Esta amplia compilación en siete tomos de las obras más destacadas de José Revueltas, tanto en el campo de la narrativa, en el que se ubican sus libros más conocidos, como en la dramaturgia, el guión cinematográfico, la crónica, la autobiografía y el ensayo, constituye un panorama muy completo del trabajo y un homenaje con motivo del centenario de su nacimiento.
José Revueltas Sánchez was a Mexican writer, essayist, and political activist. He was part of an important artistic family that included his siblings Silvestre, Fermín and Rosaura.
Aunque este libro comienza como tal como unas memorias por parte de José Revueltas, la mayor parte de libro se componen de las cartas que le escribió a su madre, esposas y a sus hijos (tomando en cuenta que el libro que leí solo es la primera parte de dos), en estas cartas conocemos de primera mano la intimidad del autor, desde sus primeros encarcelamientos en las Islas Marías pasando por sus problemas sentimentales y hasta sus demonios internos, como su alcoholismo.
"Con frecuencia abrumadora el público confunde al escritor con su vida, y de ésta deriva su obra como anécdota, como sucedido particular, como confidencia. Pero en realidad ocurre todo lo contrario: la vida misma del escritor es su obra; no existe para otra cosa, no vive sino para crearla, para escribirla día con día y su mundo todo de relación no viene a ser sino una experiencia literaria cotidiana, tensa, vivaz, a la que nada escapa, ni siquiera —o menos que nada— el sueño." pág. 511-512
José Revueltas es quizás, el mejor escritor que he leído en mi breve trayecto como lector. Es la voluntad de estilo unido a la furiosa voluntad de vivir sin miedo, de manera insobornable. Combinación alucinante de la estética con experiencias vitales y convicciones profundas.
Lo diré en términos grandilocuentes: Revueltas quería cambiar al mundo; deseaba ardientemente echar a andar los engranes de la transformación (¿comunista?) de México y operó en favor de ese cambio a través del único medio —que no la tribuna ni el mitin político— a su alcance: el arte.
Artista total. El máximo narrador duranguense (digo esto con cierto vano orgullo de coterráneo) y quizás el máximo intelectual hasta la fecha, con perdón de algunos cuantos. Guion cinematográfico, teatro, poesía, discurso, ensayo, diario, epístola, cuento, novela; el genio de José se posó en cada peldaño de la escritura creadora.
Los libros de José Revueltas son arte. Hasta ahora yo únicamente había leído los diez libros de su obra narrativa y otros tantos materiales sueltos, pero la lectura de "Las evocaciones" amplifica la figura de José de un modo increíble y la profundiza como lo que fue: un grafómano. Pasó su vida escribiendo. No conoció otra forma del trabajo, severísimo. Escribir, en el sentido más arduo. Es archivonocida su frase: "Escribo, y esa es mi manera de llorar." Uno la asume plenamente literaria, pero está escrita en la entrada de su diario mientras su madre agonizaba. La frase, si bien es metafórica, no es literaria.
Las evocaciones surgieron como un proyecto autobiográfico que dejó a medias, y sin embargo, fue completado a posteriori por su hija Andrea Revueltas y su yerno Philippe Chero —también intelectuales— echando mano de cartas, diarios y notas sueltas: trabajo impecable.
El volumen comprende una colección de más de 600 páginas hechas de cartas en su mayoría, que constituyen su autorretrato indirecto, platicado con la trivialidad del hombre literario, que es, en llanas cuentas, hombre.
Gocé enormemente ver a Revueltas en la trastienda de su obra, asediado por la pobreza, el hambre y la muerte, y perpetuado en esa latencia durante casi toda su vida, y no obstante, nunca achicado ni por las dificultades médicas que le aquejaron en sus últimos años, posteriores a su encarcelamiento en Lecumberri.
Me gusta especialmente su diario de Lecumberri, incluido en este volumen, por hacer apuntes concisos sobre el arte y toda la literatura que leyó a razón de un libro por día. No me parece casual que encerrado como estaba, pensara tanto en Marcel Proust o en Flaubert. ¿Tiempo perdido? Revueltas hacía lo mismo afuera que adentro de la cárcel: escribir como un demonio.
Fue un lector portentoso. Ese hábito le formó, autogestivamente, educándose entre literatura rusa, francesa y la teoría marxista en la Biblioteca Nacional desde los 13 o 14 años.
Me parece un gesto brillante que este libro acabe con las palabras de José sobre la muerte de su hermano Silvestre (otro coloso). De algún modo, esa muerte inenarrable, es el punto más álgido en la vida de José. De tal modo, este libro termina en el clímax de una vida frenética, y es magistral.
No importa que tanto Silvestre, Fermín y José Revueltas hubieran vivido cien años, aún así su hubiera antojado una muerte dolorosa y prematura.