¿Por qué, para qué y cómo escribe un periodista; de qué está hecha su vocación y qué es lo que le da sentido en estos tiempos? Zona de obras reúne columnas, conferencias y ensayos que la argentina Leila Guerriero hilvanó en torno a esas preguntas y que, publicados en diversos medios o leídos en encuentros literarios en América Latina y en España, se recogen por primera vez en un libro. El resultado es un mural en el que cada pieza apunta al corazón del oficio, lo ilumina y, al mismo tiempo, lo cuestiona: ¿cómo y cuándo nace la pulsión por escribir; de qué manera se alimenta; por qué vale la pena llevar un texto periodístico a su máximo potencial expresivo? Éste es un libro sobre la escritura de no ficción pero, también, sobre el cine, el cómic, las artes plásticas, la infancia, Madame Bovary, África, los padres y las lecturas, y respira, en cada una de sus páginas, la convicción de que el periodismo no es un género menor sino un género literario en sí mismo. «Yo no creo en las crónicas interesadas en el qué pero desentendidas del cómo. No creo en las crónicas cuyo lenguaje no abreve en la poesía, en el cine, en la música, en las novelas... Porque no creo en crónicas que no tengan fe en lo que son: una forma de arte», escribió Guerriero en una de esas piezas. Acorazada en esa fe, desarma –con audacia, con insolencia, con humildad, con elegancia– los mecanismos íntimos de su trabajo y se sumerge en el detrás de escena del peligroso engranaje de la creación. «Los textos de este libro se parecen a esos relojes con la carcasa de cristal, de modo que, al tiempo de darte la hora, te muestran el mecanismo que lo hace posible. Es un libro de misterio, una pesquisa detectivesca sobre la necesidad de narrar. En otras palabras: sobre la necesidad de leer» (Juan José Millás). «El periodismo que practica Leila Guerriero es el de los mejores redactores de The New Yorker, para establecer un nivel de excelencia comparable: implica trabajo riguroso, investigación exhaustiva y un estilo de precisión matemática» (Mario Vargas Llosa).
Leila Guerriero is an Argentinian journalist. She began her career in 1991, as an editor with the magazine Página/30, part of the Argentine newspaper Página/12. Since then her texts have appeared in various publications across Latin America and Europe: La Nación and Rolling Stone, in Argentina; El País, Altaïr and Jot Down, in Spain; Piauí, in Brazil; Leopard, in Mexico; L’Internazionale, in Italy, among others. She is the author of many books, including Los suicidas del fin del mundo (Tusquets, 2004); Frutos extraños (2009, Aguilar, Alfaguara); Una historia sencilla (2013, Anagram); and La Otra Guerra (2021, Anagram). She has received the CEMEX + FNPI New Journalism Award, González-Ruano Prize, Blue Metropolis Grand Prix and Manuel Vázquez Montalbán International Journalism Award. She is the Latin American editor for Gatopardo magazine, and works as a teacher at the Gabo Foundation, founded by Gabriel García Márquez. Her work has been translated into English, French, German, Swedish, Portuguese, Italian and Polish.
Reflexiones, clases de periodismo y buena escritura, historias contadas con una mirada singular que la hacen ser una de las mejores cronistas. A Leila volveré una y otra vez, con la dicha de ver cómo las palabras se unen para convertirse en arte.
<>. ▪️Hace unos cuatro años hubo una época donde traté de controlar las emociones a través de la escritura. Cuando estaba enfadada, frustrada o triste, me ponía a escribir en un blog . Lo hacia del tirón, casi como escupir. Cuando terminaba cerraba la tapa del ordenador y me iba a dormir entre sollozos porque a mí nunca, nunca, me ha gustado perder los estribos. Y cuando digo perder los estribos me refiero a sentir cualquier tipo de emoción intensa. Cuando llegaba la mañana siguiente lo pasaba muy mal porque no me atrevía a leer lo que había escrito: me avergonzaba de mi misma. Me castigaba por todo lo que había pensado en aquel momento y lo borraba todo. Era una especie de técnica que me servía solo para calmarme en el momento pero para nada más. A pesar de esa vergüenza y ese rechazo, yo siempre he sentido cierta atracción por los escritores que escriben de una forma directa y cruda pero controlada. Me gusta esa capacidad de reflexionar lo sentido y ser capaz de plasmarlo sin que parezca que se escapa, como encerrando las emoción entre cuatro paredes más que dejando que ella sea la que te lleve a ti mismo por la habitación. Para mi Leila Guerriero es un ejemplo de este tipo de escritura. Es una mujer con mucha fuerza y convicción. Siente lo que cuenta con gran pasión y va directa al grano, a lo que importa, a lo que le molesta o quiere contar. Su periodismo es de esos que araña. Las conferencias que recoge en <> van directas al corazón del lector: concisas, como flechas. Creo que es una mujer con unos marcados valores sobre su oficio y transmite no solo puntos de vista muy interesantes sino realidad, crítica social y sinceridad: Sobre literatura, sobre periodismo, sobre escribir y entender el mundo, sobre escribir y respirar. Escribir para poder vivir porque no se entiende la vida de otra forma. Porque no se obtiene oxígeno de otra forma. Porque hay demasiadas cosas que están todavía por decir. Así escribe Leila Guerriero. 🌹
"Siento que escribir es como correr una maratón: se sufre demasiado mientras se corre, pero llegar a la meta es lo más hermoso que hay en la vida. Escribo, entonces, para terminar de escribir".
