En el mundo contemporáneo las apariencias han sustituido a la realidad. No obstante, la fotografía, una tecnología históricamente al servicio de la verdad, sigue ejerciendo una función de mecanismo ortopédico de la conciencia la cámara no miente, toda fotografía es una evidencia. A partir de vivencias personales, Joan Fontcuberta crítica esta creencia y reflexiona sobre aspectos fundamentales de la creación y de la cultura actual. La nueva edición en rústica de este conjunto de ocho ensayos, considerado ya un clásico de la teoría de la fotografía, incluye un prefacio del propio autor, escrito en abril de 2011, en el que explica el origen, la gestación y el recorrido de El beso de Judas.
In the contemporary world, appearances have replaced reality. However, photography continues to exercise the function of an orthopedic mechanism of modern the camera does not lie. Based on personal experience, Joan Font cuberta criticizes this belief and reflects on fundamental aspects of creation and current culture.
El autor no puede abusar más de pseudo inteligencia , abusar de adornos lingüísticos no hace que tu libro sea mejor . Las historias que cuenta son interesantes , pero como las cuenta hace que pierdas el interés.
Tremendo. Todo un descubrimiento. Me encantan los libros que tienen tanta intertextualidad, que dialogan consigo mismo a la vez que plantean una conversación con otros procesos creativos.
Esta no es una reseña sino un comentario corto de alguien que ha disfrutado de este libro de principio a fin. Los ensayos de “El beso de Judas” son hermosos, interesantes y desafiantes para el lector pero, al mismo tiempo, son ligeros por la manera en la que están escritos: un hilo hermoso los atraviesa, las citas que lo acompañan realmente ayudan a fortalecer las ideas de Fontcuberta, y hay una amabilidad que deja por fuera cualquier arrogancia en pro de un espíritu casi tierno hacia su público por parte del autor. La primera edición de este libro es de finales de los 90. El tema principal de estos ensayos (Fotografía y verdad) sigue resonando en la problemática actual del valor de las imágenes en tanto que realidad/documento. Esto es una muestra de la vigencia de la filosofía de Fontcuberta. Quedo, entonces, deseando leer sus otros ensayos, particularmente aquel con el que ganó el Premio Nacional de Ensayo (2011) “La cámara de Pandora”.
Hay cosas que me han gustado mucho porque presenta muchos artistas y explica sus formas de trabajar, pero luego el libro es super lento de leer para lo fino que es, y se nota que el autor se come mucho la cabeza porque presenta todas sus teorías y opiniones subjetivas como si fueran la “verdad”. Se contradice a veces también, y aunque entiendo que es un ensayo personal, al final se siente forzado y lioso en muchas partes por no ser claro e ir al grano.