Ajenos a las sucesiones de reyes y coronas, los vecinos de Lacorvilla prosiguen con sus vidas. Sancho el Negro es un pobre carbonero que malvive como puede y es consciente de que el invierno no solo trae el frío y el hambre, sino también la muerte. Un grupo de bandidos, conocidos como los albares, se ha instalado en las inmediaciones de Lacorvilla y tiene planeado atacar la aldea.
Sancho no comparte el entusiasmo de sus vecinos por unirse al alguacil en una lucha contra los albares: ni cree en la victoria ni en el liderazgo del hombre que ejecutó a su padre. El odio es mutuo, pues hace años que el alguacil busca un modo de expulsar al carbonero del pueblo. A cualquier precio.
En medio de esta lucha por la supervivencia, un caballero misterioso llegará al pueblo proclamando ser un héroe salvador, pero en realidad pretende apropiarse de lo que algunos más aprecian. ¿Qué sucederá cuando descubran sus intenciones? ¿Qué pasa con los albares? ¿Y qué papel jugarán las mujeres de Lacorvilla, dispuestas a no ser ninguneadas?
Carlos Pérez Casas: el historiador que narra futuros imposibles y pasados olvidados
Carlos Pérez Casas (Zaragoza, 1989) escribe con una premisa clara: que la Historia no es solo aquello que ocurrió, sino también lo que pudo haber sido. Profesor de Historia, corrector editorial y novelista, ha hecho de su formación académica un trampolín hacia mundos especulativos donde se cruzan el rigor, la imaginación y el compromiso narrativo.
Licenciado en Historia y con un Máster en Historia Contemporánea por la Universidad de Zaragoza, Carlos comenzó su carrera literaria en el terreno de la ciencia ficción más oscura. Su debut, «El Señor es mi pastor», plantea un futuro dominado por corporaciones mineras y represión religiosa, donde la vida humana vale tanto como los órganos que pueda proporcionar. La acogida de los lectores impulsó la publicación de la precuela, «El Cirujano», centrada en el origen de la enfermedad que diezma a la humanidad. Esta novela corta apareció en el número 3 de la revista Windumanoth y se convirtió en su obra más leída.
Pero su mirada no se limita al futuro. Con «El alguacil», finalista del premio Guillermo de Baskerville 2017, Carlos volvió la vista al siglo XII aragonés para construir una historia coral de intrigas, justicia y poder desde el punto de vista de los personajes humildes que rara vez protagonizan las crónicas oficiales. Muy recomendable.
Su última obra, «Lágrimas de fuego», traslada al lector a un mundo de fantasía con ecos del Siglo de Oro y la mística de la llama olímpica. Actualmente trabaja en el borrador definitivo de «Noventa atmósferas», una novela ambientada en una ciudad flotante sobre Venus, donde el instinto de supervivencia entra en conflicto con los apuros económicos.
Fiel a la iniciativa NaNoWriMo, Carlos escribe cada historia como si fuera la última, con una mezcla de ambición formal, precisión histórica y sensibilidad social. En cada una de sus novelas late la pregunta: ¿qué nos define más, lo que recordamos o lo que imaginamos?
Me encanta la portada. El titulo es simple pero contundente como el personaje al que hace referencia y he de agradecer que se vea algo de la historia en la ilustración (y que me encanta el detalle de la soga incluido en el título). La novela se podría haber titulado “canción de hielo y fuego” pero ya estaba cogido (jé).
Esta novela ha sido como volver al pasado y reescribirlo para incluirnos a nosotras, las mujeres y pasa el test de bechdel con creces, y eso para mi ya es una razón para leerla.
Me ha gustado mucho la inmersión en la obra gracias a las descripciones del autor (sobre todo meteorológicas). Éstas quizás muy repetidas en ocasiones pero no por ello de igual manera. De hecho, hubo una descripción de la caída de la nieve que me gustó muchísimo y que comparto con vosotros más abajo en mi blog. Creo que el autor se ha mantenido fiel a una narración de una época más antigua sin pasarse y que parezca la primera edición de quijote. (Sí, fue menester adaptarlo para poder leerlo en 2016 mentecatos)
Culpo al prólogo de mis altas expectativas. Esperaba acción más pronto y luego me he pasado los tres primer capítulos sufriendo un poquito mientras el autor presentaba la obra. No es lenta porque, mirando en retrospectiva, el autor estaba usando el elemento narrativo de poner chicles en la repisa. Las escenas de acción están narradas con tanto mimo que parece que estás viendo una película. Me gusta el uso de las onomatopeyas en éstas, además de el cambio de ritmo de las frases que le dan más dramatismo. El autor sabe como hacer que aparezca un virote oportuno para que sus personajes no se pongan a hablar más de lo necesario en mitad de un combate.
