En un futuro no muy lejano, un gobierno autoritario lo controla todo. ¿Qué pasaría si alguien pudiera estar fuera del sistema que todo lo vigila? Desde que nacen, La Central les implanta un microchip en el dedo pulgar. Es su código de identidad, un número para el sistema, una forma perfecta de control. ¿Quién podrá escapar del ojo de La Central? A partir de hoy comienzan a funcionar las nuevas helicámaras de vigilancia. En un radio de un kilómetro todo Lex que pase será captado, registrado y analizado por las cámaras. El gobierno asegura que tanto la delincuencia como la oposición serán erradicadas por completo. Así reza uno de los párrafos de El Clandestino, el periódico digital que está encendido sobre la mesa de León. En los tiempos del Lex, León es uno de los pocos chicos que no ha sido lexeado: no posee sus datos de vida bajo la piel del dedo pulgar. Vive oculto en una cabaña del bosque, lejos del control de la Central. Pero acaba de cumplir los dieciséis años y es hora de que cumpla con su destino. Un destino forjado por el pacto de dos mujeres bajo la magia antigua del pueblo indígena. Un destino que crece junto a la tormenta que se avecina, junto a las nubes que tiñen el camino de León, Milo y Kira, en busca de El Clandestino, el diario operado por la resistencia.
Estudié letras en la UBA Escritora de la bilogía "Última Generación", la novela para adultos "Y Sin Embargo No Llovió", la novela para niños "Cuando Ella Supo Quien Era Goldambeck" y de los cuentos infantiles "Panambí" y "Cuentos Con Historia" Paisajista Y profesora de cine y teatro
Este libro me sorprendió, esperaba una distopía típica, con una chica como protagonista que se rebela frente a un gobierno corrupto y descubre que tiene un don para derrocar un gobierno e imponer un nuevo régimen, pero en Última generación nos encontramo con León, que es un chico corriente, podría ser el hijo de cualquier vecino.
Leon no esta Lexeado, el Lex es una especie de chip que les implantan a los bebés cuando nacen en el dedo pulgar, el Lex aparte de ser un sistema de identificación del gobierno, es tambien tu "billetera" y la llave para acceder a todos los aparatos tecnológico, por ejemplo para poner en marcha tu auto tenes que apoyar tu Lex en el contacto. La madre de León decide no lexearlo apenas nace, por este motivo Leon vive en una cabaña apartada del pueblo y tiene mucho contacto con una tribu de nativos.
Mediante el diario El Clandestino León cree encontrar una información muy importante que toca a su familia muy de cerca, este es uno de los motivos por el cual decide arriesgarse a salir de su casa y encontrar a las personas que escriben dicho diario.
Lo que mas me gusto de la historia es que la revolución no comienza por grandes actos de los personajes, sino que empieza con un pequeño gesto, que genera León que lo va conectando con distintos personajes y con situaciones que posiblemente lo puedan llevar a derrocar a Central, esto me pareció muy inteligente por parte de la autora y le otorga un toque novedoso a este género.
Se los recomiendo si quieren leer algo diferente dentro del género de las distopías.
En este libro nos encontramos con la primer parte de una bilogia distopica algo diferente al resto, obviamente no sabemos el año exacto pero estamos seguros que transcurre en un futuro no muy lejano.
Este sistema de gobierno establece que al nacer se debe implantar un chip (llamado Lex) en el pulgar, esto, ademas de ser una especie de documento de identidad sirve para accionar los electrodomésticos, automóviles, ascensores, etc,, como seguridad ya que a travez del chip pueden localizarte mediante una especie de computadora y también sirve como medio de pago similar a una tarjeta de crédito.
Nuestro protagonista es un adolescente llamado Leon y se diferencia bastante del resto de los habitantes de la ciudad, primero por su aspecto, tiene rastas y vestimenta algo ‘’hippie’’, tiene una relación muy estrecha con la naturaleza y vive en el campo en una pequeña cabaña acompañado por su padre, y la otra diferencia, aun mas importante, es que no esta lexeado, su madre lo tuvo en el medio de la nada para que el tuviera la oportunidad de elegir entre ser libre y ser un dominado del sistema.
