La relación que tengo con este libro es compleja. En primer lugar, me encantó la primera parte, la desbandá, por ser un libro de una temática poco común (1930-1937 en Málaga) y, porque la verdad, estaba muy bien escrito, con puntos en los que se notaba una "manufactura" en la que primaba el cariño. Lamentablemente, en Después de la Desbandá, se notan fragmentos de flashback demasiado burdos, con personajes algo más desdibujados y una trama más simplona. Es agradable de leer, pero léete el primero y quédate con el recuerdo.