UNO DE LOS MEJORES LIBROS QUE LEÍ EN 2016.
El Chico de las Estrellas me dejó hecha un desastre emocional después de leerlo. La historia que nos cuenta Chris en estas páginas es intensa, evocadora y llena de fuerza. Cada palabra del libro está cargada de emociones, sentimientos, de dolor, alegría, amor, tristeza, desesperación, rabia, frustración... Cada línea es magia. Cada capítulo es un viaje a lo más hondo de Peter Pan, de Chris. El Chico de las Estrellas es un libro auténtico a más no poder. Nos narra la realidad sin capas de azúcar, nos narra la vida a través de los ojos de un chico que se equivocó con una princesa para encontrar a un príncipe, un chico que pide deseos soplándole a la luna, un chico de las estrellas.
Este libro es, de cierta manera, una autobiografía de Chris, quien a sus veinte años ha vivido un montón de cosas que valen la pena contar. Todo empieza con un Chris pequeñito en medio de una familia totalmente disfuncional: un padre ausente, una madre descuidada y un hijo a la deriva. Continuamos con las pesadillas del instituto: burlas, golpizas y bullying. Luego hace una entrada triunfal la Dama de Hierro, la abuela de Chris, quien literalmente lo salva de una vida horrorosa y se convierte en su ancla, en su lugar seguro, en su todo. Siguen descubrimientos, viajes, decepciones, peleas, besos, momentos robados y lágrimas.
Cuando empiezas a leer El Chico de las Estrellas te das cuenta de que no hace falta conocer a Chris para sentirte absolutamente atraído por su historia. Es más, aún sin conocerlo, en mi caso, no pude evitar llorar leyendo los primeros capítulos del libro. Me sorprendió muchísimo la manera tan honesta y desgarradora en la que El Chico de las Estrellas nos contaba todo lo que sufrió en su infancia. Eran líneas tan crudas y hermosas al mismo tiempo que sólo me quedaba eso... llorar.
Y es que esa es una constante a lo largo de El Chico de las Estrellas: la marea de sentimientos que te invaden con cada uno de los capítulos de su vida que vamos descubriendo. Hay capítulos tan fuertes como cuando nos cuenta lo que debía hacer y pensar para estar con Lady Madrid, engañando a los demás... engañándose a sí mismo. Capítulos como el punto de quiebre en el que decide que no puede estar más en su ciudad y debe irse a Londres, por ejemplo.
Cada una de las experiencias de El Chico de las Estrellas es única y está llena de recuerdos. Da igual si son buenos o malos, pero todos están atesorados en pequeños tickets de Metro. A lo largo del libro, Chris nos lleva de la mano a los lugares que han significado momentos especiales para él: parques llenos de encuentros con El Trompetista de la Tormenta, cobijas revueltas con El Chico más Guapo del Mundo, apartamentos desordenados con La Chica de las Arepas, paseos con La Arquitecta de Sonrisas. Todos y cada uno de esos momentos son especiales para El Chico de las Estrellas y, por lo tanto, se vuelven importantes para nosotros.
Una de las grandes virtudes de El Chico de las Estrellas es su capacidad de no morderse la lengua ni de cortarse un poco. Nos lo cuenta todo. Lo bueno, lo hermoso, lo horroroso y lo que preferiría olvidar. Con una narración bastante poética, aunque sin rayar en lo rimbombante e inentendible, Chris habla de su primer beso, de su primera vez con una chica, de su primera vez con un chico, de la primera vez que sintió amor, de su primer corazón roto, de sus debilidades, de sus errores y de sus miedos. Todo está en El Chico de las Estrellas.
Chris es un chico valiente, con un gran talento para escribir (lean la historia de Ivo que está dentro de este libro) y que nos transmite, con sinceridad, que aún estando muy hondo, aún creyendo que el mundo está encima nuestro y que todo se está yendo por la borda, las cosas eventualmente mejoran. No hay que rendirse, no hay que dejar de ser niños, ni de creer en el amor, no hay que dejarse hundir por comentarios que no valen la pena; al contrario, hay que vivir, aceptarnos, amar, compartir nuestros momentos especiales, escribir y, sobre todo, creer en la magia, en las hadas, en que todo va a estar bien y, por supuesto, desear siempre soplando a la luna.
★★★
"Este libro está dedicado a todo el que amó incluso cuando ya no quedaban razones".
"Siempre he sido un poco menos de lo que he soñado, aunque soñar, a veces, es lo único que nos queda".
"Escuchar es de las cosas más difíciles del mundo. Faltan clases de aprender a escuchar y nos sobran horas de matemáticas".
"Los grandes héroes son los que arreglan el mundo mientras el mundo no está mirando".
"Las personas somos carne y huesos. Recuerdos y complejos. Amor y dudas. Pero sobre todo las personas somos instantes".
"Un niño es feliz y por eso siempre quiere ser un niño. Aunque crezca. Un adulto creativo siempre será el niño que ha sobrevivido".
"¿Cómo será saber que nunca podrás hacer feliz a la persona que amas?"
"El aliento del Chico de las Estrellas derritió a Lady Madrid. Fue rápido, precioso e improvisado, porque tras el secreto, ella miró intermitentemente su boca, lo agarró del pelo... y lo besó.
Se mezclaron despacio por dentro.
Y mientras Lady Madrid pensaría:
Por fin, joder... ya es mío.
El Chico de las Estrellas pensó:
¿Soy hetero ya?
Él jamás olvidará ese beso.
El beso fue nominado directamente a:
1. Mejor actor.
2. Mejor beso revelación de invierno.
3. Mejor guion y reparto.
Y aunque fue un beso corto y torpe, fue merecido.
Y aunque fue heterosexual y creíble, era gay.
Y aunque para ella fue real, él ganó el primer premio.
Lo siento".
"Estaban los dos en la cama del Chico de las Estrellas cuando Lady Madrid ardió".
"Las cosas más tristes son las que deberían ser felices y no lo son".
"El Chico de las Estrellas le dio un beso a la libertad. No sin recordar antes que lo malo de querer a una persona era que la otra dejase de hacerlo".
"Colombia es ese país especial capaz de crear a las niñas con la voz más melosa del mundo. A mis mejores amigas. Y a las más descaradas".
"Frederic le dio el último trago a su cerveza cuando las nubes decidieron que aquel acto de vandalismo debía acabar si no quería incendiar los jardines de Kensington con la hoguera o las ganas de juntarse a mis labios".
"Frederic abrochó sus manos a las del Chico de las Estrellas. Aprovechando el aliento que se escapaba de mi boca, su mano me trajo lentamente al coral de sus labios y me besó".
"Uno no sufre tanto cuando le falta algo que nunca ha tenido, os lo prometo".
"Dicen que cuando enamoras a un escritor te vuelves inmortal (por eso de que escribe sobre ti). Pero lo que nadie cuenta es que si enamoras a un fotógrafo, también".
"Pero hay besos que pierden el tren. Cariño que llega con retraso".
"Los colmillos del Chico Más Guapo del Mundo se acercaron a mi boca, su aliento me llevaba al Edén, lentamente me perdía en su boca, y su cuerpo semidesnudo empezaba a rozarse con el mío...".
"¿Cuándo dejó el amor de ser un juego entre dos personas para ser una batalla contra los demás?"
"A Javier Ruescas, por verme cuando era invisible".