Due personalità opposte Anna e la figlia Marzia. L'una, donna brillante, bella e sicura di sé, l'altra, silenziosa, riservata e insicura. Il difficile rapporto madre-figlia costringe Marzia ad una dolorosa maturazione.
Alessandra Lavagnino was born in Naples in 1927, and grew up in Rome where she graduated in Biology. Her postgraduate research was partly carried out in Palermo, where she has lived ever since, teaching at the University, working on the campaign to eradicate malaria, and becoming Associate Professor of Parasitology. She is married with two children and two grandchildren, and continues to make frequent visits to Rome. Some of her most important writing has appeared in the years since she retired from academic life.
Lavagnino’s earliest literary publications were stories in magazines such as Amica and Nuova Antologia. Her first novella, I Lucertoloni, appeared in 1969 after being awarded the Premio Inedito for its unpublished manuscript, and was later translated into English by William Weaver.
The author believes that Una granita di caffè con panna (1974) may be the first account from a woman’s point of view of life in a society dominated by the Mafia. Leonardo Sciascia praised this novella for both exemplifying and bringing to a close the Pirandellian tradition of truth revealed in madness. (The book was originally serialised in Amica magazine as La verità e le mosche.)
In fiction and non-fiction, Lavagnino’s favoured vehicle is the short novel or long story, and her most distinctive literary preoccupation is silence. She lyrically dramatises the act of not saying in all its wide variety – from a teenager’s debilitating stammer to the divine decree imposed on John the Baptist’s father – metaphors of the silences which continue to haunt Italian society.
Lavagnino’s non-fiction includes three works dealing with insects and their impact on human beings, told in a form she calls ‘divulgazione raccontata’, an informal narrative method drawn from her approach to teaching.
Her one full-length novel, Le bibliotecarie di Alessandria (2002), was short-listed for the Premio Strega and the Premio Vittorini, and won New York University’s Zerilli-Marimò Award.
In recent years Lavagnino has played a central role in a wider cultural project to record a forgotten part of Italian history. During the Nazi occupation a team of civil servants defied the authorities in order to rescue artworks from the dangers of the Allied invasion and bring them to safety in the Vatican. This operation is commemorated in Un inverno 1943-1944, which draws on accounts left by those who took part in it. Lavagnino herself appears in Paolo Pisanelli’s film, Un inverno di guerra (BigSur, 2009), which is based on her book.
‘Nuestras calles’ es el segundo libro de Lavagnino que se traduce al castellano y es una pena que contenga errores tan evidentes, empezando por el título, que creo que habría que haber dejado el original ‘Via dei Serpenti’. Aún así, la versión española deja ver la prosa altamente descriptiva y elegante de la escritora italiana, que hace aquí una recreación autobiográfica de la Roma de los años 30 y 40, la de su niñez y primera juventud. Con resonancias neorrealistas pero también de la mejor literatura italiana escrita por mujeres, creo que es bastante más interesante y psicológicamente compleja que la serie de Ferrante.
Nuestras calles de Alessandra Lavagnino nos traslada a la Roma de los años treinta y cuarenta. Una Roma cuyas calles recorre Marzia buscando consuelo en esta historia de madres e hijas que rezuma melancolía.
Las primeras páginas pensé que no iba a conectar con la forma en la que está escrita. No tanto por la prosa de la autora como por que los hechos parecían sucederse a saltos como si de una mera enumeración se tratara, teniendo los nombres de las calles de Roma como protagonistas. Estos hechos, además, parecían no tener mucha importancia. Y digo parecían porque en esta novela no suceden grandes cosas, pero si muchas pequeñas cuya suma pesa, pesa muuucho.
No comencé a disfrutar de la novela, curiosamente, hasta que comencé a sufrir con la relación madre-hija que tan bien retrata Lavagnino. Una relación incómoda cuya causa yo esperaba descubrir como si fuese solo una, como si tuviera que existir un momento en el que algo se rompiese. Pero ¿y si siempre fue así? Marzia sufre una importante falta de autoestima debido a su tartamudez, lo que la hace continuamente compararse con otros y sentir celos de las relaciones de su madre. Una madre que no siente lástima por su hija, al contrario que la propia Marzia. Una madre que no es como las otras madres. Independiente, dueña de su propio despacho de abogada y dispuesta a entrar en la cárcel por luchar contra el fascismo, incluso en los peores momentos exhibe una gran fortaleza. Y esa fortaleza que ella misma tiene es la que traslada a su hija (de forma poco empática), convencida de que, lo que quiera, podrá conseguirlo.
