"Yo creo que nosotros los occidentales (estoy haciendo una confesión), creo que somos cobardes. Necesitamos volvernos personas valientes de carácter y con convicciones firmes y no tener cuidado excesivo con nuestras propias vidas".
Anne van ser Bijl, conocido como el hermano Andrés y fundador del ministerio puertas abiertas, vivió una vida realmente acorde a esta frase, que él señaló en una entrevista.
A partir de la necesidad de hacer algo con su vida, ingresa al ejército para vivir "las aventuras de un espía" que le fascinaban y para lo cual tenía habilidades personales. Lejos de ser una aventura entretenida, la experiencia con las muertes y dolor, lo destruyó emocionalmente, llevándolo a la necesidad de ahogar sus emociones en el alcohol. En esa condición es encontrado por Dios y se inicia el cambio radical en su vida.
Comprende lo fundamental de la Palabra de Dios para la transformación de las personas y es así como todas las cualidades que poseía las utiliza para poder ingresar biblias a países que no tenían acceso a ella, asumiendo grandes desafíos y riesgos por alcanzar a los necesitados y proveerles de este tesoro tan valioso.
Fue testigo de muchos sucesos sobrenaturales en esta tarea, lo que incrementaba su tesón por seguir la labor y que se mantuviera. Su claridad por su Misión, da lugar al Ministerio "Puertas abiertas" que nace en 1955, constituyéndose en una organización internacional que actúa en más de 60 países donde existe algún tipo de amenaza a la vida de los cristianos y/o a su libertad de creer y rendir culto a Jesucristo.
Un testimonio inspirador por su convicción férrea, su perseverancia, su valentía, su capacidad de gestión, su obediencia a cumplir el mandato dejado por el Señor de "ir a todo el mundo y predicar el evangelio".
Además de su valor intrínseco, me deja una fuerte reflexión de la importancia que tiene la Biblia en nuestro mundo occidental, donde por tenerla en abundancia, perdemos la perspectiva de su gran valor es importancia como regla de vida.
Un verdadero ejemplo de amor a Dios de entrega y de desprendimiento propio. Es inspirador ver cómo Dios utiliza nuestro carácter para usarlo para Su gloria y la evangelización. Cada cualidad que poseemos, al ponerla en las manos del Señor, hará el cambio que El necesita hacer a través nuestro.