First published in 1955, The Most Foreign Country is Alejandra Pizarnik's debut collection. Here, the nineteen-year-old poet begins to explore the themes that will shape and define her vision: the solitude of the poetic self, the longing for artistic depth, and the tenuous nearness of death. By turns probing and playful, bold and difficult, Pizarnik's earliest poems teem with an exuberant desire "to grab hold of everything" and to create a language that tests the limits of origin, paradox, and death.
Born in Buenos Aires to Russian parents who had fled Europe and the Nazi Holocaust, Alejandra Pizarnik was destined for literary greatness as well as an early death. She died from an ostensibly self-administered overdose of barbiturates on 25 September 1972. A few words scribbled on a slate that same month, reiterating her desire to go nowhere "but to the bottom," sum up her lifelong aspiration as a human being and as a writer. The compulsion to head for the "bottom" or "abyss" points to her desire to surrender to nothingness in an ultimate experience of ecstasy and poetic fulfillment in which life and art would be fused, albeit at her own risk. "Ojalá pudiera vivir solamente en éxtasis, haciendo el cuerpo del poema con mi cuerpo" (If I could only live in nothing but ecstasy, making the body of the poem with my body).
LEJANÍA Por qué tu visión fantasmagórica redondea las cálices de estas horas? - Why does your phantasmagoric vision drink from the chalices of these hours?
Alejandra Pizarnik’s debut collection of poetry, published in 1955, when the poet was only 19 years old. Mature poetic style, with strong sceneries and imagery, bordering on the surreal. As Clarice Lispector's debut novel Near to the Wild Heart, this one is also a sign of such extraordinary things to come..
A favourite:
MI BOSQUE acumular deseos en plantas ingratas referir lo tuyo en verdor solemne y entonces vendrán diez caballos a tirar la cola al viento negro moverán las hojas sus crines mojadas y vendrá la escuadra redondeando versos
MY FOREST collect desires in ungrateful plants recounting what is yours in solemn greenery and then ten horses will come to throw their tails to the black wind the leaves will rustle their damp manes and the regiment will come rounding up the verses
A metaphor on writing? In poetry there is only room for speculation.
Leído para un club de lectura, y lo aprecio aún más porque probablemente nunca habría conocido a esta autora de no haber participado. Utiliza unas imágenes preciosas a lo largo de toda su obra, y me encantan todas las maneras en las que usa la repetición como recurso literario en tantos de sus poemas. Mi poema favorito: Reminiscencias: "y el tiempo estranguló mi estrella / pero su esencia existirá / en mi intemporal interior / brilla esencia de mi estrella!"
I found most of these poems to be maudlin or murky, and their inscrutable angst felt every one of Pizarnik’s 19 years. The best of poems felt full of disjointed sap: “My kisses are eels he’s proud to let slip away. / My caresses are streams reminiscent of music above the fountains of Rome.” The worst came littered with self-consciously cryptic verses hinting at authorial depths that readers might only dream of: “behold! his flesh is transferring / reminisces opaque livestock.” There were several lines and novel uses of sensory (esp visual) language that were intriguing, but for me, they did not salvage the collection. Perhaps her later work is better. Perhaps I am too much the unsophisticated rube to recognize the genius others have seen here. No matter. I conclude in ambivalence and disinclined to read further.
(Disclaimer: I am aware that Pizarnik is a highly regarded, celebrated, influential poet. Just ain’t for me.)
''leyendo propios poemas penas impresas trascendencias cotidianas sonrisa orgullosa equívoco perdonado es mío es mío es mío! leyendo letra cursiva latir interior alegre sentir que la dicha se coagula o bien o mal o bien extrañeza de sentirse innatos cáliz armonioso y autónomo límite en dedo gordo de pie cansado y pelo lavado en rizosa cabeza no importa: es mío es mío es mío!!''
Se puede ser TAN MADRE loco??? que Pizarnik haya escrito estos poemas a los diecinueve años me parece WILD. Nadie lo hace como ella. Debe ser de las pocas poesías que releo y releo antes de pasar a la siguiente no solo para descifrarlas sino porque suenan bellísimas y algunas tienen rimas que me hacen acordar a las mejores barras de Nathy Peluso. La argentinidad fusionada con lo europeo, la feminidad, la juventud y el lirismo al poder.
mi razón? copitas de vino agrio mi vida? vacío bien pensado mi cuerpo? un tajo en la silla mi rostro? un cero disimulado mis ojos? ah! trozos de infinito
No querer tocar abstractos llegar a mi último pelo marrón
Hombre funesto de claves nocturnas y cuerpo desnudo junto al río profundo de brillantes escupidas. Hombre de ojos anti-miopes exploradores de infinidad. Hombre de rostro en sombra y cuerpo genio abstracto. Hombre sin miedo de pluma en mano ni de ojos en ser ni sonrisa suprema. Hombre dios llegaste solo de infinitudes asombro fantasmales ornado de lágrimas de superioridad vergonzante. Hombre destructor de tabúes y cielos estrellados. Hombre de frágiles vestidos que caen dejando hermanos desnudos. Hombre sin alimento para otorgar a los que buscan. Hombre de altos mares de surcos desolados. Hombre-barco blanco. Hombre que arrancaste el vómito para sepultar el mito. Hombre de tiempo y espacio que arrancan cuerdas locuras. Hombre superhombre, frialdad y tibieza en conjunción. Hombre.
