"Hay ciertas cuerdas en los corazones, aun en los hombres más temerarios, que no pueden tocarse sin emoción."
Es verdad, gran parte de nosotros solemos engañarnos respecto a lo que nos impresiona o aterroriza. No somos capaces de aceptar nuestra debilidad frente a situaciones u objetos que podrían poner nerviosos al vulgo. Sin embargo, creo que Allan Poe supo adentrase en lo más profundo de los corazones de sus contemporáneos - e incluso en los de algunos de nosotros - cuando publicó su obra. Poe puede jactarse de un amplio y variado repertorio de historias y poemas que podemos encontrar de forma completa o agrupados en las populares Narraciones Extraordinarias que estoy seguro más de uno leyó en la escuela.
Mi primer acercamiento con Allan Poe fue durante la primaria, una época donde el hábito de la lectura aún no estaba inculcado en mí. Es por eso que solo revisaba resúmenes de páginas web o escuchaba lo que mis compañeros me contaban. Gané buenas calificaciones durante ese periodo, pero adquirí algo más, una deuda con el autor que se aplazó hasta esta pandemia. El compendio de relatos que compré me pareció la mejor opción, pues digamos que reúne lo mejor de su obra y un poco más; además de ilustraciones que considero adecuadas y que creo que son cómo Poe se las imaginaba. Con Narraciones Extraordinarias saldé mi deuda, pero quedé maldito por la pluma del "padre del relato policíaco, de suspenso y de terror", pues desde luego que opté por concluir la lectura del 100% de su lírica y narrativa en un futuro no muy lejano. Ahora, si tuviera que elegir los relatos que más me complacieron, serían estos:
1. El gato negro
2. La máscara roja
3. Los asesinatos de la Calle Morgue
4. El corazón delator
5. La barrica de amontillado
"Los hombres me han llamado loco; pero no ha sido aclarado todavía la cuestión de si la locura es o no la más elevada inteligencia..."
Creo fielmente que así era como Poe se definía, un loco; es decir, un erudito algo petulante. Su locura lo acompañó cuando escribió El gato negro, donde nos demostró que más de uno disfruta del mal por el simple hecho de serlo; La máscara roja, donde no pude evitar hacer una extrapolación algo cómica con la pandemia actual, pues me hizo recordar a los tantos casos de personas enfermas que acuden a fiestas y terminan contagiando a todos los demás; Los asesinatos de la Calle Morgue, donde él mismo se personificó en el primer detective de la literatura, Auguste Dupin; El corazón delator, donde se habla de cómo nuestros nervios nos pueden jugar una mala pasa; y La barrica de amontillado, donde descubrí una curiosa forma de saldar cuentas.
También me gustaría hacer una mención especial a lo que he decidido llamar "Las damas de Poe". Aquí incluyo relatos donde una amada - a modo de Beatriz, en La Divina Comedia - toma el papel fundamental en el desarrollo de la historia, unas veces relacionada al amor verdadero; pero otras, al de uno maldito. Estos son Berenice, Morella, Lady Ligeia y Eleonora. Si bien cada cuento tiene su propia personalidad, todos tienen un elemento en común, la obsesión por una mujer. Quizá Poe quería, de una forma u otra, expresar su inconformismo con su mala racha en el amor, uno que desde luego, le ha dejado más de una cicatriz. Miren cómo nos recibe Berenice:
"El dolor es diverso. La desdicha es multiforme. Extendiéndose por todo el horizonte como el arco iris, sus matices son tan variados como los matices de ese arco, y a la vez tan distintos, aunque tan íntimamente se confundan."
Edgar Allan Poe fue y seguirá siendo todo un personaje con una fuerte influencia en sus lectores y discípulos. Es verdad, hay más de un relato que consideré aburrido y donde inclusive llegué a dormitar, pues nos encontramos frente a un escritor del siglo XIX; no obstante, recomiendo que se adentren en sus relatos y poemas - mención especial para El cuervo -, todos llenos de misterio, terror e incertidumbre.