"El rodaje de un cortometraje por parte de un grupo de jóvenes universitarios en Guayaquil centra la trama anecdótica en la novela de Mónica Ojeda, La desfiguración Silva (2014). Su escritura procura, desde diferentes ángulos narrativos y formatos discursivos, juntar los fragmentos de una historia, exponer los sucesos tal como son recordados por quienes los protagonizaron. Las diferentes intervenciones narrativas -desde la mirada retrospectiva de cada uno de los personajes- fracturan la linealidad del relato, producen un efecto de oralidad testimonial, perforan la escritura a partir de constantes digresiones en torno al cine, la literatura, el arte conceptual".
Mónica Ojeda was born in Guayaquil, Ecuador, in 1988. She has published novels, short stories, and poems, earning her nominations and accolades in various literary contests. In 2017, she was listed in Bogotá39 by the Hay Festival as one of the best Latin American fiction writers under forty. In 2019, she received the Prince Claus Next Generation Award in the Netherlands. In 2021, Granta magazine named her one of the best Spanish-language authors under 35.
Ojeda stands out as one of the leading figures in contemporary Latin American fiction literature. The author is renowned for her skill in crafting intense and unsettling narratives that delve into the darker aspects of human psychology. Her stories often explore themes such as abuse, obsession, emotional decay, while intricately portraying femininity within complex and challenging contexts. ----
Mónica Ojeda (Guayaquil, Ecuador, 1988). Máster en Creación Literaria y en Teoría y Crítica de la Cultura, dio clases de Literatura en la Universidad Católica de Santiago de Guayaquil. Actualmente vive en Madrid.
Ha publicado las novelas Mandíbula (Candaya, 2018), Nefando (Candaya, 2016) que tuvo una espectacular recepción crítica y La desfiguración Silva (Premio Alba Narrativa 2014). En 2017 publicó el relato Caninos y otro de sus cuentos fue antologado en Emergencias. Doce cuentos iberoamericanos (Candaya, 2013). Con El ciclo de las piedras, su primer libro de poemas, obtuvo el Premio Nacional de Poesía Desembarco 2015.
Forma parte de la prestigiosa lista de Bogotá 39-2017, que recoge a los 39 escritores latinoamericanos menores de 40 años con más talento y proyección de la década.
Es la última obra que he leído de Ojeda a pesar de ser su primer obra y novela. Btw, no sé si esta debería ser el orden adecuado para su lectura:
1. La Desfiguración Silva está muy conectada con Nefando: 1.1. Polifonía, una estructura similar a la de Nefando, tal vez el primer esbozo de lo que sería Nefando experimentalmente: una declaración, entrevistas, un guión narrativo, un cuaderno de rodaje, un poema(?), una biografía, bueno, tampoco es que la novela sea poco experimental, eh. LDS se siente un poco menos arriesgado. 1.2. Acá nos topamos por primera vez con los hermanos Terán, justo antes que viajen a estudiar a España. LDS nos muestra su proyecto, su performance -la recuperación del nombre de Silva o la destrucción de otros nombres-, antes de que comiencen a operar su proyecto el popular juego Nefando, su otro performance. 1.3. Hay también referencias a Mandíbula, o al revés en realidad, al hacer referencia al personaje, Annelise. En este caso puede que no estén relacionados, sino que -como en alguna entrevista Ojeda admitiera- se hayan usado nombres de conocidos -amigxs de su hermana- para nombrar a sus primeros personajes. 1.4. ¿Se debería considerar a LDS y Nefando como una serie? ¿Leeremos una tercera parte? 2. Capaz igual, que en Nefando o Mandíbula, en algunos momentos su lectura se vuelve un poco pesada. Personalmente, esto me sucedió menos que en sus otras obras y por eso va como fav. 3. LDS va de la obra fantasma de una autora fantasma, y pues LDS es la obra fantasma de una autora ya no fantasma. ¡Los Candamos deberían publicar una edición de este librazo! 