Este libro es un descenso al abismo, un viaje al otro lado de la puerta que se abrió la noche del 13 de noviembre de 1992 en algún punto de una carretera comarcal. Alcàsser no es otro crimen más. Más allá de la conspiración y el delirio, Alcàsser es un trauma en la psique colectiva, una herida que permanece abierta. Nuestro agujero negro no está en Chernóbil, ni en Maine. No está en Amstetten ni Utøya. Está en Valencia. Siempre lo ha estado. Aquí se continuó y se empezó todo. Aquí está lo que devora. Lo indecible. Lo inabarcable. Lo que no se puede mirar ni habitar. Las casas vacías, los esqueletos de hormigón y las cruces en las vértebras. El miedo, el dolor y el conformismo. La pura patria.
Los mecanismos que hacen que las cosas sucedan no han parado de girar desde entonces, alimentados por los miedos colectivos que se despertaron aquella noche. La llave que abre la puerta del abismo puede estar en cualquier parte: en una pastilla de éxtasis en plena ruta del bakalao, en la voz de una presentadora de televisión, en una cruz de Caravaca. Este libro contiene trece de ellas.
Vaya artefacto se han sacado de la manga los de Antipersona. Como en todo libro colectivo tiene sus altibajos, y no todo me ha gustado, pero sí que lo que me ha gustado me ha fascinado. Aunque creo que cada uno encontrará cosas que le molen. El prólogo en el que se explica el porqué de la antología es una de las cosas que me han gustado. Ademñas, explica los hechos entorno al crimen de Alcàsser de manera aséptica, aunque solo leer y recordar lo que pasó y que todos tenemos tan grabado en el imaginario colectivo, es como rascar antiguas costras que pensabas que habían cicatrizado. El relato de Tony Fuentes es una puta pasada en la que se mezcla el relato de quinquis adaptado a la Ruta del Bacalao y se va transformando poco a poco en un monstruo de horror cósmico. Ya solo por este relato vale la pena hacerse con el libro, pero tampoco quiero desmerecer al resto, claro. "Tres escenas" de Álex Portero también me ha encantado. Es una de las piezas teatrales (porque aquí hay artículo, teatro, poesía, relato, ilustración...) totalmente desgarradora y simbólica. También "Sospechosos habituales", que parece un reportaje sacado de las páginas de "El caso" (y lo digo como algo positivo, eh, que os veo). El de Francisco Jota-Pérez es extraño y desasosegante, "unheimlich" total; el de Layla Martínez te transporta al ambiente de su libro "Las canciones de los durmientes" (que si no habéis leído, es esencial), las ilustraciones de Tania Terror también son una pasada y juguetean con los hechos a nivel simbólico... En fin, que me parece uno de los libros más interesantes que se han publicado este año. Un imprescindible.
Lo cogí con ganas, pero me han interesado solo dos o tres de los relatos o fragmentos o piezas o lo que sean. El resto me han gustado regular o nada, iba yo a ponerle un dos, aunque en parte está claro que no soy yo el público de este libro.
Pero luego me he quedado con mal cuerpo, que entiendo que es parte del objetivo del asunto, así que aaaaarriba.
Bueno, digamos que este es un 3 alto: una idea buena y ambiciosa llevada a cabo de forma un tanto irregular por distintos autores, pero al final me han gustado la mayoría de las contribuciones.
Este proyecto se enmarca claramente dentro de lo que podríamos llamar "antihistoria", oponiendo al mundo de lo racional y respetable un inframundo oculto y reprimido, de aquelarres, asesinatos rituales, carnalidad obscena, etcétera, anudado al ocultismo y la conspiración política. Los crímenes de Alcàsser son una de las ocasiones en las que este inframundo surge a la consciencia colectiva. Hasta ahí todo bien.
El problemilla es que al escribir sobre todo esto es fácil caer en un manierismo decadentista que yo encuentro bastante insoportable (sospecho que es a lo que Antonio se refería cuando dice que no es el público objetivo). Superadas mis reticencias, encuentro muy buena literatura; me emociona el relato de José Puente, y me dan escalofríos las escenas que pinta Alex Portero. Funciona muy bien el testimonio bakala de Tony Fuentes, y el ectoplásmico de Francisco Jota-Pérez.
Creo que, en sus mejores momentos, se plantea una visión lynchiana (¿Alcàsser es un Twin Peaks?). Quizá si en vez de una recopilación alguien profundizara más en el tema, podría salir algo tremendo.
Desde que escuché hablar por primera vez de este libro quedé fascinado por la idea que hay detrás: una serie de textos de trece diferentes autores (la mayoría desconocidos para mí hasta ahora) construidos alrededor de la historia y el significado de uno de los más horribles crímenes de la España moderna. Pero no se queda ahí: el verdadero interés está en presentar el crimen de Alcasser no simplemente como un hecho delictivo sino como un asesinato ritual, una maldición que se nutre no sólo del imaginario macabro del hecho y su contexto, sino también de la idea de la conspiración que en su momento surgió y que se percibe a través de las páginas del libro.
Yo, personalmente, me considero un escéptico algo aburrido y creo que la conspiranoia en general es sólo una forma elaborada de ficción, pero eso ha sido precisamente lo que me ha encantado del libro: la reinvención de la realidad por medio de uno de sus hechos más oscuros. En ese sentido es algo brillante.
