Dans ce troisième et avant-dernier tome, Shigeji se dévoile un peu plus, et nous allons en savoir plus sur la nature de ses convictions. En parallèle, ses relations avec Ritsu mais aussi avec Yûko se complexifient, chacune à leur manière.
Minetarō Mochizuki (望月峯太郎) is a manga artist. He is best known for his apocalyptic thriller series Dragon Head (ドラゴンヘッド Duragon Heddo), as well as the comedy series Mai Wai. Mochizuki has also written one-shot manga such as Zashiki Onna.
Shigeru makes foreman Masaru and the accountant face their responsibility in their accepting many orders after the great fire which destroyed the Daitome warehouse and head office. The same accountant's indiscretion allows Ritsu, Masaru, Yokohama and other workers realize Shigeru's earnestness in endorsing a plan to rebuild Daitome from the ground up. Still, Shigeru cannot fully realise the death of his parents yet, hence his refusal to organize proper funeral ceremonies until the future of Daitome is mostly secured. Ultimately, one of the orphans robbing sweets in the local konbini and the ensuing confrontation between the owner of the corner shop and Shigeru who is sheltering the children paves the way for a reconciliation and a settlement. All that remains now is the confession between him and Ritsu, or so it seems.
I enjoyed reading this third part, displaying the usual hallmarks of the series (surprising angles, colourful characters, strange quirks and turns of event in an otherwise everyday-life frame. I have been paying even more attention to the expressions of the characters as usual, or, that is, to the very narrow range of facial expressions, an incentive for the reader to be on the lookout for other signs in physical postures, to try and read between the lines, or to simply smile a crooked smile as they perceive a lot of unexpressed matters teeming beneath the almost unruffled surface...
Nada hace más daño que las suposiciones desafortunadas. Cada vez que inferimos que el comportamiento de otra persona se debe a algo que no podemos confirmar, dando por hecho que nuestras suposiciones sobre esa persona están en lo cierto, le estamos colocando en la posición de una intencionalidad que no necesariamente tiene porqué tener. Vemos sus actos desde una perspectiva falseada. Nosotros creemos que una persona hace algo por a o por b, pero perfectamente puede estar haciéndolo por algún otro motivo completamente diferente. Ese es el peligro de presuponer la intencionalidad ajena.
Hasta el momento ha habido muchos entendimientos tácitos en Chiisakobee. Incluso si ha sido entre gente que difícilmente ha podido entenderse en el pasado. Es por eso que, tras el incendio de la obra en la que estaba trabajando la compañía Daitome, Shigeji debe enfrentarse contra sus propias convicciones: ceder ante los demás o seguir siendo un cabezota.
El problema es que nada es tan sencillo. Lo que los demás interpretan como pura cabezonería por su parte en realidad es un intento desesperado de salvar los muebles, de no cargar de culpa o responsabilidades a los demás, arrogándose a sus espaldas todo lo ocurrido. Quiere levantar Daitome por sí mismo no porque sea un egoísta, un cabezón o una mala persona, sino por su mala conciencia de haber abandonado al barrio y sus padres, sabiendo que el heredaría la empresa, haciendo su parte en la reconstrucción del barrio después del incendio que ha asolado la vida tal y cómo la conocían. De ahí también que, ante el descubrimiento, la actitud de todos hacia Shigeji cambie, incluso si el no alcanza a comprender la razón.
Eso no significa que no siga habiendo malentendidos. Entendimientos tácitos. Sólo que ahora, resuelto el plano empresarial —que era, a fin de cuentas, el disparadero de la acción, pero no el conflicto último—, puede centrarse en el importante: el sentimental.
Si ya en el anterior tomo la relación de Shigeji con Ritsu había evolucionado hacia una mayor intimidad, aquí directamente parecen los ecos de un viejo matrimonio que no parece entenderse del todo. A eso ayudan las suposiciones, los rumores, el no hablar con el otro. Shigeji supone que Ritsu piensa de él de un modo completamente negativo, algo lógico dada su propia inseguridad y la actitud funesta prácticamente permanente de la que hace gala ella; Ritsu piensa que Shigeji está enamorado de Yûko, algo lógico dada su propia inseguridad y los rumores que circulan al respecto. Pero si ella está siempre de morros es porque siente algo hacia Shigeji, quien cree que está enamorado de Yûko, y en relación a esa actitud Shigeji cree que Yûko la desprecia.
Ese es el problema de los entendimientos tácitos. De los rumores, de las suposiciones, de los prejuicios. Incluso si conocemos a la otra persona, presuponer que siempre sabemos cómo se siente o cómo piensa es un error capital. Y por ello, de momento, Chiisakobee seguirá ahondando en un drama capital que todavía no tiene visos de acabar. Aunque sólo quede un tomo por delante.
La historia continúa su rumbo, Shigeji sigue intentando sacar a su empresa de construcción Daitome del pozo en el que se encuentra por las deudas y los incendios, y de a poco lo va logrando, no sin antes aprender a ser un poco más flexible y aceptar ayuda de los otros.
Por supuesto que siendo este el penúltimo tomo, todas las situaciones de conflicto están en su punto álgido y hay algunos puntos bastante tensos, sobre todo por malentendidos y cosas que los personajes no se dicen. Es un lindo manga, con un estilo bastante único.
Teil 3 der Manga-Reihe rund um die abgebrannte Schreinerei "Daitoku" habe ich als bisher stärksten Band empfunden. Es sind immer wieder die kleinen Momente, für die sich hier Zeit genommen wird, die Nebenbei-Ereignisse, die aber eine große emotionale Bedeutung haben. Letztenendes geht es darum, wie man sein Leben leben will, und wie man mit dieser Verantwortung zurecht kommt. Aber eben ohne große Gesten und ohne aufgeplusterte Didaktik. Toll!
Meeeh. I think it would have been a more interesting story if the focus wasn’t on Shigeji. I’d rather have Ritsu or one of the kids as narrator. Also, I’m not confortable with Shigeji punishment and the fact that he hit Ritsu. And then add this boring love triangle with Yuko, and the pervy dad taking pictures of his daughter sleeping… Yikes big time.
La storia sta migliorando. I personaggi donna stanno riacquisendo valore e riescono, con difficoltà, a esprimerci il loro pensiero. Rimane qualche punto di vista fatto apposta, ma molto meno rispetto ai volumi precedenti. Del protagonista riusciamo finalmente a capire i pensieri. Ma non è ancora tutto risolto.
"J'ai vagabondé, en quête de quelque chose, mais ce que j'ai trouvé, ce ne sont pas seulement des choses démesurées comme les paysages grandioses que j'ai vus pendant mon voyage, mais par exemple des paroles, des expressions futiles du quotidien, et des gestes sans importance."
Il modo migliore per descrivere questo terzo volume di Chiisakobe è more of the same; bello come sempre il tratto, ancora deliziose le situazioni, ma la vicenda di fondo si muove a velocità di lumaca. Speriamo in un finale degno...