4. Algunas críticas a Nefando suelen ser la inverosimilitud del uso de la lengua o de las inquietudes de los personajes vs. sus orígenes/nacionalidades. Acá se nota muy levemente que -en otra entrevista Mónica tb admitiría y que no creo que influya en su obra, pero en un fun fact- hay usos regionales de palabras que permean en el vocabulario usado por Mónica. Eg. el uso de "piso" en vez de apartamento o departamento en algún punto, si son ecuatorianos los personajes, no deja de sonar raro. 5. Por otra parte hay un punto donde las palabras usadas o la situación descrita es muy de aquí, ecuatoriana y válida para algunos países de LATAM, con el tuteo y su relación con el respeto en torno a jerarquía y relaciones: El tuteo de los Terán a Daniel, y la reflexión de este sobre ello. 6. La obra también va sobre el arte, centrándose en la literatura y el cine, similitudes y divergencias, analizado en un nivel muy macro y local también. 7. Hay cuestionamientos interesantes sobre nuestra identidad, sobre la violencia, sobre nuestras creencias e idiosincracia. Es una novela que se desarrolla en Guayaquil, que la critica y a la vez se la salta mucho. La novela podría desarrollarse en cualquier lugar genérico de LATAM. 8. Que alguien haga un listado de las pelis que hace referencia, por favor.
Nos dicen que el conocimiento especializado es lo único que nos alejará de la pobreza y del dolor, que nos hará libres, pero en realidad nos convierte en instrumentos burocráticos; nos enseña a voltear la cara, a sentirnos ajenos al sufrimiento de otros, afortunados, a creer que no hay nada que se pueda hacer.
Arte, parejas tóxicas, derechos intelectuales, vergüenza por una tradición inexistente; todo esto confluye en esta obra, que desde el inicio nos seduce citando autores y clásicos; proponiendo debates eternos como el papel de la literatura en el cine; o exponiendo el motivo real por el que ciertas personas podrían estar interesadas en ser artistas, o al menos entender a los artistas: hacerse con un pedacito dentro de la historia.
Pero la historia; ¿qué es la historia? Se nos recalca la limitación del español para diferenciar history y story, como en inglés. Nosotros esquivamos distinguir la verdad y la mentira. Las consecuencias no han sido despreciables: hemos terminado por suprimir las fronteras entre ambas, porque el lenguaje crea destruyendo. Con un tono algo cínico se nos sugiere que la historia no existe, sólo existen los historiadores. Y en este libro hay unos hermanos dispuestos a ser mejores en este oficio que cualquier antepasado suyo.
El legado es una constante preocupación humana, porque ralentiza el olvido. Y en el artista lo es más aún, porque sin él, su paso por este mundo no tendría ningún mérito. El artista vive para sí mismo, pero espera que este egoísmo sea admirado por el resto. Se debe a sí mismo en anhelo de que el mundo lo llegue a reconocer. Es esto o la muerte, pero no la física; la artística, que es la que duele. La muerte física, en cambio, es completamente inútil; no hay para qué dejar este mundo de mierda, si todos somos mierda y no podríamos estar mejor ubicados.
En distintas voces, pasando por distintas técnicas narrativas, Ojeda nos sumerge en el mundo de su novela, en la que cada capítulo permite emerger a tomar aire solo para sumergirse de nuevo.
Mónica Ojeda es una de las escritoras ecuatorianas más importantes del siglo 21.
Una de mis novelas favoritas de Ojeda. No solo por la historia, sino por el contenido investigativo que se expone en cuanto al panorama cinematográfico y los referentes que, de una u otra forma, permiten el avance de la historia a través de las conexiones entre sus personajes y la narración-ensayo.
Al ser el primer libro de Ojeda tuve las expectativas bajas, pero me quede gratamente sorprendida con la historia y la manera en que Ojeda maneja a sus personajes