y reflexionar sobre lo humanos que son también los cómicos, que ellos también tienen sus dificultades y las superan por dar la risa al público.
Brutal. Biografia de Pablo Carbonell, el cantant dels Torreros Muertos. Un llibre commovedor; rius i plores. Interessantíssim, divertit, fàcil de llegir. Extraordinari!