lo acabo de terminar así que no sé que decir ni que hacer. es un libro tan cruel y crudo que me entumeció los sentidos: no veo, no siento, no oigo, no nada, no, no, no, no. primero no comprendí nada, la lectura fue difícil, no por todo lo complicado de la historia, por tanto hijo, por tanto querer morir, sino porque no comprendía quien estaba narrando, pero cuando supe que la sexta hija era quien narraba todo tuvo sentido y se abrió paso a sufrir por la trama. tanta giganta viviendo en el mundo, pero en serio, muchísima giganta, mucha, muchísima, tanta giganta sufriendo, y llevándose entre las patas a sus 10 hijos, esas gigantas con tanto hijo y tanto dolor y tanta ignorancia y tanto estar ciegas; pero no ciegas de ver una que otra sombra, sino ciegas ciegas, de esas que no ven ni sol ni sombra, de esas que solo ven dolor. tanta giganta, tanta perdición. qué dolor. son las 2:55 am y sufrí durante las 4 horas de lectura que hice de este libro. probablemente lo leeré en un futuro porque quiero descubrir cosas nuevas. descansa cristal, ha sido suficiente x hoy.