Jheronimus van Aken (h. 1450-1516) nació y vivió en ’s-Hertogenbosch (Bois-le-Duc), una ciudad al norte del ducado de Brabante, en la actual Holanda, a la que vinculó su fama al firmar sus obras como «Jheronimus Bosch». En España, donde fue conocido como «el Bosco», tuvo un enorme éxito desde fecha muy temprana, y no en vano se conservan aquí ocho de las veinticinco pinturas originales que se le atribuyen, la mayoría de ellas atesoradas por Felipe II, que sintió una verdadera pasión por su arte.
Este libro, publicado con ocasión de la exposición del V Centenario de la muerte del Bosco en el Museo del Prado, es el fruto de la colaboración de un selecto grupo de especialistas. En sus páginas se pone al día la biografía del pintor y la de su familia, se analiza lo que se sabe sobre sus comitentes, se profundiza en su condición de pintor y dibujante y se aborda el análisis de sus fuentes visuales y textuales, así como sus valores y su ideología, con especial atención al Jardín de las delicias y a sus escenas infernales. Entre las fichas de catálogo de las obras expuestas cabe destacar las de los boscos del Museo del Prado, sobre los que la nueva documentación técnica realizada para esta exposición ha arrojado nueva luz.
Con textos de Pilar Silva Maroto, Eric De Bruyn, Paul Vandenbroeck, Larry Silver, Reindert L. Falkenburg y Fernando Checa Cremades.
Algunas partes son magníficas, otras no tanto. Este es el gran fallo del libro: su irregularidad. Las fichas de algunas obras aportan poco y son pobres, si bien no son la mayoría. Lo peor que tiene es la latente problemática —y enfado— con respecto a algunas de las conclusiones hechas por BRCP. Así, las piezas que en 2016 el equipo de investigadores holandeses aseguraron que debían ser retiradas del corpus pictórico del artista son defendidas con ahínco, pero no consiguen demostrar el error de dichos investigadores. Lo mejor son algunos de los textos —que no todos— que anteceden al catálogo de obras que se expusieron en el Prado.