Una abuela con un revólver en la cartera escapa junto con su nieto a la Patagonia. Madre e hija hija tocan fondo durante un viaje nocturno. Un fugitivo se pierde en un bosque nevado y se topa con una tribu de albinos más peligrosa que los lobos. Padre e hijo, tras la huida de la mujer, quedan arrinconados por el desamparo. Una ex presa en un hotel solitario da batalla a sus fantasmas y a la desgracia. Los condenados del penal del fin del mundo asumen una venganza impiadosa que los redime.
El viento, la nieve y la lluvia marcan estas historias de un sur inhóspito. La violencia y su estallido se concentran en unos pocos seres al borde del abismo. El pasado los persigue. Y termina por alcanzarlos; el cazador es la presa. La claustrofobia, el suspense y la atmósfera opresiva no ceden.
Dueño de un estilo tan crudo como personal, Saccomanno da otra vuelta de tuerca a la oscuridad que habita en cada ser humano; el vértigo es interior. Al terminar la lectura de estos relatos, la extrañeza y el miedo se han apoderado del pulso de una manera perturbadora.
Al comienzo iba con muchas expectativas sobre el contenido que podría descubrir dentro de este libro, pero esas expectativas jamás fueron cumplidas. En este libro nos encontramos con distintos relatos, que de alguna forma, se conectan entre si; exponen la fibra y los miedos más profundos del ser humano. Cuando creía que estaba llegando a la mejor parte del relato me encontraba con párrafos sin sentido, y sinceramente me aburrí mucho al final, cuando me di cuenta que esto iba a ser así durante toda la experiencia lectora. Sin dudas no lo volveré a leer, y dudo que al autor también.
Compré este libro porque me gustó el título. Esperaba encontrar relatos que de alguna manera tocaran alguna fibra que me transmitiera la impresión de un miedo desconocido, o que me invitara a descubrir o redescubrir alguno interno. Sin embargo, no encontré historias demasiado interesantes en las páginas, algunas inclusive me aburrieron. Cabe rescatar que me llamó la atención el estilo incompleto de los textos, lo cual motiva a la imaginación a construirse los puentes faltantes. No obstante, tengo la impresión de haber leído un libro sin mucho sentido. No lo volveré a leer.
Los personajes peculiares y la narrativa de esta serie de cuentos cortos los hace fáciles de leer. Enmarcados en una geografía única en la Patagonia Argentina, el autor hace reflexionar sobre algunos sentimientos oscuros escondidos en cada pasaje del libro. A pensar de ser relatos sencillos, creo q se pudo haber desarrollado un poco más algunas historias.