Después de más de siete meses puedo decir que finalmente lo terminé, y debido a todo el tiempo que me llevó la trayectoria me siento incapaz de reseñarlo debidamente. De todas formas no me quería quedar con las ganas de comentarlo.
Lo empecé en cuarentena, en un momento en el cual me sentía muy conectada con la naturaleza y conmigo también. Pero esa conexión se disolvió un poco con los días en la ciudad y dejé el libro en stand by, ahí en la mesita de luz mirándome por meses, y yo sin ganas de agarrarlo. Me entró la culpa de no haberlo terminado varias veces, pero no me apuré, sabía que iba a llegar su momento. Y llegó, y lo logré terminar antes de fin de año.
El segundo de su biografía. Solo me queda decir que extrañaba la voz de Alejandro, su dulzura y amor por la vida hace que la experiencia de lectura sea hermosa y cálida. Personalmente me conecta zarpado con la naturaleza y sobre todo me hace reflexionar, cuestionarme mucho, mirar para adentro y agradecer por estar acá. Gracias. Planeo seguir leyendo sobre su vida e ideas pronto y con mucho gusto.