Como siempre Leila, una maestra del bien contar. Estos textos son un compilado de exposiciones, notas, artículos que ha publicado en distintos medios y Hablan específicamente sobre el oficio de escribir crónicas y la función del periodismo. Algunos son verdaderas clases sobre escritura. Obviamente me los devoré porque siempre es placentero leerla pero por momentos se me volvió algo monótono porque la mayoría tratan de lo mismo y son temas muy “de nicho”. Además varios están repetidos con Frutos Extraños y ya los había leído.
Un libro imprescindible para aprender periodismo. Leila Guerriero es una maestra de la crónica. Conclusiones que he sacado de este libro: 1) Importancia de la mirada 2) Los periodistas no somos notarios. Vamos, vemos, sentimos, callamos, escuchamos, vemos cómo se dicen y después transmitimos. 3) Humildad y honestidad. 4) No dar por muerto el periodismo Un libro muy recomendable
Me encantó! Sobre el arte de ser periodista. Las formas de, su vocación, el objetivo, las piedritas en el camino. La incertidumbre y las sin respuestas.
Leila: yo te leo sin importar qué escribas. Si querés también dedícate a escribir prospectos. Allí estaré.
"Zona de Obras" está enfocado al 100% en el oficio y la vocación del periodista, pero desde la mirada tan atrayente que solamente Leila Guerriero puede ofrecer. Hay tips de escritura, hay listados, hay anécdotas, hay muuuuchas referencias a a libros, películas, música (es un gran semillero para quienes quieran leer autores nuevos, o escuchar nueva música), pero sobre todo: este libro tiene textos de muy buena calidad. Cada tema es muy interesante... cada cita y cada renglón tiene mucho valor.
Si bien el libro tiene ese hilo conductor que dije al principio (el del rol del periodista), este también te va a gustar mucho si ya leíste "Teoría de la Gravedad".
Primera vez que leo a Leila Guerreiro y me ha encantado.
Siempre he considerado que la actividad mental más difícil es escribir, particularmente contar una historia. Me parece un ejercicio de lo más completo: leer, investigar, volver a leer, pensar, reflexionar, integrar, resumir, extenderse, priorizar, replantear, regresar, avanzar, explicar, describir, ordenar y finalmente escribirlo.
Para hacer periodismo me parece que si debe venir alguna instrucción en el DNA, ya que es una entrega completa a la labor.
Madre del amor hermoso, pero qué bien escribe esta mujer. 🫶🏻🥹
Me quedo con muchas de sus frases que me sientan como un guante a pesar de que ella y yo parecemos seres ajenos, tan distintos, que sería impensable que nos una tanto, y a pesar de todo, así es. Pero entre todas ellas, ésta:
"Yo, que no obedezco nunca a nadie, obedezco a mis principios con sumisión arrebatadora."
Una especie de biblia sobre el periodismo donde, con la elegancia y precisión que la caracteriza, Leila se cuestiona y responde de mil formas por qué el periodismo es todo menos un género menor y como por el contrario, su importancia y belleza es símil a la de la buena literatura.
4.5 maravillosa colección de textos sobre periodismo para subrayar sin parar. la única pega a la edición es que tiene varios a lo largo del libro donde repite ideas/anécdotas y hacia el final parece un poco redundante, pero la verdad es que lo he disfrutado muchísimo, leila guerriero es una genia.
Un libro lleno de crónicas periodísticas que muestran un lenguaje poético, reflexivo, crítico y funcionan como un cachetazo a la academia, la soberbia y el trabajo de hacer periodismo. Una maravilla que hay que leer, más para cuestionarse que para obtener certezas.
