Lo que de primeras podría parecer la típica historia de como un chico afronta la pérdida de su pareja, desde la primera página de lectura, se nos antoja como una verdadera oportunidad de reflexión. La novela, a través de una mezcla de prosa y poesía a partes iguales, describe el amor en sus diferentes estadios.
El libro está separado en dos partes bien diferenciadas y, a su vez, en la primera encontramos dos momentos temporales distintos. Uno de ellos dedicado a contarnos la historia de amor entre Hugo y Nuria. El otro, básicamente, se trata del diario de Hugo tras la pérdida de Nuria, en el que narra por medio de poesías y prosa poética cómo se siente.
Si bien mi libro ha terminado lleno de pos-its y me ha encantado, tengo que decir que, en determinados momentos, el personaje principal, Hugo, llega a contagiar su estado de ánimo, incluso siendo difícil empatizar con el. Aún así, la novela te lleva a reflexionar acerca de cómo afrontamos la vida, la importancia relativa de muchas cosas que consideramos vitales y la gran trascendencia de otras que pasan desapercibidas, pero, sobre todo, a que todo se supera y que, para ello, hay que renacer del dolor con una mentalidad nueva, integrada por todo aquello que hemos aprendido.