De los personajes mencionaré solo un poquito: El alguacil. Es un personaje redondo muy bien definido. De lengua tan rápida como su espada. como dice el autor, lanza pullas como virotes de ballesta.
Arlena. Es la mujer del Alguacil y futura madre. He de destacar el discurso de Arlena a su hijo/a no nato que me ha parecido precioso y sumamente empoderador. Ha sido feminismo en estado puro. La tierna reflexión de una amazona.
Sancho. Su caracterización es magnífica. A él si que lo he podido ver con claridad. También, he comprendido todas y cada una de sus acciones en la novela.
Para convenceros aún más de que lo leáis, he de decir que la aparición del caballero en el pueblo es ROMPEDORA. No hay otra palabra. No es el típico príncipe azul que viene a salvar la villa. Desde ese momento enganchareis el libro y no lo soltareis.
El final. Me ha pillado definitivamente por sorpresa. El epílogo ha sido... chapó al autor.
La novela me ha producido una gran cantidad de sentimientos: pena, enfado, ternura, sorpresa, risa y desolación.
Lo único que no me ha gustado ha sido que los capítulos son muy largos aunque no con ello quiero decir que el libro pueda ser dividido de otra manera, están bien definidos.
Un relato que nos desnuda la realidad de los relatos y leyendas de antaño, a la vez que nos recuerda las costumbres, tradiciones, injusticias que sufrían los más desprotegidos y la inacción y complicidad de los testigos de tales hechos. Te lleva a una reflexión inevitable sobre lo mucho que han cambiado las costumbres y lo necesario de no permanecer impasible ante un hecho teñido de injusticia. Me recuerda mucho a los relatos argentinos del siglo XIX con todas las injusticias que se vivían en la época. Buenos hijos de nuestra madre patria somos.
No puedo más que darle la enhorabuena al autor por el gran trabajo y la insólita calidad de su novela. La primera novela autopublicada del año y no podíamos empezar de mejor manera.
No solo la narración y la ambientación desprenden realismo por los cuatro costados, los personajes también están a la altura. De hecho, nos encontramos ante una de esas obras que los ingleses llaman character driven, o dirigida por los personajes. Cada capítulo está narrado desde el punto de vista de un personaje distinto (sin repetir ninguno), dándole una interesante visión poliédrica a la historia, dejando respirar la narración y mejorando la experiencia lectora. El autor lo tiene todo bajo control; no quiere que se quede nada fuera del reducido mundo de Lacorvilla e invita a conocerlo todo desde sus más diversos ángulos. Crítica completa: http://www.libros-prohibidos.com/carl...
Romanzo interessante, dotato di una buon ritmo, un bel colpo di scena finale e personaggi molto realistici. La trama è semplice: i pericolosi banditi detti "albari", per il bianco con cui pitturano il volto, minacciano il villaggio di Lacorvilla, nel regno d'Aragona. Il bargello, ovvero l'incaricato di giustizia, Jimeno, è chiamato a respingerli in una situazione precaria: il nobile locale, don Yequera, è vecchio e debole. I compaesani stessi non hanno grande fiducia (e come si capirà ben presto non hanno tutti i torti!) nel bargello, in particolare il carbonaio Sancho il Nero, cui Jimeno aveva inflitto un grave torto.
