A lo largo de esta novela nos afectará la dulce Caramelo con su vida. Tras una infancia de orfandad e internados, el personaje que adopta ese nombre llegará a ser una prostituta deslumbrante en una ciudad de origen minero. Las calles y los edificios son descritos con una ambivalencia comprensible: la de quien registra esa realidad con devoto desencanto.
Agustín Ramos nos transporta a la vida de una prostituta llamada Caramelo, quien a través de su vida, su historia en las calles y los personajes con los que coincide nos presenta un contexto de una comunidad mexicana pobre, atrasada y puede decirse perdida en el tiempo.
En la novela Ramos nos presenta la vida de Caramelo, Francisco y Lupita. Tres personajes que coinciden en contadas ocasiones pero comparten una realidad y nos muestra en cada uno de ellos las bases que fundamentan a una ciudad.
Francisco la política y corrupción. Lupita la juventud y el narcotráfico. Caramelo el pasado y la vida de su población.
No es una obra maestra, al principio cuesta acostumbrarse a la forma de narrar y a la presentación de los diversos personajes, pero una vez que entiendes la perspectiva del autor y notas el camino que están forjando los personajes logras establecer un vinculo cn ellos.
Lo más notable de la historia, es la repetición de una escena en especifico donde concuerdan los tres personajes principales y te muestran que el verdadero personaje principal de la obra son las calles del pueblo, pues cada una de las estaciones (capítulos) trata un pedazo en la historia de los personajes y en realidad son las calles los verdaderos guardianes de las historias de cualquier pueblo.
Se cumple muy bien la función de describir la indigencia y creo que Caramelo es un personaje muy interesante. Todas las partes en las que se narran cosas de ella me causan tristeza. Me gusta cómo todo parte de un momento y cómo ese momento une a los personajes (a veces también se conocieron antes, como en el caso de Francisco y Caramelo). Vale mucho la pena.