Aunque no todo el mundo es consciente de ello, las líneas principales de cualquier política educativa están directamente conectadas con una determinada visión del mundo, y forman parte de un proyecto global que pretende modelar la sociedad del futuro. Hoy se ha impuesto en la mayor parte del planeta, y muy específicamente en lo que llamamos Occidente, una educación en la que el conocimiento ha quedado relegado ante lo que ha venido a denominarse “competencias”. Se trata de un modelo educativo pensado para satisfacer necesidades empresariales, en el que, en palabras de Jacques Delors, el “saber hacer” ha de sustituir al “saber”. Impulsada por el Banco Mundial, apoyada por el FMI y la OMC, esta política pretende la creación de una Sociedad del conocimiento… sin conocimiento –como muy bien señalan Pilar Carrera y Eduardo Luque–, y sometida al mercado, que es quien en el fondo establece tanto los contenidos como las herramientas a utilizar en el aprendizaje. 'Nos quieren más tontos. La escuela según la economía neoliberal' examina la verdadera naturaleza del actual sistema educativo, subraya sus intenciones y denuncia sus carencias, proponiendo un regreso a valores que jamás deberían haber desaparecido de la educación.
P125: 'Walter Benjamin, uno de los gigantes del pensamiento europeo del pasado siglo, al reflexionar sobre las tendencias al profesionalismo que entreveía en la década de los años 30 del siglo XX, manifestaba: "Al orientar desde un principio a los estudiantes a fines profesionales, se deja necesariamente escapar como algo estimulador el poder inmediato de la creación. La misteriosa tiranía de la idea de la utilidad, de la profesión, de ganarse la vida es la más profunda de las falsificaciones y la muerte más profunda del futuro del conocimiento. Lo que tiene de más terrible es que todas esas falsificaciones, sobre todo la de la utilidad, llegan al centro de la vida creadora aniquilándola y, desde que la vida de los estudiantes está sometida a la idea de utilidad y de profesión, semejante idea excluye la ciencia, excluye el progreso, excluye la sabiduría, excluye el conocimiento e, incluso, excluye la misma realización del mundo moderno".'
P158: 'A pesar de todo, dentro de la profesión docente, hay sectores [...] que desconfían de un modelo que consagra la devaluación de la conexión entre educación y conocimiento haciendo de éste un mero instrumento al servicio de intereses espurios.'