Questo il canovaccio iniziale. Non vi è un solo protagonista, anche se il personaggio più importante, attorno a cui ruotano tutti è il bargello. Il maggior pregio del romanzo è l'aver sviluppato psicologicamente più di un personaggio. Se molti scrittori "s'accontentano" di approfondire pochissimi personaggi (solitamente il protagonista), così non è in questo romanzo. Molti romanzi storici sfruttano la presenza di personaggi storicamente esistiti: a volte ciò costituisce una comoda scorciatoia per riempire pagine senza impegno e senza la fatica creativa di costruire "da zero" un personaggio storicamente credibile. Non è questo il caso. Tutti i personaggi che compaiono nel romanzo, da quel che so io almeno, sono di invenzione dell'autore. Molti di essi hanno una "dignità propria", cioè sono figure a tutto tondo. Il bargello Jimeno, il carbonaio Sancho il Nero, la moglie del bargello Arlena, la sorella Jimena. Sono tutte voci ben riconoscibili, dotate di un passato credibile. Il bargello, ex soldato, la cui ambizione è elevare il proprio rango sociale; Sancho, perseguitato dagli eventi del passato; Arlena, intraprendente e per niente sottomessa al proprio ruolo di donna.
Passiamo ai difetti. Il romanzo è avvincente e si legge con gusto sino alla fine, però l'impressione lasciata è che non tutte le tematiche sviluppate dall'autore si amalgamino bene con la trama. In particolare ho avuto l'impressione che l'importantissima tematica femminile (cioè la presa di coscienza di alcune donne di poter essere utili quanto gli uomini, su cui l'autore insiste molto) venga alla fine non sfruttata bene. E' difficile da spiegare senza raccontare ciò che accade, quindi posso soltanto riportarvi la mia impressione. Al contrario, la tematica del "diverso" e della sua accettazione in una comunità (nel romanzo abbiamo esempi di almeno due "diversi") si amalgama con la trama principale.
Lo stile presenta un leggero difetto. Il punto di vista, infatti, è a volte ballerino e in un paio di punti ho avuto qualche dubbio su chi fosse in quel momento la voce parlante. Le descrizioni sono comunque precise e vivide e i dialoghi brillanti.
In definitiva, è un romanzo che consiglio. Viene ricostruito con grande realismo un angolo di Spagna medievale con il merito, da parte dell'autore, di popolarlo di personaggi vivi.
Una novela histórica dura y directa, con una acción tan cruda y dura como el invierno que rodea al pequeño pueblo de Lacorvilla. Una historia que avanza con un ritmo sabiamente marcado por el escritor, pausado cuando deben forjarse las relaciones y rápido, en ocasiones casi apresurado, cuando la trama se precipita con brío hacia su resolución Sin embargo, sin duda la mayor virtud de la novela son sus personajes. El pequeño pueblo está poblado por una constelación de personas vivas, creando un ambiente real y humano en el que el autor nos sabe introducir con maestría, convirtiéndonos en un corvillano más. En este apartado merece especial mención la construcción psicológica de los personajes: complejos, con matices y contrastes, y nunca tan arquetípicos como para simplemente gustarnos u odiarlos. Unos atraerán más el favor de los lectores y otros la animadversión, pero ninguno es fácilmente condenable o salvable. El aspecto menos logrado en este apartado quizás sean ciertas reivindicaciones hechas por las mujeres del pueblo que, por situarse demasiado cerca del actual feminismo, a mis ojos han resultado algo anacrónicas, pero es algo que se entiende si se considera a quién ha dedicado el autor las páginas de su novela. Por último quisiera destacar la inteligencia narrativa que ha demostrado el autor a la hora de articular el desenlace de "El alguacil", jugando con los tiempos, los puntos de vista y los recuerdos para generar en el lector una impaciencia y "deseo de ver" que hacen que el último cuarto de la novela fluya con gran emoción. Es, en suma, una novela magnífica, con una trama que atrapa y que avanza con ritmo, protagonizado por unos personajes que resultan auténticas personas, y que deja en el lector un gran poso que contrasta con la rapidez de su lectura.
Sin duda, ha sido un descubrimiento totalmente inesperado. Ha sido una novela de auténtica tensión constante y con unas descripciones sublimes que te transportaban a ese mundo gélido en el que nos enmarcaba el autor. Y he podido incluso sentir el frío (No sólo de manera física, que también) literario de Lacorvilla. Y al mismo tiempo se evocaban sentimientos en mi interior feministas, rabiosos, de lealtades… No es ninguna novela justa, eso desde luego. Lo que el autor nos provoca son sentimientos de rabia producidos por la injusticia marcada en todo momento en el libro.
