Pablo Forcinito revela para el lector el ethos feroz y visceral de un depredador con una misión: ajustar cuentas con el amante de su madre asesinada, un cuchillero que vive en algún pueblo de la provincia argentina y del que no se sabe nada hace años. Novela negra de extraordinaria tensión narrativa, Paraná es una travesía por un mundo de vidas precarias e itinerantes, de violencia siempre al borde del estallido. Junto a En tu mundo raro y por ti aprendí, Paraná viene a consolidar el proyecto estético de Forcinito, que incorpora las voces de la calle para crear un lenguaje capaz de dar cuenta de una población marginal, rica en su reinvención de palabras y giros idiomáticos. LILIANA COLANZI
Pablo Forcinito pertenece a la nueva camada de escritores argentinos que irrumpieron en el panorama literario de los últimos años. Pero este escritor apuesta fuerte y no se queda anclado en las tendencias.
En su más reciente novela decide construir una historia sobre la lucha entre el Bien y el Mal. Acaso la más antigua de las cuestiones humanas y literarias. Pero ya desde la elección del protagonista de La misa de los suicidas podemos ver que Forcinito se decanta hacia una originalidad propia. Y con la lectura de la novela podemos apreciar que en él se sintetiza la tradición y lo moderno. Lugones, Lovecraft y Stephen King conviven en su estilo y en su imaginación.
Con un habla argentina, un entorno criollo y personajes reconocibles, el terror se nos presenta, sin eufemismos, como una realidad sobrenatural y humana.
Muy buena novela negra. El escalofrío recorre cada página de este libro. Creo que lo notable es que la violencia asesina se muestra en el estilo, más allá del contenido. Las frases de Pablo Forcinito son filosas, punzantes, letales. El relato es veloz, sorpresivo, mata sin vueltas. Sabe generar la ocasión, es calculador. Es temible porque sabe controlarse. También opino que esta novela pone en movimiento una intuición que a cualquier lector atento de Dostoievski deja perturbado para siempre en Crimen y Castigo: el mal es binario, no admite matices, una vez en marcha se vuelve totalitario. Raskolnikov se propuso robar algo de dinero a una vieja usurera, unos pocos rublos, terminó matando a dos personas con un hacha. No se puede ser un poco asesino. El asesino lo es totalmente. En Paraná, esta intuición se desarrolla en toda su macabra lógica. No sólo trata sobre asesinos seriales, sino que se sumerge en las vísceras del mal, en luchas intestinas de un bajomundo que sabemos que existe, que está más próximo de lo que nos gustaría. De hecho, nos gustaría que no exista, deseamos secretamente asesinar al asesinato. El juego de la trama con la geografía argentina es clave. Los asesinos se mueven como animales salvajes, como predadores de cacería en las orillas de los ríos Paraná y Uruguay. El tratamiento del lenguaje coloquial de los personajes es otro acierto en mi opinión. Es posible que los asesinos piensen y hablen como lo relata Forcinito. Quizás también tengan algunas expresiones sobrentendidas que necesitan traducción, como ocurre con la jerga de Alex DeLarge y sus drugos en la Naranja Mecánica de Burgess. En síntesis, opino que se trata de un libro notable, su lectura es una experiencia fuerte, el horror que provoca no es metafísico sino corporal. Paraná se lee sin parpadear.
El libro es entretenido y se lee sencillamente. Sin embargo, no me terminó de convencer el estilo del autor ni la historia en sí tampoco me dijo demasiado. El personaje principal está bien, pero no sobresale. Es más un 2,5.
2.5 . Novela negra bien argentina por donde se sitúa y por lo que cuenta. El personaje principal está bien logrado. La historia me quedó corta. Entiendo que el lenguaje es acorde a ella, pero en algunos capítulos me resultó repulsivo. El final no fue previsible, pero tampoco muy ingenioso y sin una gran definición . Pienso que es un autor que tiene más para dar. Ojalá, seguro leere algún otro libro de él.