"Quería que la amara, que la deseara con pasión, y quería oírselo decir, aunque para ello tuviera que vestirse y comportarse según sus exigencias. Ella no lo amaría jamás, esa sería su venganza.”
" -Nadie nace para vivir eternamente -solía decir Taoro-. Nuestro paso por este mundo es como el guijarro arrastrado por el viento, pero él se queda, y nosotros nos vamos.
Tenía razón, ahora lo sabía, pero entonces era joven; disponía de toda una vida por delante, y ella estaba a su lado."