La tensión producida por la imperante necesidad de saber más está presente durante todo el libro. La obra se caracteriza por un crescendo que finaliza con tragedia y te deja totalmente desgarrado.
En cuanto a los personajes, he de aplaudir al autor por ello. Me han parecido unos personajes excelentemente construidos, muy bien definidos y marcados. En especial, destaco a los personajes de Jimeno, Jimena, Arlena y Sancho. Súmamente bien diferenciados.
No soy yo mucho de leer novela histórica, pero después de leer el relato de Carlos en la antología de Mundos Fantásticos decidí que tenía que leer algo más suyo. Hice bien.
El alguacil es una historia muy bien hilada, una novela coral en la que cada personaje está perfectamente definido. Me ha encantado cómo ha sido capaz de utilizar elementos de la propia historia de España para enmarcar una historia de intrigas, injusticias y asesinatos.
El pequeño pueblo de Lacorvilla no está preparado para grandes sobresaltos. Sus habitantes son personas sencillas, poco acostumbradas a la guerra o la batalla (a excepción del alguacil). Así que cuando se ven amenazados por unos soldados retirados famosos por sus masacres, no parecen tener muchas opciones de sobrevivir.
El mayor de mis aplausos a la inclusión de personajes femeninos maravillosos con un discurso de justicia que ojalá se hubiese dado en esa época con esa potencia.
Carlos P. Casas nos retrotrae al siglo XII, concretamente a una aldea de Aragón, para hablarnos sobre el poder y la responsabilidad que lleva aparejada. Al igual que ensalza el valor de la unidad, y llama la atención sobre los prejuicios heredados de padres a hijos. La novela trata sobre la lucha de una aldea contra unos sanguinarios forajidos. Y mientras se preparan para enfrentarse a ellos, iremos descubriendo los pensamientos de los principales actores de la sociedad de la población; en especial la inquina del alguacil hacía cualquiera que pueda hacerle frente. Desde este punto de partida, en la novela podemos observar cómo las personas se manejan con el resto de sus vecinos, e incluso con los extraños, según la posición social e influencia que se tenga. En concreto, se desarrollan dos caracteres contrapuestos; por un lado, aquel de alguien acostumbrado al triunfo y a ser respetado (o temido) por los demás, ya sea por su cargo ya por su poderío físico. Y por el otro, el de la persona que, aun sin tener nada, ayuda a todo el mundo y es querido y respetado por todos los que le conocen simplemente por su forma de ser. Es decir, enfrenta la soberbia del que cree que se lo merece todo por su posición social con la bondad, caridad y humildad del pobre de solemnidad. Siguiendo esta línea de confrontar ideas, y teniendo en cuenta que está ambientada en la Edad Media, la novela también apunta los pensamientos “feministas”, o mejor dicho igualitarios, de las mujeres para luchar junto a los hombres en la defensa de sus casas. Aunque aparece el menosprecio imperante, tanto en esa época como en ésta, lo que se tiene que tener claro es que nadie por si solo es mejor ni más fuerte y poderoso que la suma de todas las personas que tienen el mismo objetivo. Por otro lado, critica el clasismo, el cual impera en cualquier sociedad desde tiempos inmemoriales, que supone dividir o agrupar a las personas según sus capacidades económicas, menospreciando a los demás. Y ello sin tener en cuenta aspectos y valores más importantes como por ejemplo la inteligencia, la sensatez, etc. Dando lugar a ricos que son pobres de espíritu y pobres cuyo valor sobrepasa al pecuniario. Dentro de esta crítica, también entra la que hace contra la discriminación, tanto por razón de sexo y/o condición sexual como por el poder económico. En definitiva, deja una valiosa enseñanza de igualdad y no creerse más que nadie por poseer más que otro. Personalmente me ha parecido una novela interesante por esos mensajes que lanza. Además, al estar escrita con un lenguaje sencillo y actual es más cómoda su lectura para el posible lector. Así, considero que es una obra bastante recomendable para leer.
Esta novela ha sido toda una sorpresa. Ha sido mi última novela "de transporte" y no podía evitar desear que el trayecto durara un poquito más para poder seguir leyendo. El estilo del autor engancha, alternando descripciones minuciosas (y crudas en el caso de las batallas) con la intriga del "qué va a pasar después". El autor incluye numerosos detalles que aportan realismo a la narración y que se agradecen muchísimo. Además, incluye unos personajes con una personalidades muy bien definidas y que, para bien o para mal, no te dejarán indiferente.
