Ella se llama Luna. El pequeño, que ya no lo es tanto, es Félix. Ariel es el abuelo, sentado, duermevela, en su butaca acolchada. Luna se da cuenta de que en su casa nadie escucha. No tiene nada bajo control. En ese preciso instante, encuentra bajo la puerta la nota de un vecino que desencadenará la correspondencia más importante de su vida. Esta es la historia de un maravilloso ciclo de transformación. Un manifiesto de vitalidad que reivindica la toma de consciencia del aquí y el ahora. Un grito musical a nuestra libertad, y la muestra definitiva de que el mejor consejero puede estar en las cosas más cercanas.
No me esperaba una historia diferente a la que me he encontrado. El león y la Luna llena es una novela llena de misterio, grandes frases y una protagonista harta de muchos aspecto de su vida. Trata temas complicados como el amor, la sociedad o la soledad, y los trata de una manera diferente.
Es una mezcla entre novela narrativa y epistolar, pues parte de la acción se basa en la lectura de cartas y en las consecuencias que estas traen. Me ha parecido una manera muy interesante de llevar la historia.
La recomiendo porque una lectura que te hace pensar, es corta y está escrita con un estilo y sensibilidad increíbles.
Una nueva novela de la colección Emociones que nos trae la editorial Comanegra. Ya había leído anteriormente alguna de las publicaciones y siempre he terminado muy satisfecha con los mensajes que escondían y en esta ocasión me ha pasado lo mismo.
Luna es una mujer que carga demasiadas responsabilidades a la espalda, con un padre, Ariel, recién enviudado que se pasa todo el día dormitando en el sofá; Félix, su hijo adolescente con el que últimamente no tiene ninguna conexión; su novio Víctor, cinco años más joven que ella con el que siente cada vez que salen que todos la juzgan y el trabajo no piensa nunca en ella. Hasta que un buen día recibe una nota donde un vecino le dice que baje el volumen de la televisión para a la mañana siguiente recibir otra donde se disculpa por las formas y darle consejos y lecciones que cambiarán el modo de enfrentarse y ver la vida que Luna tiene.
4/5 Otra de las recomendadísimas obras que la editorial recoge en su colección Emociones. Se trata de un pequeño libro feminista, que trata de hacer reflexionar acerca de la imposición social de determinados roles y responsabilidades sobre la mujer, y por ende, sobre los hombres. Así como denunciar de alguna forma el papel al que muchos de nuestros mayores quedan relegados en la sociedad, por dejar de ser considerados "útiles". Con un mensaje directo, claro y escrito desde el cariño, Nora Shen deja constancia de todas estas intenciones, al tiempo que hace énfasis sobre la necesidad (repito, más centrada en las mujeres) de disfrutar de la vida, la familia y sobre todo, saber escuchar antes que hablar. En especial a aquellos que tenemos a nuestro alrededor y que nos quieren de forma totalmente desinteresada. Muy recomendado.
Me sigue asombrando como en tan pocas páginas, se puede condensar tanta intensidad emocional. Esta vez es un relato breve que trata temas tan importantes como el rol femenino en la sociedad, la posición social de las personas mayores y la relación entre responsabilidad y culpabilidad. Una historia que se disfruta en pocas horas pero que te hace reflexionar durante mucho tiempo.
“A Luna le parecía que todo el mundo hacía hipótesis extrañas sobre su relación, pero, en realidad, todo eran imaginaciones suyas”
“Saber las leyes del laberinto de la vida, comporta una triple capacidad: adaptación al mareo, inmunidad al vértigo y tolerancia ante la ausencia del itinerario”
“Tú necesitas un camino firme, y el caballo necesita que aflojes la riendas”
“Luna creía que su obligación era no solo tensar la cuerda, por donde caminaba su hijo, sino tejer por debajo una malla de seguridad, a fin de ahorrarle el dolor de la caída.”
“Hace tiempo que conviertes en una ocupación todo lo que te rodea”
“Tu deseo de independencia se convierte en tóxico si pasa por convertir a todos los que amas en personas dependientes de ti. Si te esfuerzas tanto en ahorrar el dolor de la caída, solo conseguirás que caigan una vez tras otra.”
“Lo conviertes todo en muros de ladrillos muy rígidos. Esos ladrillos se van amontonando a tu alrededor y constituyen el único espacio que tienes para vivir.”
“Desconfiemos de cualquiera que nos diga que no necesita nada. Si fuese así tampoco desearía nada. Y la mejor escuela y el mejor combustible de la vida es el deseo.“
“Eres una auténtica luna llena, y yo quiero disfrutar de tu luz en cada instante que me quede de vida.”
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El epílogo de Mireia Darder me pareció más interesante de leer que la pequeña novela, llevaba un poco más de la mitad y ya sabía quién era el león, pero en si la trama es linda, como un cuento con moraleja. Si tuviera que recomendarlo a alguien, sería a mujeres que siempre se culpan de las cosas que hacen o no hacen, a quienes tienen personas mayores en su familia e hijos adolescentes o adultos jóvenes. Puede que les genere algún cuestionamiento positivo hacia el diario vivir tan individualista, competitivo y exigente que la sociedad ha fomentado, sobre todo a las mujeres.
Me ha encantado el desarrollo de la historia y del personaje principal, pero el desenlace no me ha gustado demasiado, así como tampoco el epílogo. Creo que lo primero para que no haya desigualdades, es precisamente no marcarlas. Atribuir las características del personaje a un solo género es algo que me ha apenado profundamente que hayan hecho en el epílogo. El mensaje que se da en el epílogo me parece alejado del del libro en sí. Yo veo una persona con muchas cargas que va escuchándose poco a poco y va avanzando a lo largo de su camino; quien escribió el epílogo lo ve desde su filtro, pero no me ha gustado. Lo siento. Lo demás ha sido maravilloso
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