Este libro... ESTE LIBRO, ¡maaaaadre mía! So freaking hot!!!
Calendar Girl nos cuenta la historia de Mia, una chica de Las Vegas cuyo padre tiene un serio problema con el juego y está endeudado hasta el cuello. Tanto así, que los matones a los que les debe dinero lo han dejado en coma tras la paliza que le dieron y le han dicho a Mia que si no les paga el millón de dólares que su padre les debe, las consecuencias para toda su familia van a ser fatales. Aquí es cuando ella recurre a su tía, que tiene un servicio de escorts de alta clase (¡que no prostitutas!), y le pide que la deje trabajar para ella. Así es como Mia entra en el servicio de las escorts y, a partir de ese momento, su trabajo será estar con un hombre rico cada mes acompañándolo a cenas, eventos sociales y demás. Cada hombre le pagará 100.000 dólares por su servicio de escort, pero si resulta que terminan acostándose o teniendo cualquier tipo de contacto sexual, el hombre deberá pagar el 20% más. Sí, lo sé, suena turbio, pero en el contexto de la historia no lo es.
En este primer tomo de Calendar Girl vemos cómo Mia conoce a Wes, un hombre californiano amante del surf y que resulta ser también un productor bastante importante de películas de Hollywood; a Alec, un artista francés bastante desvergonzado y con una visión del amor y del sexo interesantísima; y a Tony Fasano, un gran empresario de origen italiano que esconde un secreto que está acabando con él mismo y con su relación con... una persona.
Ahora, ¿qué es lo genial de este libro además de los hombres guapísimos? Mia. Esta mujer es alguien que sabe lo que quiere, que no se avergüenza de absolutamente nada y que saca lo mejor de las circunstancias que le toca vivir. No es una protagonista sufrida, inocente y arrastrada por la corriente. ¡Es todo lo contrario! Es una mujer fuerte, decidida y que adora el sexo y el placer que viene de él. Un libro como Calendar Girl con una protagonista diferente de Mia sería un desastre, pues ella es una chica que no se deja manipular, que tiene opiniones fuertes y que se planta con los dos pies cuando algo no le parece. Aunque, si hay una debilidad que hay que nombrar de Mia, es las conexiones tan fuertes que forma con los chicos de estos primeros tres meses.
Hablemos un poco de los tres hombres guapísimos con los que Mia comparte este libro. El primero de todos, y el que me dejó más enamorada, es Wes. La razón por la que Wes a contratado a Mia es porque necesita un escudo en las fiestas sociales para alejar a las chicas que quieren hablar con él y poder acercarse a hacer negocios con los grandes productores de cine con los que realmente debe socializar. Sin embargo, más allá de esta transacción de negocios, Wes es un hombre encantador y que adora la personalidad fuerte de Mia. Adora sus botas y atuendo de motociclista, de chica ruda, pero también le encanta cuando es delicada y propia como una dama de la más alta sociedad. Wes es un hombre de contrastes, intenso y cautivador. La conexión que forman estos dos durante el mes que pasan juntos es tremenda, pues no sólo han pasado tiempo de ocio juntos, sino que se han conocido íntimamente e, incluso, han llegado a enamorarse del otro.
De todas las historias de este volumen de Calendar Girl es la de Wes la que tiene más impacto en Mia y en los lectores, creo yo, pues es la introducción a este mundo de escorts y de relaciones aparentemente efímeras. Sin embargo, lo que pasa con Wes es que nos dejan con esa sensación de que algo más va a suceder, de la promesa de un futuro... y es precisamente a eso a lo que Mia se aferra para sobrevivir el año que tiene por delante.
Para quienes han leído el libro, dejaré esto por aquí: EL GESTO DE LAS LLAVES... Y LA NOTITA. MORÍ. BYE.
Pasemos a Alec, el "franchute". Este hombre es RARÍSIMO. Vamos a ver, es más fácil encontrarse un perro verde a rayas caminando por la calle que a un hombre como Alec. Y no porque sea excéntrico, friki o cualquier cosa así, sino por las ideas que rondan por su cabeza. Este hombre francés es un pintor, un artista que vive en un loft y que contrata a Mia para que sea la musa de su nueva serie de cuadros.
Ahora, más allá de que con el pretexto de la musa y demás, Alec hace que Mia se pasee desnuda por el loft prácticamente el mes entero, el trasfondo y las ideas que hay detrás de los cuadros que pinta son brutales. Ideas de amor, pérdida, dolor, placer, sexo, añoranza... Y aquí debo parar un momento a resaltar el trabajo que hace la escritora durante estos capítulos, pues logra plasmar en descripciones, en palabras, lo que Alec está viendo en su cabeza, el propio concepto de lo que está pintando y representando, y no creo que eso sea algo fácil de lograr, así que chapeau! por eso.
Y por último, pero no menos importante, Tony Fasano, el magnate empresario de ascendencia italiana que esconde un gran secreto. La razón por la que Tony contrata a Mia es más bien triste, pues se está escudando en ella para evitar que las demás personas, su familia, la prensa, etc, lo juzguen. Tony es un hombre de lo más dulce, pero que está sufriendo un montón por la presión social a la que se ve sometido... y que en el fondo es un poco extraño el miedo que tiene a ser sí mismo. Pero bueno, cada persona vive ese proceso de aceptación de manera diferente.
Lo bonito de este mes es que Mia lo ayuda un montón a él y a su chico a que se apoyen aún más de lo que lo hacen, a que se den el tiempo que necesita cada uno y a, digamos, servir de catalizador para la reacción final que hace del mes de Tony uno de los más emotivos.
EJEM, EJEM, Y ES QUE EN EL MES DE TONY OCURRE UNA VISITA EXQUISITA. Yo ahí lo dejo.
En fin, para no extenderme más, sólo quiero decir que este libro me fascinó. Sí, es uno de mis guilty pleasures. Sí, es un libro que no todos van a disfrutar, sobre todo si se escandalizan con escenas de sexo explícito y un poco de dirty talk. Calendar Girl es un libro que lees para pasar el rato, para entrar en una historia ligera, para divertirte, para enamorarte de los personajes y para, quizá, dejar de lado uno que otro prejuicio.
Júzguenme o digan lo que quieran, pero pienso leer los tres tomos que me faltan.
#TeamWes ;)