La estructura, sin embargo, no me ha terminado de convencer. Esta no es meramente una historia sobre un pueblo que lucha contra unos bandidos, sino sobre algo más, sobre algo relacionado con el objetivo de uno de los personajes. Por ese motivo, hubiera sido deseable que la aparición de ese objetivo hubiera ocurrido antes o bien que en la novela hubiera ocurrido algo más. He tenido la sensación que el nudo era demasiado breve para tanta introducción. Por otro lado, he echado de menos algún tipo de evolución en el personaje de Jimeno. En tercer lugar, las pausas y cambios de rimo en las frases que ayudan a la fluidez de la narración o al énfasis de algunos momentos han provocado errores de puntuación en otros.
En cualquier caso, "El alguacil" ha sido todo un descubrimiento, una novela que engancha desde el primer momento, que incluye algunas frases para enmarcar y que tiene un final tan real (y, desgraciadamente, actual) como la vida misma.
Es una novela ambientada en la época medieval, y se nota: ese desprecio hacia la mujer y el concepto de que el hombre es el más fuerte y el único ser válido están presentes en las mentes de muchos de los personajes, sobretodo en la de Jimeno, un hombre incapaz de vivir sin la lucha y un cuerpo caliente al lado, al que a veces llama su mujer. Pero ole las corvillanas. Con un par de ovarios, como se diría vulgarmente. Porque una armadura no tiene que estar sujeta a los hombres, y a pesar de que ellas no llevan, tienen otro tipo de coraza que las hace fuertes y valientes, capaces de luchar por lo que más quieren, por sus ideales y por el futuro. El final (sin spoilers) ha sido uno de esos finales cortos e intensos, de los que no quiero que se acaben. Resumiendo, es una novela que engancha y aunque tiene momentos lentos, ayudan a entender los momentos de acción (y mucha). Una lectura muy interesante y recomendable.
El alguacil de Carlos Pérez Casas, es una novela histórica sin hechos históricos reales. Está ambientada en una época en la que todavía se luchaba contra los árabes y en la que la superstición, la religión y la nobleza eran los tres pilares de lo que más tarde sería nuestro país. Me ha parecido una buena novela, muy trabajada en cuanto a los personajes. El argumento bien podría haber sido real, y quien sabe a lo mejor hay alguna leyenda que hable de hechos parecidos. Es una lucha entre el bien y el mal, el poder, las tierras, la reputación... en fin, en otros tiempos el la oscura edad media. Es una novela que se lee de tirón y que deja un regusto amargo al final, pero una gran novela. Eso si, la portada del libro podría haber sido otra.
una obra autopublicada muy trabajada en cuanto documentación. Además de tener grandes descripciones de paisajes con los cuales podías sentirte en el propio pueblo, en medio de la lucha de poder. Con un giro bastante inesperado al final. Que solo descentra un poco la historia con ese monólogo con tintes feministas.
En resumen es una historia entretenida que te hace reflexionar sobre aspecto de nuestra vida, sobre el valor de las personas y sobre todo sobre las injusticias que vemos tanto en otras época como en la actual. Es muy ligera de leer tiene 186 página pero son las justas para no dejar ningún cabo suelto.
"El alguacil" nos sitúa en el pequeño pueblo aragonés de Lacorvilla, en el invierno de 1134, justo cuando la vida de sus habitantes se va a ver interrumpida por la llegada de unos bandidos, los albares. Bajo esta premisa, el autor nos presenta un relato en el que, focalizando la narración en un personaje diferente por capítulo, va desarrollando una historia que va creciendo poco a poco tanto hacia adelante como en profundidad.