Después de haber leído casi 300 páginas monstruosas de las reflexiones más lúcidas, acertadas y bien escritas sobre el periodismo (y de la vida que suele colarse para q se hable de ella) tengo ganas desesperadas de leer alguna crónica que haya escrito. Recomiendo el libro xq recomiendo férreamente leer a Leila que es inteligentisima, siempre.
En el trance de descifrar los porqués y cómos de la escritura, de encontrar el supuesto punto medio entre el periodismo y la literatura, leer a Leila ha resultado toda una revelación. Imprescindible para todo aquel que tenga algo que decir y pretenda escribirlo.
No jodas. En la secundaria habría que aprender a cocinar y a escribir. Este es el libro quizás pa las dos cosas. No incluye una receta y las incluye todas.
Muchos de los textos los leí en sus momentos de publicación. Individualmente son sorprendentes. Sin embargo, la reunión de ellos en un sólo libro, la repetición de ciertas anécdotas, la reiteración de consejos velados, la repetición de conceptos poderosos, el descubrimiento de experiencias únicas permiten una nueva lectura llena de felices reencuentros con la claridad y la contundencia que siempre caracterizará a Leila Guerriero.
Un libro poderoso si sabemos escuchar, si sabemos ver.
Quizá Guerriero sea la escritora más elegante en habla hispana. Pero su literatura no es sólo eso. Otra palabra que me gusta asociar a sus textos: relieve.
Al ser una recopilación de textos sobre periodismo tiene el defecto de la reiteración. Fuera de eso, hay joyas sobre el periodismo como arte. Escrito con arte y pasión, como siempre Leila.
Llegué a este libro después de escuchar varias veces a Leila Guerriero en podcasts de la Cadena SER. Me llamaba mucho la atención lo que decía, pero sobre todo cómo lo decía: con una especie de pesadumbre que no era triste, sino reflexiva.
Esta misma reflexión pausada se traslada a las páginas de Zona de obras, un libro que me dio una sensación de calma. Es de esos libros que uno puede leer sin prisa, y en mi caso, me relaja. Percibo en ella a alguien que escucha con atención y con esa pausa que muchas veces escasea. —reflexiva, serena y observadora— Me hizo acercarme a la profesión del periodismo viendo que detrás de una buena historia no hay solo técnica o estilo, sino también sensibilidad y escucha.
Me gustó especialmente esa sensibilidad que muestra con aquellos a quienes la vida no ha sido fácil: personas olvidadas o que han sufrido. Lo hace sin caer en la compasión ni el juicio, siempre respetando la dignidad de sus historias.
Inclinada hacia un periodismo narrativo, transmite que el verdadero oficio no está en opinar, sino en mirar y narrar. Frases como “la pregunta no es si el periodismo va a cambiar, sino si vamos a dejar que eso nos cambie a nosotros” o “dar consejos es oficio de soberbios” me hicieron reflexionar un buen rato.
El estilo de Guerriero es directo y con una prosa muy cuidada. Escribe de forma sencilla, pero con frases que se clavan. Se nota que escribe desde la experiencia, desde la observación, y con muchísima empatía.
Si te interesa el periodismo narrativo o simplemente leer a alguien que observa el mundo con profundidad y respeto, este libro es un lugar excelente.
Leila es verdaderamente una escritora excepcional.
En este libro mezcla, con absoluta naturalidad y maestría, la crónica periodística con la pedagogía más honesta sobre el arte de escribir: sin chocanterías ni superioridad moral, Leila es honesta, accesible, entrañable y generosa. Todos los que nos dedicamos a la escritura, los libros y, en el sentido más amplio, a la cultura deberíamos leer (y releer) este libro.
Tal vez me hubiera gustado que estas crónicas, que en varios lugares hacen uso de exactamente los mismos ejemplos y las mismas referencias, hubiesen sido editadas para aparecer como capítulos de este volumen, pero dada la naturaleza de compilación del mismo (se recogen trabajos previamente aparecidos en revistas y diarios de habla hispana) creo que podemos omitir este detalle en aras de la “espontaneidad arduamente trabajada” a la que alude con tantísima insistencia la autora.
Un lujazo de libro con partes que deberían leerse todos los días.
Casi todos los textos en sí son espectaculares. Lo único que no me gustó es que, al decidir poner TANTOS textos seguidos sobre el mismo tema (la escritura del periodismo) inevitablemente se repiten muchas ideas e incluso párrafos enteros. No culpo a Leila porque obvio que en distintos momentos nos repetimos a nosotrxs mismxs. Y porque a Leila nunca la voy a culpar de nada jajaja.