El retrato de esta relación, la descripción de los paseos de Marzia y los diálogos internos de esta son lo más valioso de Nuestras Calles. Puedo imaginarme el disfrute de quien conozca Roma lo suficientemente bien como para identificar sus calles, leyéndola. Lo que no puedo imaginarme es a alguien disfrutando del final. Es abrupto y... Que no me ha gustado nada, vamos.
Roma entre los años 30 y 50, una de las primeras mujeres en ejercer la abogacía en Italia, el paso de la niñez a la juventud, una relación madre e hija marcada por significativas diferencias, el primer amor... Via dei Serpenti (Nuestras calles en español) contiene un cúmulo de características que van conmigo. Aún así... Le faltó algo. No llegó a emocionarme como creía que lo haría. Es un libro con una prosa bonita y poseedora de esa melancolía tan única que me llevo encontrando en la literatura italiana desde hace bastante tiempo. Por lo tanto, la prosa me gustó. Me gustó y siempre es un placer leer algo de tal calidad. A esto he de sumarle el detalle que más he disfrutado durante la lectura: el personaje de Marzia va asociando ciertas zonas de Roma con un recuerdo de su vida. Y eso es algo que me pareció bonito y tierno. Sobre todo, cuando asociaba X zona de Roma con momentos de su niñez y en compañía de su abuela.
En fin... No tengo mucho más que decir porque la novela es cortita. Lo único es que a pesar de que la historia en general no me llegó a convencer del todo... Le daré otra oportunidad a la autora. Solo por lo bella que es su pluma... Se merece una segunda oportunidad sí o sí.
"Nuestras calles" es un libro que, a pesar de la bonita y puilda prosa de la escritora, no me ha acabado de convencer. Algunos de los saltos narrativos en la historia me hacían perder el hilo y algunos de los personajes, según mi gusto, les faltaba incluso aún un poco más de profundidad. A pesar de pluma poética evidente al leer descripciones, pasajes etc, el conjunto en general no me ha atrapado. El final de la historia, que esperaba que fuera más relevante dado el tema que trataba tampoco me ha parecido a la altura. Por la parte que a la editorial concierne algunos puntos de traducción no me convencieron, y el título escogido me parece que casa bien con lo que la narración evoca aunque no hayan puesto el título original. No descarto volver a leer sobre la autora no obstante sobretodo por su prosa.
Tiene un comienzo lento y algo farragoso pero engancha la historia de Marcia y la relación con la madre. La historia se cuenta por retazos, como postales de recuerdos que llegan a la mente de la protagonista. Me pareció innovador su manera de contar. Es una novela profunda y melancólica sobre la relación de madres e hijas. Te deja un tono amargo, muy de las novelas italianas. Sin ser un drama resulta una trama con un toque triste. La recomiendo porque está magníficamente escrita.
Me gustó más «Un granizado de café con nata», de la misma autora. Aparentemente sencilla, Lavagnino tiene algo de Natalia Ginzburg, con su prosa y sus escenas aparentemente triviales actúa por acumulación logrando un fuerte impacto. Una autora ya anciana a quien desconocía y de la que me haré seguidora.
Lo leí en una sentada. La relación madre-hija me conmovió casi hasta las lágrimas. Me cuesta expresar en palabras lo que este libro me hizo sentir, fue como si yo quisiera abrazar a Marzia mientras la prosa de Alessandra Lavagnino me abrazaba a mí. Me encantó. Solo porque el final me pareció un poco abrupto no son 5 estrellas. Muy recomendado.
Beautifully written (and translated, though I am sure what it means to "assimilate" a car). Marzia's life, and her mother's death, in wartime Rome and afterwards. The several passages that describe Marzia's stutter are insightful.