Pero hay algo que quiero dejar muy claro: "Alcasseriana" no es un libro de relatos, sino más bien una obra conceptual, y el estilo tan diferente de los trece autores que la conforman parece dedicado a otros tantos tipos de lector que no siempre serán una única persona. Tras haberlo leído entero hay algunos relatos que me han causado una gran impresión como el de Tony Fuentes (mi favorito y el que probablemente justifique por sí solo todo el libro), Carlos G. de Marcos, Francisco Jota-Pérez o Layla Martínez, pero me he dado cuenta de que estos han resultado ser también los más accesibles. El resto, sobre todo aquellos de vertiente más poética, me han parecido tan herméticos que nunca llegué a conectar realmente con ellos y en algunas ocasiones incluso me hicieron la lectura muy cuesta arriba. Es difícil sin embargo descartarlos porque en su conjunto forman una experiencia bastante fuera de lo común que se complementa además con la banda sonora que venía con mi edición y con la estética claramente oscurantista que presenta todo el proyecto.
Resumiendo, como antología parte de una idea y un concepto muy atractivos aunque el resultado final es tan atrevido que se hace por momentos impenetrable, por lo que requiere un tipo de lector más exigente y habituado a una narrativa menos convencional. Honestamente creo que la apreciación final que cada uno pueda tener del libro dependerá en gran medida de hasta qué punto se sienta uno atraido por estos giros estilísticos. Pero es algo sin duda poco habitual y sólo por eso valioso.
Recopilación de relatos cortos inspirados en el crimen de Alcàsser. Hace tiempo que ando obsesionada con toda la MIERDA que hay detrás de ese terrible suceso. Yo era pequeña, pero las circunstancias del caso resonaron en todo el país, y todavía recuerdo trozos de momentos que hicieron historia en la televisión. Creo firmemente que allí, en ese plató improvisado, en esas cámaras entrando en casa de las familias de esas crías cuando les comunicaron que las habían encontrado en una fosa en la Romana, nació la telebasura.
Como todo libro de relatos escritos entre varios autores, hay unos que me han gustado más que otros. Si eres conocedor de los detalles de este caso, han puesto muchos easter-eggs y detalles que me han sorprendido. También la mención de ciertos personajes (yo tengo la suerte de conocerlos a todos por lo mucho que he leído sobre el tema) como "El hombre de las gafas de sol". Muy buena esa. Me encantó también el detalle de la portada, esa cruz de Caravaca que fue hallada por el doctor Frontela (a petición de una segunda autopsia por Fernando García, padre de Miriam) clavada en el espinazo de Desirée, que los anteriores forenses no habían visto.
Cuanta mierda se ha tapado, espero que pronto rebose de las alcantarillas.
Lo he leído despacito para que no se acabase nunca pero no ha funcionado. Todo termina. Me han entusiasmado los relatos de Yolanda Espiñeira y Tony Fuertes. La pieza teatral de Alex Portero es demoledora. Layla Martínez, en su línea versicular-visionaria, tampoco defrauda. No apto para pacatos.
No hay estrellas suficientes para calificar el relato de Tony Fuentes, una inyección turbodemencial de pesadilla psycobakala. El de Fco Jota-Pérez, con esa claustro-atmósfera de algodón de azúcar ectoplásmico, también me ha fascinado.
Me ha dejado un mal cuerpo espantoso, lo cual era lo que tanto autores como yo misma buscábamos, así que todo bien. Al leer el prólogo temí que el libro fuera demasiado pretencioso (es un riesgo cuando te acercas a la literatura con intención analítica), pero me tranquilicé enseguida. Alcasseriana no está aquí para ponerte las cosas fáciles, para dar respuestas o para exponer tramas bien estructuradas, pero tiene un tema y se atreve a ser vulnerable, a revivir el miedo, a revelar lo que destapó, y por ende consigue evocar con éxito el horror que destripa; es un cuadro dantesco de un trauma colectivo, de un miedo ancestral, una interrogación desesperada de una pesadilla hecha realidad con la que convive un pueblo entero. Y las pesadillas, cuando son sueños, se desvanecen cuando las nombras, pero horrores verdaderos como éste sólo adquieren su verdadero y monstruoso tamaño al ponerlos en palabras. No viví el horror de Alcásser de cerca porque me crié en Perú, pero ahora que vivo a treinta minutos de la tumba me temo que este eco se va a quedar para siempre pegado a la parte más oscura y vulnerable de mi memoria.
Como bien han reseñado ya antes, hay relatos y poesías que destacan sobre los demás y otros que te dejan un poco frío. Hay algún escrito -no recuerdo cuál- que no me ha gustado nada, se me hacía pesado y lento. Utilizar palabras rebuscadas y añadir metáforas/símbolos en cada frase no es escribir bien ni lo convierte en un buen texto. Al final te deja la sensación de que no sabes ni de qué te está hablando. El prólogo (Abismos, ritos y heridas) me parece brutalísimo, de verdad. Después de empezar así esperas que el libro vaya a ser magistral, una jodida maravilla retorcida y friki. Pero no. He de decir que me ha gustado pero lo que he encontrado no ha cumplido con mis expectativas. La culpa es mía, esperaba más divagaciones sobre el crimen de Alcàsser, teorías, etc. Aun así me ha parecido un buen libro y destaco tres colaboraciones que me han encantado: los tres “casos” de Yolanda Espiñeira, los textos de José Puente y la poesía de Francisco Javier Casado. Los collages de Tania Terror son también buenísimos.
Seguiré leyendo y esperando novedades de Antipersona, eso seguro.
No era para nada lo que esperaba. Hay algún texto muy interesante, pero en general no he conectado con casi ninguno, son demasiado experimentales y herméticos para mi gusto. Hay mucho simbolismo y mucha metáfora muy obscuros, así que no he entendido ni la mitad de los textos. Desde luego, a mí la cabeza no me da para esto.