Me gusta pensar en la Pizarnik de 19 años escribiendo "Poema a mi papel". Con lo lindo que es saberse materializado por primera vez por la propia pluma 🩵🩵🩵
«las promesas se coagulan frente al signo de estrellas estranguladas y el tiempo estranguló mi estrella pero su esencia existirá en mi intemporal interior»
3.5* me imagino a Pizarnik con diecinueve años, en el infinito egoísmo de la adolescencia, lanzándose hacia la escritura y anhelando convertirla en el lugar donde la existencia tiene lugar, un lugar donde ella puede ser masa lingüística; deseando que el lenguaje sea donde lo intemporal se proteja. la imagino exhalando angustias, cansancio y apasionamiento por algo más (aunque no se sepa bien qué, sólo algo que altere, que mueva, que la expanda); escribiendo y publicando su primera colección de poesía. la imagino y me embriago con la afinidad que dibujo entre ella y yo. en La tierra más ajena hay mucha distancia y texturas brumosas, mucha opacidad, melancolía y vocablos simbolistas en los que las metáforas y la sintaxis cargan con una naturaleza confusa. algunos de estos primeros poemas me expulsan por completo y no consigo sino vislumbrar, con esfuerzo, uno que otro verso. pero poemas como "Días contra el ensueño", "Reminiscencias", "Mi bosque", "Poema a mi piel", "Un boleto objetivo" y "Yo soy..." me calaron hondo; sobre todo "Reminiscencias", que me movió demasiado, tanto que no consigo que abandone mi cabeza.
«Se sentía cansada ante las nubosidades que no se movían un blue rumiaba aburrido en su interior»
Alejandra tiene 19 años cuando escribe este libro, y yo no puedo evitar escuchar en su voz intentos de escribir con un surrealismo todavía no digerido del todo. En ocasiones demasiado simbolismo para mí, me atora. Pero a la vez, la tristeza y el optimismo más oscuros.
"Y el tiempo estranguló su estrella", nos cuenta a los 19 años, cuando aún no ha tenido tiempo casi. Y aún permite una esperanza, la estrella brillará dentro.
"(...) mi razón? copitas de vino agrio
mi vida? vacío bien pensado
mi cuerpo? un tajo en la silla
(...)
mis ojos? ah! trozos de infinito"
Tal vez este el tiempo fuera, y dentro el vacío, Alejandrita.
Entre los soplos de tantas arterias hurgo agazapada en los bolsillos de mi campera tratando de hallar algo que haga flotar mi destripada aurora
miro rostros busco rostros hallo rostros la imagen de su igualdad enfría la estética desde la ventanilla tranviaria mi asiento es la cima del mundo
vuelan uñas brazos anillos peces vienen sonidos azules rojos verdes desfile que hierve en tremendos borbotones mas nada alerta insinuante la seguridad en mi asiento
Primera vez que leo a Pizarnik, al menos un libro entero. He leído poemas sueltos pero ninguno de este libro en particular y, sinceramente, no me llamó tanto la atención como esos poemas sueltos que leí. Sin embargo, es su primer libro y ya alcanza a marcar bastante el estilo que va a tener desde ahora en más.
Tremenda duda: arañarse bajo el manto carnal o remover los tallos difusos tratando de encontrar a la luz de un embeleso descolorido el perfil de la flor única
En esta primera recopilación de poemas/ poesía en escritura automática de una joven Pizarnik rebosa el descontrol, las primeras tomas de contacto con el Sentir y la urgencia de expulsar las palabras a borbotones
El primero de su obra, juvenil (escrito a los 19 años de la autora) pero no necesariamente tan inmaduro como la palabra sugiere. Hay dos o tres muy buenos, y por la reputación de Pizarnik definitivamente voy a leer más.
Esperaba una Pizarnik muy intensa, pero me encontré algo bastante cálido, en momentos algo lúgubre. Tiene imágenes hermosas, otras un poco incomprensibles, siento que a estos poemas les hace falta un poco más de poder, pero para nada los vuelve malos.
La lectura de la mayoría de poemas es más difusa que en siguientes libros. Al menos, a mí, las figuras literarias y construcción de este poemario no me llega tanto como otros que ella tiene.
Eso sí, el poema “yo soy…” es una cosa espectacular sobre la visión que ella tiene de si misma.
Se fueron poniendo cada vez mejores conforme avanzaba en el libro. Si así están los de su primer obra no puedo esperar para leer lo que escribió después Pizarnik.