Por un lado, el dinamismo y la acción se presentan en el conflicto entre el pueblo y los bandidos. Aquí, la lucha se personifica en los habitantes que, sabiéndose sin apenas posibilidades, luchan por su tierra. Sin embargo, la heroicidad durante la contienda se focaliza en el ingenio de mujeres sencillas, inteligentes y valientes que corregirán el rumbo de la batalla. Un aspecto que me ha gustado mucho de este pasaje es el ritmo tan cinematográfico con el que está descrito, haciendo que una escena que podría parecer confusa resulte clara y permita fijarse en los detalles de cada personaje. Siguiendo con la presencia de las mujeres en la obra, me gustaría hacer mención especial al alegato de Arlena en el capítulo quinto, cuyos lamentos, miedos y deseos dan voz a un colectivo que, más tarde en la novela, al igual que sucedió en la vida real, se verá tristemente borrado en aras de un hombre: el alguacil y su egolatría.
Es el alguacil quien va a encarnar una historia tan antigua como la del odio irracional de un hombre hacia otro. Un hombre con un espíritu cainita que hará todo lo posible por hundir a Sancho, sin duda alguna el personaje más digno de toda la obra. El fragmento “la mirada de un hombre que estaba extenuado. Harto de vivir, pero no de luchar” resume a la perfección la idiosincrasia del personaje. Es en el conflicto entre Jimeno y Sancho donde el autor se crece mostrando las luces y sombras del ser humano: la envidia, la moralidad, el odio, el rechazo, la crueldad. Elementos que van dotando a la trama de una profundidad que cae lenta y fría como la nieve de ese último mes del año de 1134.
Siendo "El alguacil" el primer libro autopublicado que leo, no puedo estar más sorprendida por la calidad de la historia y, sobre todo, de los personajes que en ella aparecen. El final, lejos de lo que esperaba, deja al lector con la sensación de que las piezas han sido magistralmente colocadas para crear un retrato brutal de lo más deleznable del ser humano.
(4.5/5) Tengo una especial atracción hacia las historias en las que hay nieve (será por el calor que pasamos la mitad del año por estas tierras) así que un día sin muchas pretensiones la empecé a leer. Desde ahí ha pasado una semana y a la saca, la ambientación me ha encantado, igual que el desarrollo de personajes y la forma de ir contando la historia poquito a poco dándole protagonismo a cada uno de los personajes.
Todo alabanzas, además escritor joven, así que le endoso 5 estrellas. La única pega.. bajo mi humilde punto de vista le sobran las tres últimas frases, es una aclaración demasiado obvia.
Probe algo fuera de mi zona de comodidad, y me encontré con una novela ruda, sin censura, llena de acción, emociones intensas. Siento que es bastante densa le lectura, pero es para aficionados a la historia con toques de ficción.
Muy buena en la primera mitad, el desenlace me pareció apresurado y el giro del final es previsible como la vida misma . Pero en definitiva una historia bien narrada con un buen desarrollo de personajes.
En resumen y sin spoiler es la historia de una pequeña aldea, Lacorvilla, y como sus habitantes se organizan y luchan contra unos bandidos (para mí lo más interesante son las tramas por detrás). Alianzas envenenadas, traición, poder, ambición y bajas en ambos bandos es lo que vais a encontrar en estas páginas.
He de decir que tengo sentimientos encontrados. Por un lado me encanta el personaje de Arlena, una mujer fuerte, inteligente, valiente y con carácter (el autor retrata muy bien las diferencias de género y como chocan las personalidades de los personajes) que me ha hecho disfrutar de la historia. Por otro lado, creo que no recuerdo ningún personaje al que haya odiado más en un libro que a “X” (no quiero hacer spoiler). Te deja una sensación agridulce: de haber leído una gran historia, pero con un final inusual. Hay que reconocer el gran trabajo que ha hecho el escritor con todos los personajes. Por todo ello, va directamente a la librería.
Me encantó en concreto una frase sacada de una conversación entre el alguacil y su esposa: “Jimeno irguió la espada. - Os faltan huevos. - Los tenemos más gordos. Se llaman tetas.”
No puedo más que darle la enhorabuena al autor por el gran trabajo y la insólita calidad de su novela. La primera novela autopublicada del año y no podíamos empezar de mejor manera.
Me ha sorprendido esta novela, y mucho, con su tratamiento de los personajes, con su cuidada ambientación y lenguaje, y con el pequeño y denso microcosmos que el autor crea en unas pocas páginas. Te sentirás como un habitante más de Lacorvilla mientras asistes al feudo mortal entre Jimeno y Sancho el Negro, y su fatal desenlace. Gran historia, no dudes en leerla.