El evangelio secreto de la Virgen María nos cuenta la vida de Jesús a través de la perspectiva de su madre utilizando el formato de unas memorias que la propia María relata a San Juan.
Siempre es un riesgo tratar de recrear las palabras y los pensamientos de personas históricas, pero más aún de personas santas y, más si cabe, de la santa entre los santos. Si además la novela está narrada en primera persona, se vuelve una tarea titánica. En este caso, y para mi gusto, creo que ha habido aciertos, pero también muchos desaciertos.
En mi caso, es inevitable la comparación entre este evangelio secreto de la Virgen María y La sombra del padre, que trata de hacer una cosa parecida, pero con la figura de San José y que es, sin duda, uno de mis libros favoritos. En la contienda, para mí, sale ganando de forma aplastante la historia de San José.
Entre mis críticas hay cuestiones tanto estilísticas como histórico-teológicas (si es que tengo yo algún tipo de potestad en cualquiera de estas disciplinas).
Para empezar, creo que el primer error de todos es la introducción. El recurso del documento antiguo encontrado en un monasterio y que ha sido encontrado recientemente y que, además, es un texto que en la época no estuvo bien visto, no es necesario y, en mi opinión, no aporta nada si no confusión al lector (quizá es que yo soy muy inocente o muy tonto y al principio me lo tragué completamente).
Por otro lado, entiendo las ventajas de escribir este relato en primera persona: permite ahondar en sucesos a los que, en este tipo de narración, no se tendría acceso de otra forma. Sin embargo, al poner determinadas palabras en boca de María, pueden llegar a hacerla parecer un poco soberbia, especialmente cuando lo que narra son eventos del pasado. Quizá una forma de resolver esto habría sido hacer un relato contado por San Juan sobre María y todo lo que ella le contaba. Otra solución podría haber sido hacer una novela en tercera persona con narrador omnisciente, un poco al estilo de La sombra del padre. Otro problema que he tenido en cuanto al estilo es el uso de palabras o expresiones que, por su contemporaneidad, no me encajaban en la narración, especialmente teniendo en cuenta la premisa inicial de que lo que aquí se narra es la traducción de un escrito de varios siglos de antigüedad. Mi última objeción en este ámbito es la falta de descripciones. Yo entiendo que, precisamente, se buscaba hacer algo al estilo de los Evangelios, en los que no sobreabunda la descripción porque no es ese el punto de lo que cuentan, pero a mí me hubiera resultado más agradable esta lectura si, de vez en cuando, se hubiera dado alguna pincelada más del entorno.
Un aspecto que se me ha hecho un poco cargante ha sido el exceso de aclaraciones innecesarias, que quedaban, a veces, un poco forzadas. Por ejemplo, que casi cada vez que se narra algo en lo que participan María y José se tenga que recordar que fueron célibes, o la coletilla del "porque como ya sabes, Juan, nuestra religión no ve esto con buenos ojos", o la constante alusión a la pobreza de la Sagrada Familia, etc.
Seguramente mi mayor problema con el libro sea que da una imagen de la Virgen María que a mí me chirría un poco. Me explico. Como ya he dicho antes, a mí me daba una cierta sensación de soberbia en la persona de María a través de su narración, también hay una crítica constante de María hacia el resto del mundo (lo malos que son los demás) y muy pocas apreciaciones del otro. Para mí esto es crucial, no es que María fuera ajena al mal del mundo, ni mucho menos, pero igualmente pienso que era consciente de todo el bien que hay en las personas, y mucho más solícita a la hora de exponer esto último que lo primero. Pienso que no se trata de hacer oídos sordos al mal y no luchar por la justicia, si no de denunciar el mal y hacer la justicia, pero con la caridad siempre por delante. Aquí entra de nuevo la comparación con La sombra del padre, en la que María es un ser especialmente clemente y misericordioso. Además, y quizá aquí estoy juzgando también en base a mi carácter, me ha parecido que se muestra una María un poco fría, ¿qué es eso de no querer llorar? Llorar no es signo de debilidad, ni no llorar lo es de fortaleza. Yo no creo que María no llorase durante la Pasión y no creo que hacerlo la hiciese menos fuerte. Por último, aún no sé si podría afirmar si encuentro pequeños tintes machistas o no, no lo tengo del todo claro así no afirmo rotundamente.
Para acabar con las críticas, hay algunos asuntos de carácter histórico (que en realidad no dejan de tener su dosis de ficción recreativa) que no me convencen del todo (teniendo en cuenta que me guía más la intuición que el conocimiento). Aquí pongo algunos: que no fuera María la que le contase a José que estaba embarazada, que su voto de virginidad (de los dos) no fuese algo que naciese de ambos, los milagros previos al inicio de la vida pública (sé que en esto quizá esté metiendo mucho la pata), que Jesús hiciese la señal de la cruz mucho antes de comenzar su ministerio, la forma en la que muere José... También hay otros aspectos de corte más bien teológico que no me gusta cómo se tratan, como por ejemplo la forma de tratar los milagros cuando se habla de "milagros a distancia" o la conexión especial que surge entre Jesús y María en los días de la última Pascua (que casi me parece sacado de una novela de fantasía; evidentemente había una conexión especial entre ellos, pero la forma en que aquí se describe es un poco fantasiosa).
Por supuesto, no todo lo que tengo que decir son cosas malas. Para empezar, admiro la valentía del autor por aventurarse a escribir algo con lo que no existe la posibilidad de no cometer errores. Además, hay aspectos que me gusta mucho cómo quedan retratados, como la pena de Jesús cuando la gente sólo acude a Él por los milagros y pasa de su mensaje, la negativa constante de Jesús de ser proclamado rey o caudillo o la confianza extrema en Dios que tenía María.
En definitiva, esta pequeña novela me ha enseñado un poco más sobre la Virgen María (tanto en positivo como en negativo) y así puedo vislumbrar un poco mejor quién y cómo es ella.