La muerte no es, en los doce cuentos que completan Mockba, una entelequia abstracta exhibida en el laboratorio simbólico de la especulación teórica. En estos relatos, la muerte es una presencia que demanda roce, ritual, una arquitectura y una palpable relación con el devenir de los personajes. Lo que interesa aquí ya ha dejado de ser la finitud de la existencia. Más bien, lo que se explora es el punto de intersección entre los discursos sobre lo mortuorio y el efecto de la palabra como pulsión viva. Es cierto que, en estas páginas, Diego Muzzio introduce cementerios, enterradores, deudos y profanadores de tumbas, pero también un par de gemelas antiestalinistas, un elefante desbocado o adolescentes que interpretan piezas de Sófocles. De este modo, la referencia tanática queda desplazada con astucia: deja de ser monomanía de la obra, para transformarse en un marco fértil, un entorno para el surgimiento de las innumerables circunvoluciones alrededor del pathos humano. El hallazgo de Mockba, lo que le otorga coherencia y brillantez, es doble. Por un lado, radica en contar doce historias absolutamente disímiles, que sin embargo conservan un hilo conductor corroborable desde lo temático. Por otra parte, Muzzio sabe reactualizar el código de la narrativa clásica, de modo tal que su apuesta formal redunde en una colección de relatos que son, a un tiempo, estilísticamente potentes y conceptualmente reveladores.
Es narrador y poeta. Actualmente vive en Francia. En 1991 publicó su primer libro de poemas, El hueso del ojo. En 1996 obtuvo el Primer Premio de Poesía del Fondo Nacional de las Artes por su libro Sheol Sheol, publicado en 1997 por el Grupo Editor Latinoamericano. En el 2000 recibió el Primer Premio Hispanoamericano de Poesía Sor Juana Inés de la Cruz por Gabatha, publicado en México por la editorial Práctica Mortal, en el 2001. También ha publicado: Hieronymus Bosch, Segundo Premio de Poesía, Fondo Nacional de las artes, año 2004 (Ediciones del Dock, 2005), Tratado sobre la ejecución de animales (Honoarte, 2008), y El sistema defensivo de los muertos (Hilos editora, 2012).
Quería leer a este autor porque todos lo recomendaban pero no quería leer Las esferas invisibles porque parece que es de miedo. Ahora me dio ganas de leerlo igual, así que supongo que eso habla bien de este. Son cuentos cortos y clásicos, bien hechos, que giran en torno a la muerte, pero no tanto o no principalmente en torno a la muerte como concepto o símbolo, sino más que nada en torno a los aspectos prácticos y más mundanos de la muerte: cuerpos, cremaciones, cementerios, trabajar en un cementerio, vivir cerca de un cementerio, proyectar la construcción de un cementerio. Tampoco es Six Feet Under. La muerte es más que nada un contexto. Empieza con una cita de Philippe Ariès, eso ya me predispuso bien y el último cuento, que va en ese sentido de pensar la historia de la muerte en occidente, está muy bueno. Mis favoritos: "Albino", "Mockba", "Zacarías y Jeremías", "Poker de reyes".
Composición: Tema: La muerte. Todos relatos con la muerte con mayor o menor protagonismo. Me dio la sensación que le faltó pulir un poco más. Buenas ideas algunas mal acabadas. Me encanta como escribe este señor. Su prosa, su ritmo, manejo del misterio hacen de este libro un pasatiempo muy ameno.
Los doce cuentos que componen Mockba, directa o indirectamente, están regidos por un tema central que ya pasa a ser un distintivo de la narrativa de Diego Muzzio: la muerte.
