Podríamos decir que el enganche principal de este libro es el cliché de “mejores amigos que se sienten uno por el otro”, y si, técnicamente lo es, pero no vendría siendo el eje central de la historia. De hecho, en el prólogo, el cual abarca tres capítulos, vemos desde la infancia de estos dos chicos, hasta la juventud, los momentos importantes que han pasado juntos, y como hay sentimientos no confesados por parte de los dos.
Pero la historia en si empieza cuando ya son grandes, ambos se encuentran en la universidad, y siguen siendo esos amigos inseparables que no confiesan lo que sienten. Pero vuelvo a lo mismo, el romance no es el eje central de la historia, porque aunque si vemos escenas románticas, y un poco de salseo, Zelá abarcó muchas otras cosas. Pero hagamos un retroceso…
Carlene y David son amigos desde la infancia, los dos sienten amor mutuamente, solo que ha Carlene ha tenido más grietas en el corazón al ver todas las mujeres con las que pasa la noche David, mujeres muy contrarias a ella, por eso mismo se ve afectada. Y es que en esta historia, la autora nos presenta una protagonista que representa a muchas mujeres en la realidad, una chica que no es muy femenina, le gusta más las actividades masculinas, pero eso no define su preferencia (ojo aquí), pero al contrario de cómo se presentan en otras novelas a este tipo de chicas, acá si nos muestra lo que es vivir de esta manera, los problemas de autoestima, el no sentirte bien contigo misma, la presión por parte de su madre (con la cual nunca ha tenido una buena relación), el rechazo por parte de los chicos, las humillaciones recibidas en la escuela, el no sentirte suficiente para el chico que amas. Así que no, Carlene no es la típica chica que es distinta, porque nos muestra lo cruel que es no seguir los estereotipos que se nos han marcado por décadas. De hecho, yo siento que esta historia tiene mucho más peso por el amor propio que el romance en sí, y eso es lo que me gusta. Eso sin contar con los otros problemas con los que carga ella, los cuales ni su mejor amigo sabe. Pero aquí no haremos spoiler de eso.
Algo que también puedo rescatar y por mucho en esta historia, es que nos presenta una pareja sana, y leer esto, o volver a leer esto, en medio de una epidemia de parejas toxicas y misóginas es estar tocando el cielo. Y ojo aquí, sanas no significa que no tengan problemas, porque aquí no hay utopías de la pareja ideal, pero me gusta como la autora los hace sanar sin dañar al otro. Y como hoy en día a todo lo que es sano o feliz lo llaman “cringe”, desde ahora les digo que puede haber momentos y diálogos cursis, no muy endulzados, pero si lo suficientemente tiernos como para recordarnos que eso es lo que merecemos, no un imbécil que nos trata mal.
La narrativa de Zelá es simple, no se detiene en describir cosas que no son necesarias, y a la hora de transmitir las emociones sí que lo logra, y es que la primera vez que yo leí este libro yo sufría, me enojaba, reía junto con Carlene y seis años después, de nuevo sucede lo mismo, sí que logra transmitirte la emociones y los sentimientos de los personajes. Ahora, si hablamos de la ejecución de la trama, siento yo que si le hubiera desarrollado un poco más, unas páginas más no hubieran sobrado. Hay huecos en ciertos momentos, cosas que no cuadran dentro del drama, del mero clímax, pero es pasable.
En cuanto a la redacción no tuve ningún problema, los saltos temporales estuvieron muy bien manejados, al igual los saltos de escenas, y los cambios de narradores, que pudieron poner quien es el narrador. Pero eso sí, había muchas faltas ortográficas, falta de guiones, pero eso se lo dejo a la editorial.