Este poemario sabe a mentiras bajo una palmera, a dolor del que marca, a lágrimas dulces, a noches sin dormir, a corazón abierto. El conjunto perfecto de sentimientos para olvidar a alguien. Escribimos para escupir dolor hasta que escupimos tanto que la se nos queda seca y ya no queda más que el folio en blanco. En este libro sucede exactamente eso. Estuve escribiendo hasta que esa persona dejó de importarme. Y entonces me di cuenta de que lo había logrado, de que ya no la cuando ya no tinta nada.
Mmmm no estoy segura de qué nota ponerle. Ha habido algunas partes de algunos poemas que me han gustado bastante, pero otras me han parecido un poco... no sé cómo decirlo, ¿brutas?
Un libro ameno que cuenta historias de amor, desamor, superación y, sobre todo, historias llenas de sentimiento. No suelo leer mucha poesía porque no es mi fuerte, pero tengo que admitir que la manera de escribir de Xenon y de transmitir esos sentimientos me ha llegado a lo más hondo. Su lenguaje puede ser algo brusco y directo, pero el mensaje que quiere dar es claro.
Son pequeños poemas donde el amor a uno mismo y la búsqueda de la felicidad son los temas que más aparecen en ellos. Además están acompañados por increíbles ilustraciones de Sandra de la Cruz que le dan su punto a los textos.
Es un libro rápido de leer que, para quien le guste la poesía más visceral y para quienes les guste Xenon, es una buena forma de conocerlo un poco más y de sentir las palabras que ha volcado en estas páginas.
Algunos poemas y frases bastante buenos, pero la gran mayoría no me han aportado nada y no es un poemario que me haya encantado. Eso sí, las ilustraciones son un punto a favor.