Leon encuentra un diario llamado ‘’el clandestino’’, y es, básicamente, lo que nos dice el titulo, un periódico anti-sistema que es redactado en una oficina bajo tierra en algún lugar del país, y el se decide a encontrarlo y junto a ellos intentar cambiar las cosas y aceptar el destino que su madre fallecida y una vieja conocida forjaron para el.
Reseña “Última Generación” de Agustina Caride Puntaje: ★★★✩✩ ¡Muchas gracias @edicionesbarg por el ejemplar! ✎ Sinopsis: En un futuro no muy lejano, un gobierno autoritario lo controla todo. ¿Qué pasaría si alguien pudiera estar fuera del sistema que todo lo vigila? Desde que nacen, La Central les implanta un microchip en el dedo pulgar. Es su código de identidad, un número para el sistema, una forma perfecta de control. ¿Quién podrá escapar del ojo de La Central? ✎ Opinión: Me gustó la historia, me hizo acordar en cierta medida a 1984, la novela de George Orwell. El gobierno controla a la población con el “Lex”, un microchip implantado en el dedo pulgar. La gente vota desde su casa, realiza las compras desde su casa, a veces incluso trabaja desde su casa, casi no salen a la calle, no se relacionan entre sí. Los medios de comunicación están controlados por el gobierno, por supuesto. El protagonista, León, es un adolescente que no ha sido lexeado, un “Outsa”. Está fuera del sistema, por lo que escapa al ojo de la Central, apenas. Está decidido a encontrar a los editores del diario subversivo El Clandestino, para unirse a la resistencia. La historia es corta y ágil, no hay demasiado world-building, ya que no es difícil imaginar el mundo que retrata la autora, por el contrario, es fácil pensar en un futuro así, y eso es lo que da miedo. Es una ingeniosa crítica al avance indiscriminado de la tecnología sobre nuestra privacidad. La historia es relatada principalmente desde el punto de vista de tres adolescentes, el lenguaje es inofensivo, y la historia es bastante simple, por lo que me parece un libro ideal para chicos de entre 14 y 17 años. De todas formas fue una lectura agradable, aunque ciertamente no es un género que me atraiga.
Me encantó este libro. Me parece que tiene una forma de narrar las cosas diferente a la del resto, es bastante poético en algunos capítulos. Los personajes están muy bien presentados y a media que avanza la historia los vas conociendo mejor y van apareciendo nuevos que sorprenden. Quizá es medio complicada la lectura porque el narrador cambia los puntos de vista, pero ¿que es una buena lectura sin un desafío??
Me encanta leer novelas con escritoras argentinas y mas amo si son del generó que me apasiona, el juvenil. No voy a decir que ame la historia, espere algo parecido a la saga de Rebelión pero me encintre con algo distinto, en historia, como esta narrado. Es mas, eso último me impidió comprender partes de la historia de tal modo que tenía que parar la lectura para situar que pasaba. aunque es algo totalmente distinto a lo que vengo leyendo me atrapo lo suficiente para poder temrinarlo, es más, creí que no o iba a terminar pero acá estoy por comprarme el segundo tomo.
Me duele en el alma poner esta nota. Tenía muchísimas expectativas que no se cumplieron. Aunque la historia tiene potencial, hay demasiados espacios en blanco para tratarse de una distopía.
