El ensayo de estos dos periodistas (que no historiadores) pretende explicar las características que permiten el excepcional arraigo del anarquismo en España durante más de medio siglo, y que culmina con las pequeñas sociedades libertarias del 36. Su hipótesis lo vincula al carácter profundamente religioso del país, donde la figura del anarquista del sXIX, sobretodo en Andalucía, evoca a los predicadores cristianos: “Los anarquistas españoles aportaron a las luchas sociales un ‘entusiasmo ético’ y un ‘mesianismo ideológico’ que recuerda la fe de las primeras comunidades cristianas y el iluminismo de ciertas sectas religiosas de la Edad Media.” Me ha parecido muy interesante porque no había leido nada del estilo, aunque no puedo evaluar la validez de los argumentos que exponen. Lo único que se me ha hecho pesado es la opinión peyorativa que los autores tienen sobre el anarquismo, la cual introducen constantemente y de forma innecesaria (para mi gusto).