Si la música amansa las fieras, la sabihondez musical ablanda los corazones más refractarios a las delicias del amor. Ésa es la tesis de este libro, una obra sin igual en la historia de la autoayuda inconfesable. Máximo Pradera, vihuelista en excedencia y seductor contumaz, nos cuenta aquí los secretos del método que tantos éxitos le ha dado en la palestra del comercio carnal. El señor Pradera es bien conocido por su ingenio, su humor incombustible y su impertinencia, virtudes justamente recompensadas con un regimiento de admiradores y una legión de enemigos acorazados, pero no todo el mundo sabe que también es un experto en seriedades filarmónicas. Aquí, por ejemplo, ilumina el complejo mundo de la música clásica con una excusa pintoresca: suministrar la información necesaria para deslumbrar al objeto de nuestros deseos desplegando una asombrosa montaña de saberes.
Hilarante por momentos, irónico a morir, lo disfruté mucho y aprendí un montón sobre la música y sus cimientos(notables las historias sobre Tchaikovsky y Liszt), no podría pedir más...
Va de menos a más (el humor desbordante de los primeros capítulos se va mitigando algo a medida que se aproxima el final... que termina surgiendo algo abrupto), pero aún así la lectura sigue siendo amena y divertida (y si sirve de algo, instructiva) de cabo a rabo.
Muy divertido e interesante paseo por historias y anécdotas de músicos y sus obras. Además de instruirte, el Máximo Pradera (ese impertinente insoportable) te mantiene siempre con la sonrisa en los labios. Imprescindible para todo aquel que tenga curiosidad por saber música (y ligar).