Amanda desapareció el último día del campamento. Un año después, Jonás, el nuevo coordinador de las colonias, intenta hacer olvidar la tragedia. Para ello, propone a los monitores realizar antes que los niños la salida nocturna que tienen programada. No quiere dejar nada a la improvisación.
Irá Hugo, un chico pesimista, borde y medio alcohólico. Irá Medea, una bisexual de familia acomodada. Irá Leyre, una rockera exuberante. Irá Helena, la monitora en prácticas: tímida, insegura y preciosa. Irá Allan, un aspirante a bibliotecario lector de Auster. Víctor, el único que se queda en tierra, dice en el último momento que se ha puesto malo.
Brea narra, desde el punto de vista de todos ellos, el desastre en el que pronto se convertirá la salida. Por un lado, seis adolescentes que apenas se conocen vivirán con intensidad su juventud. Por el otro, lo que al principio es un paseo sencillo por la montaña minera leonesa, pronto se convertirá en una pesadilla en la que nada tendrá sentido. Sufrirán a animales violentos, se quedarán encerrados en una cueva habitada, serán perseguidos y desaparecerán. Brea, el alquitrán que acompañará buena parte de la novela a los protagonistas, es el tercer esfuerzo literario de Alberto González, que ya recibió alabanzas presentando por toda España El amargo despertar, un drama postapocalíptico, y No serás nadie, una distopía con sede en Madrid. En Brea vuelve a jugar con los lectores, esta vez apoyado en sus miedos más primarios y en el bello horror de nombre adolescencia.
RESEÑAS EN LOS MEDIOS
«La voz narrativa es poderosa. Alberto ha conseguido algo de lo que se habla mucho: originalidad». —José Carlos Somoza, sobre El amargo despertar.
«Impresionante la capacidad de Alberto González para representar las distintas fases que podemos encontrar ante el descubrimiento de una mala noticia: estupor, ansiedad, miedo, tristeza extrema, agresividad…». —Francisco Javier Illescas, www.fantasymundo.com, sobre El amargo despertar.
«Es notabilísimo como este joven escritor nos deleita jugando con las estructuras narrativas y con el tiempo de la acción, de una manera que sólo he visto en la obra La guerra del tiempo, de Alejo Carpentier. ¡Y sólo es su segunda obra!» —Francisco Javier Illescas, www.fantasymundo.com, sobre No serás nadie.
Sus primeros acercamientos a la escritura comenzaron con una serie de cuentos que lograrían la 2ª y 3ª posición en el premio Cervantes del distrito madrileño de Vicálvaro en los primeros años del siglo XXI. A partir de ahí compaginó diversos cursos de escritura creativa con sus primeras críticas en la página web de Fantasymundo (en donde ha escrito cerca de 80 reseñas, la mayoría literarias) e Imaginarios (en la cual colabora desde el tercer número). Diversos relatos llamaron la atención de pequeños concursos literarios (MetalCry) y uno de ellos se publicó en abril del 2011 en la revista de tirada nacional de ANPE, relacionada con la pedagogía (profesionalmente es maestro de Primaria). Tras esos primeros pasos y el conocimiento del mundo editorial que le añadió el trabajo con las webs indicadas ―teniendo la suerte de coincidir con autores tales como José Carlos Somoza, José Miguel Vilar-Bou, Julio Llamazares, Javier Bolado, Miguel F. Villegas o Manel Loureiro― decidió embarcarse en su proyecto más ambicioso: El amargo despertar (Nowevolution Editorial), novela que ha ocupado parte de sus horas durante más de un año. Ese fue solo el principio de su carrera. No serás nadie, un drama aantiutópico, y relatos por allí y por allá publicados, han sido sus siguientes proyectos.
Es la primera obra que he leído de Alberto González, pero no será la última. Me ha gustado mucho el estilo narrativo y los personajes, muy bien construidos y a los que reconoces desde el principio.
La historia engancha, te mantiene pegada al libro queriendo saber qué va a pasar y te hace rememorar tus años de adolescencia y primera juventud. Perdida o no... Eso te tocará juzgarlo a ti ;)
Lo primero que puedo decir de «Brea» es que os preparéis un sitio cómodo para leerlo y os reservéis unas horas para ello, porque una vez lo empecéis no podréis (o querréis) parar hasta terminarlo. Así me enganchó a mí, que en dos días he completado el viaje con Jonás, Hugo, Medea, Leyre, Helena, Allan y Víctor y he sido testigo de sus historias y de la historia que comparten. Y han sido horas intensas que apenas he sentido pasar, inmersa en esas páginas llenas de buena narrativa, de juegos con la estructura y el estilo. Si «Brea» te atrapa en sus primeros compases, ya no tendrás escapatoria y te perderás en él como sus protagonistas se pierden en la montaña leonesa.
He leído las otras dos obras de Alberto González («El amargo despertar» y «No serás nadie») y con «Brea» vuelve a superarse a sí mismo; en mi opinión es su mejor novela hasta el momento y la he disfrutado de principio a fin, absorbida en su historia, con sus personajes y con el estilo narrativo de Alberto, que es único y que si te llega, logra transmitirte muchas sensaciones. Dos tardes para leerlo y al cerrarlo solo pensar «qué genialidad».
Brea narra el paso de la adolescencia a la vida adulta a través del punto de vista de seis desconocidos que deben trabajar codo con codo para preparar la marcha de un campamento de verano. Con grandes dosis de misterio vamos conociendo a nuestros protagonistas y profundizando en sus historias particulares para entender como son en la actualidad. Si te gustan los misterios, los paisajes de montaña o recuerdas con nostalgia los veranos en campamentos fuera de casa, esta novela te atrapará como lo ha hecho conmigo.