La partitura cuenta la fascinante y atormentada vida del compositor Daniel Faura desde su infancia hasta su muerte a los 87 años. Una vida atípica, que recorre casi todo el siglo xx, a caballo entre Madrid, Rusia y Mongolia, pasando por Viena, y gobernada por la devoción obsesiva que Daniel, un Pigmalión musical, siente por su alumna mongola Sayá Samsar, concertista de piano, 28 años más joven que él.
Mónica Rodríguez nació en Oviedo en 1969. Licenciada en ciencias físicas, llegó a Madrid en el año 1993 a hacer un máster de Energía Nuclear y desde 1994 hasta el año 2009 estuvo trabajando en el Centro de Investigaciones Ciemat. En octubre de 2009 abandonó su carrera para dedicarse por entero a la literatura infantil y juvenil. Hasta el momento cuenta con numerosos libros publicados y ha recibido varios galardones, entre ellos, el primer premio de Novela Juvenil del Ayuntamiento de Pozuelo de Alarcón (Madrid), en 2007, por Los caminos de Piedelagua, obra por la que también recibió el Premio de la Crítica de Asturias en Literatura Infantil y Juvenil (2007); Premio de Literatura Infantil Ciudad de Málaga, por su obra La bicicleta de Selva (2010) o el Premio Ala Delta 2011 por Diente de león. También en 2011 ganó el premio Villa de Ibi por La última función.
4,5/5 Hacía muchos años que no me leía un libro en menos de 24 horas.
Lo cogí, aburrido de otra lectura, más por leer el inicio y ver de qué iba, qué sensación me daba. Y pronto me picó el gusanillo de Marta, que va contando la historia de Gandalf, un anciano cuya vida se narra a través de su autobiografía. Y me enganché.
Un libro que gira en torno a la vida de Daniel Faura (Gandalf), gran pianista de talento con un grave trastorno, principalmente debido al desarrollo de su infancia. Su vida en sí no es lo que más me ha atraído —ya que es bastante desagradable como persona—, sino algo que permanece bajo varias cortinas: su obsesión por Sayá Sansar y el transcurso de la vida de esta niña mongola, que se embelesa con el sonido del piano de Daniel y acaba dedicando su vida a la música.
La relación entre estas dos personas va jugando con el lector durante toda la novela, primero contada por Daniel de manera dramática, junto al resto de su vida, con el velo de fondo de querer saber siempre algo más, teniendo la sensación de que tienes que descubrir cómo exactamente ocurrió esta relación entre un pianista y una niña 28 años menor que él.
Y realmente Mónica ha creado una bellísima obra, no tanto por la historia de fondo, bastante turbulenta (algo que a mí normalmente no suele atraerme y, de hecho, ha hecho que deje de leer más de un libro a medias), sino por el modo de contarla.
Marta, Daniel, Sayá... y todo lo que gira en torno a ellos.
Me ha gustado mucho. Tiene un mensaje valiente al final. Construye una historia muy lírica, que sabe llegar y hacer empatizar al lector tremendamente. Cuanto más descubro a Mónica más me gusta cómo escribe. Ha dejado huella este libro.