Sin embargo, a lo largo de todos los relatos se produce una especie de tensión entre la muerte más concreta y el concepto de muerte, la parte más abstracta. En ese sentido, varios de los cuentos relatan muertes, o también tienen que ver con cementerios, profanadores de tumbas, cremaciones, tumbas y demás, pero varios otros rozan este tema de forma más alejada, si se quiere. De esta forma, cuentos como “Jeremías y Zacarías” no contienen hechos estrictamente relacionados a la muerte, pero sí incluyen otros elementos que pueden vincularse con este tema, como puede ser, por ejemplo, el grupo de adolescentes que interpreta las trágicas obras de Sófocles, con el personaje principal de Edipo. En este tipo de relatos la muerta es abordada de modo que no funcione solamente como el hecho principal de la historia, sino que sirva como contexto o ambientación para que las situaciones que se narran puedan ir desarrollándose. Por otra parte, el concepto de la muerte como herramienta para contextualizar los cuentos también sirve para ver qué rol tiene esta en nuestra mente, cómo nos relacionamos con ella y qué representa en nuestra vida cotidiana; cómo la muerte puede ser interpretada de distintas formas según la persona que la esté enfrentando. Por ejemplo, en el texto “Mapas”, en el que una pareja se dirige a un cementerio, la muerte es el tema que los enfrenta, que inicia el enojo de ambas partes, a partir de lo que parece ser el fallecimiento de una hija o de un ser querido. En este relato, la muerte de Martina, la chica fallecida, se muestra como un juego de responsabilidades, es decir, si es que su muerte fue culpa de uno o de otro. En contraposición, por citar otro texto, en “Póker de reyes” la muerte relacionada con el tema de las apariciones sobrenaturales, es utilizada por parte del protagonista para obtener una ventaja por sobre su competidor en el juego.
Naturalmente, también hay otros cuentos que sí encaran este tema como eje único y principal, pero siempre hay algo que los complementa, ya sean las experiencias de los personajes, su propia psicología o la inclusión de otros “géneros”, por decirlo de alguna manera, como puede serlo la biografía, específicamente en el último cuento. Así, los relatos conforman un mundo único; si bien estos pequeños universos comparten rasgos generales entre sí, cada uno puede valerse por sí mismo, incluyendo determinados elementos que los hacen sobresalir a medida que se van desarrollando.
Ya desde la primera novela que leí de Muzzio me encantó su prosa. En la mayoría de los pasajes de estos relatos se ve un estilo realmente estilizado, con una elección de palabras inmejorable, y una gran cuota de poesía en prosa, podríamos decir. Lo que me ha llamado bastante la atención o, mejor dicho, es uno de los factores que más me gustaron de estos cuentos, (y que también me había pasado con Las esferas invisibles y El sistema defensivo de los muertos) es la genial habilidad que tiene Diego Muzzio para narrar o para escribir sobre un tema que en un principio idealizaríamos como algo feo (la muerte) de una forma muy bella, poética y lírica. De esta forma, en muchas ocasiones, me encontré habiendo olvidado el tema central que rige estos doce cuentos y atinando solamente a disfrutar de la capacidad narrativa de este autor. Porque poder abstraernos (aunque sea por un rato) del concepto general que rige estos cuentos para apreciar con mayor profundidad la forma que tiene Muzzio para contárnoslo es probablemente uno de los mayores logros de este libro.
Si bien hay algunos que me gustaron más que otros, todos los cuentos que componen Mockba se destacan individualmente, por un lado por las historias interesantes y diferentes que plantean, y por otro por la excelsa manera que tiene el autor de narrarnos lo que va sucediendo.
Bastante desparejo. Algunos cuentos francamente muy buenos, como esos cuentos de revista literaria que te dejan pensando "uh, quiero buscar más cuentos de este escritor" pero después te topás con un Mockba y era "bueno, mejor me quedaba con ese fulgor pasajero." El que le da título me gustó, también el del cementerio subterráneo o el del taxista que cuenta una historia; el ecosistema del cementerio le sale bien. Ahora, el del elefante...
Las ideas y atmósferas de estos cuentos fueron muy buenas, pero me dio la sensación de que hacia el final se iban desdibujando, para pasar a dejar un gusto algo desabrido. Aún así los disfruté mucho, este autor escribe muy bien. Mis favoritos fueron Mockba, Póquer de reyes y El cementerio central. Definitivamente un escritor para seguir leyendo.