Empecé a leer con displicencia, porque desde el comienzo me sentí desorientada. Me encontré con personajes cuyas personalidades quedaron a medias. Me parece bien que el protagonista tenga su fuerza y entereza para querer poner en jaque al sistema, pero...¿razones?. Me faltó sentir la sumisión de la sociedad y no me alcanzó con la indignación de unos pocos, que, ni siquiera sabía si eran unos pocos o cuántas personas no se conformaban con la metodología usada. Tampoco entendí la necesidad de poner un insta-love que encima parte desde el inicio, porque no venía al caso, ya que eso tampoco justificaba el acompañamiento de la otra parte y me pareció superfluo. Los personajes secundarios ante mis ojos ni existían, sentí que eran entes insustanciales que la autora usaba para que el protagonista principal tuviera un apoyo, o para tratar de darle un sentido a lo que hacía. No conecté con ellos, no los conocí, no me llegaban sus sentimientos sean los que fueran. Algo que me molestó y ya me ha sucedido con algunas distopías es la falta de elaboración. Me resulta imposible compenetrarme con una historia si falta la base de la cuál sostenerme. El libro tiene un nombre y apenas se le da importancia a la causa de la relación entre el mismo y el desarrollo de la trama. El gobierno es opresor y aparentemente inescrupuloso, y tampoco me basta con dos escenas donde hagan uso de la coerción física para que me crea esa descripción. Sumado a esto, creo que la autora tuvo muchos problemas a la hora de organizar la historia que quería escribir: diálogos confusos, narradores poco claros, saltos en el tiempo sin ninguna explicación que hacen las escenas incoherentes, y una redacción escueta. Muy escueta. Personalmente creo que este tipo de libros necesitan un desarrollo importante, no hace falta que sean quinientas páginas, pero tampoco me parece que aporte a la credibilidad de la historia que se obvien las aclaraciones y todo quede a libre interpretación del lector. Estamos hablando de una sociedad nueva. Supuestamente es un mundo re-inventado -por no decir inventado desde cero- y hacen falta más descripciones.
Desde que supimos que Ediciones B iba a sacar una nueva saga juvenil, y nos invitaron a conocer a la autora, tuve mucha intriga por saber como sería el libro. La reunión fue muy linda y la portada del libro me tenía enamorada. Bueno, cuestión que me llevé el libro a casa muy emocionada ya que la autora es argentina. Lo malo, es que tener expectativas muy altas siempre es malo.
Empieza contándonos sobre un futuro bastante tranquilo. El DNI, las tarjetas, etc; ya no existen. Todo se reemplaza con el Lex, un microchip que se implanta en el dedo pulgar. Parece todo normal, aunque es la manera perfecta para que La Central controle a la población. (Y no es tan distinto de la vida real, con la Sube controlan a donde viajas, con las tarjetas lo que compras, y hay varios ejemplos mas). Eso me gustó bastante, no parece una distopía tan fuera de lo real.
El día de hoy tengo el agrado de compartirles mi opinión de una nueva apuesta distópica por parte de nuestros amigos de Ediciones B Argentina: Última generación, por Agustina Caride. Me encanta que se empiece a hacer costumbre esto de tener en cuenta a las obras nacionales, así que yo estaba más que ansioso por introducirme en este nuevo mundo. La portada me recordó mucho a las de la saga Rebelión, por lo que mis expectativas no hacían más que crecer. Ahora, ya habiéndolo terminado, tengo que decir que no estuve del todo complacido con el resultado. Quédense que les voy a contar bien todo...
En Última generación nos encontramos con una revolución que va se cocina a fuego lento, con personajes que van creciendo con la historia y que acompañan a León en esta aventura en la que se embarca. Me hubiera gustado conocer un poco más a fondo ciertos aspectos de este mundo, pero en general, es una lectura que se disfruta, se lee rápido y que te deja con muchísimas ganas de leer su continuación. Reseña completa en Hojas de tinta
No está mal. La trama es entretenida, lo leí en solo un par de horas, pero no logró conquistarme. Terminé sabiendo las mismas cosas que cuando lo empecé, lo que le baja puntos con respecto al avance de la historia. Espero que en el siguiente libro se encuentren todas las respuestas.
Es un libro que me desilusionó. Esperaba más, quizás el problema fue ir con demasiadas expectativas. Una pena, porque creo sinceramente que la historia tiene potencial.