Esta corta obra de Rosa Luxemburgo tiene sus luces y sus sombras pero, al no dejar de ser unas notas en sucio de la autora me parece injusto ser demasiado quisquilloso. El capítulo de la cuestión nacional es terrible y simplista y es curiosamente el mismo razonamiento que hace Putin sobre la caída de la URSS. Sin embargo, los capítulos que a mi forma de entender expresan las valoraciones fundamentales de Rosa Luxemburgo sobre los inicios de la Revolución Rusa son bastante acertados. Estos capítulos son: "La Asamblea Constituyente", "La cuestión del sufragio", "El problema de la dictadura" y "Democracia y dictadura". En ella Rosa Luxemburgo critica que, si bien el contexto puede resultar una explicación a estas medidas de los bolcheviques estos estaban intentando convertirlas en pilares de la construcción del socialismo.
Recojo un par de citas:
"Pero el remedio que encontraron Lenin y Trotsky, la eliminación de la democracia como tal, es peor que la enfermedad que se supone va a curar; pues detiene la única fuente viva de la cual puede surgir el correctivo a todos los males innatos de las instituciones sociales. Esa fuente es la vida política activa, sin trabas, enérgica, de las más amplias masas populares. "
"Bajo la teoría de la dictadura de Lenin-Trotsky subyace el presupuesto tácito de que la transformación socialista hay una fórmula prefabricada, guardada ya completa en el bolsillo del partido revolucionario, que sólo requiere ser enérgicamente aplicada en la práctica. Por desgracia —o tal vez por suerte— ésta no es la situación. Lejos de ser una suma de recetas prefabricadas que sólo exigen ser aplicadas, la realización práctica del socialismo como sistema económico, social y jurídico yace totalmente oculta en las nieblas del futuro. En nuestro programa no tenemos más que unos cuantos mojones que señalan la dirección general en la que tenemos que buscar las medidas necesarias, y las señales son principalmente de carácter negativo. Así sabemos más o menos que eliminar en el momento de la partida para dejar libre el camino a una economía socialista. Pero cuando se trata del carácter de las miles de medidas concretas, prácticas, grandes y pequeñas, necesarias para introducir los principios socialistas en la economía, las leyes y todas las relaciones sociales, no hay programa ni manual de ningún partido socialista que brinde la clave. Esto no es una carencia, sino precisamente lo que hace al socialismo científico superior a todas sus variedades utópicas."
"El sistema social socialista sólo deberá ser, y sólo puede ser, un producto histórico, surgido de sus propias experiencias, en el curso de su concreción, como resultado del desarrollo de la historia viva, la que (al igual que la naturaleza orgánica, de la que, en última instancia, forma parte) tiene el saludable hábito de producir siempre junto con la necesidad social real los medios de satisfacerla, junto con el objetivo simultáneamente la solución."
Y a continuación una que parece hasta profética teniendo en cuenta que el texto se escribió antes de 1919:
"Cuando se elimina todo esto, ¿qué queda realmente? En lugar de los organismos representativos surgidos de elecciones populares generales, Lenin y Trotsky implantaron los soviets como única representación verdadera de las masas trabajadoras. Pero con la represión de la vida política en el conjunto del país, la vida de los soviets también se deteriorará cada vez más. Sin elecciones generales, sin una irrestricta libertad de prensa y reunión, sin una libre lucha de opiniones, la vida muere en toda institución pública, se torna una mera apariencia de vida, en la que sólo queda la burocracia como elemento activo. Gradualmente se adormece la vida pública, dirigen y gobiernan unas pocas docenas de dirigentes partidarios de energía inagotable y experiencia ilimitada. Entre ellos, en realidad dirigen sólo una docena de cabezas pensantes, y de vez en cuando se invita a una élite de la clase obrera a reuniones donde deben aplaudir los discursos de los dirigentes, y aprobar por unanimidad las mociones propuestas -en el fondo, entonces, una camarilla- una dictadura, por cierto, no la dictadura del proletariado sino la de un grupo de políticos, es decir una dictadura en el sentido burgués, en el sentido del gobierno de los jacobinos."
No me parece que Rosa Luxemburgo critique de forma demasiado despiadada la Revolución Rusa, dado que al término del último capítulo hace una defensa ferviente de esta, entendiendo que estos errores eran fruto de un contexto muy complicado.
Recojo una cita bien distinta de Mike McNair en "Estrategia Revolucionaria":
"But the ‘victory of the Russian revolution’ on its own, or the course of the revolution after late 1917-early 1918, can no longer be taken as evidence for Bolshevik strategy as a package.
What it led to was not a strategic gain for the world working class, but a 60-year impasse of the global workers’ movement and the severe weakness of this movement at the present date."
Si bien esta posición de McNair es quizás algo exagerada sí me parece importante desembarazarse del dogmatismo predominante en el movimiento comunista con respecto a la URSS. La cantinela de "analizar críticamente la experiencia soviética" se lleva repitiendo años en los círculos comunistas pero nunca parece llevarse del todo a cabo. Es hasta cierto punto inevitable que, en un contexto donde reina la derrota, no obtengamos una sensación de esperanza e ilusión al observar un momento y contexto en el que, al menos aparentemente, íbamos ganando. Sin embargo, debemos entender que la caída de la URSS y del bloque del este no se debe exclusivamente a contextos o errores particulares sino ya a un planteamiento abiertamente erróneo que o bien a día de hoy fracasa en apelar al público o en su momento, fracasó en cumplir sus cometidos.
La crítica expresada por Rosa Luxemburgo en este artículo me parece, si bien muy simple, esencialmente acertada.