Esta es una historia de intriga con tintes de humor desarrollada sobre dos hechos reales aparentemente desvinculados pero que casualmente comparten el mismo nombre: Corot. En 2006 un marchante de arte en estado de embriaguez “perdió” en extrañas circunstancias una obra del pintor impresionista Jean Camille Corot valorada en un millón de dólares. Ese mismo año, desde el cosmódromo ruso de Bankinour en Kazajistán se lanzaba un satélite denominado Corot con el objetivo de detectar mediante la técnica del tránsito solar planetas extrasolares del tamaño de la tierra. La gloria científica de tal descubrimiento se convierte en una carrera competitiva entre la Agencia Espacial Europea y la NASA. Juan y Crowley se moverán por Madrid, Londres, Nueva York y Kazajistán con el objetivo de desbaratar los planes de la NASA. En su aventura encontrarán el placer del reto, la tensión del riesgo y, también, un poco de sí mismos.