3,5 ⭐️ Me encanta Muzzio. Dicho esto, y leídas “Las esferas invisibles” y “El ojo de Goliat” estos cuentos ya perfilan un buen escritor, pero en algunos me faltó una vuelta de tuerca, ya sea porque la trama daba para más desarrollo, o porque no encontré en la historia algo más interesante. Si bien el hilo conductor es la muerte, cada segmento tiene su particularidad. Mis favoritos; Mockba, El pasajero, Póker de reyes, y El correo del zar.
Los doce cuentos están atravesados por la muerte. Presente en nuestra vida desde el principio, la muerte es paciente. Sabe esperar. En estos cuentos Muzzio sabe utilizar ese don que tiene la parca para utilizarla en lo que más disfruta: contar historias. Diego es un classic storyteller. Lleva los cuentos con calma, confia en su estilo. No se apura. No es barroco. Las palabras estan donde deben estar. Lo mismo con las vueltas de tuerca y las revelaciones.
Muestra su lado mas borgeano, para mi homenajeando a El Sur, en el primer cuento del libro, pero uno ve rastros de Arlt, Castillo y Cortazar desperdigados a lo largo de las hojas. "El pasajero" muestra su profundo amor por contar historias y "Poker de Reyes" es un cuento perfecto.
No es lo mejor de Muzzio, pero es una buena opción para comenzar a leerlo. Siento que fue el punto de partida para Las Esferas Invisibles. La idea está ahí, palpable. Ninguno de los cuentos me voló la cabeza, pero hay que reconocer que “Mockba” y “Jeremías y Zacarías” tienen impacto emocional. En cuanto a “El cementerio central”, tengo la sensación de que debió ser el favorito de autores como Lamberti y Enríquez. No tengo pruebas, pero tampoco dudas jajaja.
Un libro de cuentos sobre muertes y cementerios, y aunque me parece que no califica dentro del género de terror, la mayoría de los relatos tienen algo perturbador o al menos inquietante.
Compré este libro porque quedé absolutamente encantada con Las esferas invisibles. Este libro, por alguna razón, no me llegó en absoluto. Sentí un empalago temático de punta a punta.
[3,5] -qué molesto no poder poner medias estrellas, letterboxd por el momento le pasa el trapo a esta app-
“Yo había entrado a la capilla para escuchar esas palabras, necesitaba escucharlas. Esteban las había pronunciado para otros en muchas ocasiones. Ahora era yo el que estaba ahí, de pie, ahogándome”.
Lo leí en marzo, pero me dieron ganas de reseñarlo hoy. Hace unos días fui al sepelio de un profesor de mi facultad con el que interactué poco, pero lo suficiente como para darme cuenta de que era una gran persona. Me dio mucha pena que se muriera, así que cuando nos hicieron llegar la invitación decidí pasar para acompañar a la familia. Resulta que en el cementerio coincidí con una compañera de facultad que llegó al lugar con “Los peligros de fumar en la cama” bajo el brazo y gritando de la emoción por entrar por primera vez a un cementerio. Mientras esperábamos a que terminaran de llegar otros compañeros, charlamos un poco y me contó que la invitación le había llegado en el momento que leía no sé qué cuento sobre fantasmas de la Enríquez, lo cual sin lugar a dudas “era una señal”. Ella esperaba, supongo, ver un alma en pena o enterarse algún detalle morboso de la muerte del profe (nos dijeron que se suicidó). Terminada la ceremonia, mientras caminaba para la salida, pensaba en cómo los libros de terror sobrenatural, que en algún sentido le ponen “condimento” a nuestra manera de concebir la muerte, también la banalizan y convierten en una burla grotesca. Y en ese momento me acordé de estos cuentos de Muzzio. 12 relatos con la muerte y los cementerios como eje temático, pero sin posesiones, sectas, fantasmas, ritos satánicos ni magia negra. Son ingeniosos, las tramas son creativas, están bien escritos y exploran otra dimensión de ciertas temáticas tan de moda en la librerías. Me gustaron especialmente Albino (tiene un finalazo) y El correo del Zar (se me cayeron 2 lagrimitas), pero todos se disfrutan mucho. Lo próximo que lea de Muzzio probablemente sea Las esferas invisibles, veré si Diego sigue con la misma línea o empieza a meter apariciones.