Todas las islas guardan un secreto o un tesoro. La Isla sin voz, guarda ambas cosas.
Nueva York, enero de 1842: la tenebrosa isla de Blackwell es uno de sus secretos mejor guardados. Ubicada en el East River frente a Manhattan, es conocida por albergar un temido manicomio, un penal, un asilo y un orfanato, el "basurero humano" de la ciudad más poblada del mundo que en ese momento aún sueña con su estatua y sus rascacielos.
Un joven escritor inglés llega a Nueva York: Charles Dickens tiene sólo treinta años pero ya se ha convertido en el novelista más célebre de su tiempo. Viaja para encontrarse con sus contemporáneos Washington Irving y Edgar Allan Poe, sin embargo al llegar a su hotel recibe un misterioso anónimo que le invita a visitar la isla de Blackwell. Allí será recibido por las oscuras autoridades de La Isla y por la enfermera Radcliffe, una joven comprometida y soñadora, que será su compañera en esta aventura.
Poco a poco se irán desvelando las peligrosas tramas de corrupción y crueldad de Blackwell y por qué, en una de las primeras fotografías de la época, el escritor aparece rodeado de un variopinto grupo de reclusos, huérfanos y locos que se atrevieron a soñar con la libertad, a pesar de estar confinados frente a la ciudad que se convertiría en su símbolo. Los protagonistas de una era que finaliza en nuestro siglo y que hoy cobra más actualidad que nunca.
Una apasionante historia de amor y amistad sobre cómo la imaginación y el poder de las historias pueden salvarnos en un mundo que amenaza con romperse.
Vanessa Montfort Écija es una novelista, dramaturga y periodista española, Nacida en Barcelona reside en Madrid desde la infancia. Es licenciada en Ciencias de la Información y experta en comunicación y arte por la Universidad Complutense de Madrid. Su carrera literaria siempre ha estado a caballo entre el teatro y la novela, y comenzó con las obras Quijote's Show (Madrid, 1999), Paisaje transportado (Madrid, 2003) y Estábamos destinadas a ser ángeles (Madrid, 2006).
Ese mismo año ganó el XI Premio Ateneo Joven de Sevilla con su primera novela, El ingrediente secreto (Algaida, 2006), obteniendo el favor de crítica y público. Un año más tarde, su paso por el Royal Court Theatre de Londres dejó traducidos al inglés textos como Flashback (Londres, 2007), de estreno próximamente en España y Francia, y La mejor posibilidad de ser Alex Quantz (Londres, 2008). 2009 fue un año de publicaciones colectivas, entre las que destaca la antología de cuentos Jekyll y Hyde (451 Editores, 2009) y el ensayo De Galatea a Barbie: autómatas, robots y otras figuras de la construcción femenina (Lengua de Trapo, 2010).
Otras menciones como escritora son la orden de los descubridores, otorgada por la cátedra de Lengua y Literatura Española de la St. John’s University de Nueva York en 2007 (mérito concedido con anterioridad a escritores como Carmen Conde, Carmen Laforet o Eduardo Lago), y en 2009 el Premio Nacional Cultura Viva al Autor Revelación del año, destacándola como “uno de los más firmes valores de la nueva literatura española”. En la actualidad se dedica por completo a la literatura y es profesora permanente del Centro de Formación de Novelistas de Madrid.
Después de leer los primeros capítulos de La leyenda de la isla sin voz me pregunté lo que suelo cuestionarme cuando un escritor elige a un personaje ilustre como protagonista de una de sus novelas: ¿por qué? En este caso, añado otra más: ¿por qué precisamente Charles Dickens, que ha protagonizado otra novela no hace mucho y al que no le sienta nada bien la caracterización? La autora lo explica en este artículo. Al parecer su interés estaba más enfocado hacia la historia de la isla Blackwell (ahora Roosevelt). Situada enfrente de Manhattan, en el siglo XIX era el hogar de los deshechos sociales de la ciudad. Dickens estuvo allí en su primer viaje a Estados Unidos y en sus Notas de América criticó duramente el concepto de libertad del país. Dos más dos son cuatro.
Mi problema es que no tengo ningún interés en Charles Dickens como personaje. Creo que no es justo que se suplante su personalidad, que se inventen partes de su vida, que se escriban palabras que jamás salieron de su boca o que se le retrate como héroe romántico. Por otro lado, me parece un recurso fácil y de poco mérito. La mitad de la novela ya está escrita gracias a una excusa, a un escritor ilustre y a otra técnica que también encuentro muy irritante: la de mencionar hechos históricos simultáneos protagonizados por otros personajes reales con el fin de crear un contexto para la novela. O con un fin que desconozco.
En ese momento, en otra ciudad, Agapito McMahon acababa de inventar la polea con ruedas que supondría el gran paso que la humanidad necesitaba…
¿Qué es lo que aporta algo así? Como digo, todos los problemas que tiene la novela son también problemas míos. Como siento que me está tomando el pelo, me importa un pito lo que le ocurra a todo el elenco de internos de la isla y a Dickens, y para terminar, soy incapaz de valorar cualquier otro aspecto literario. Con lo buenos que son algunos libros de investigación…
El libro nos cuenta como en 1841 Charles Dickens está de gira por Estados Unidos. Mientras se encuentra en la costa Este, recibe una carta anónima que lo invita a conocer la tristemente famosa isla de Blackwell. La carta se cierra con la misteriosa frase «Todas las islas guardan un secreto o un tesoro. Esta guarda ambas cosas».
Intrigado, Dickens decide aparcar su gira de conferencias por unos días y viajar a la isla para desentrañar el misterio. Allí se relacionará con un variado grupo de personajes, entre reclusos, enfermos y trabajadores de los centros; chocará con los dirigentes de la isla por lo inhumano de sus técnicas de curación, y conocerá a una mujer de la que se enamorará perdidamente.
La novela esconde un tesoro en su interior: el germen del que llegaría a ser la obra más célebre de Charles Dickens: "Cuento de Navidad". Y también un canto a la esperanza y a la imaginación.
A través de la historia de "Cuento de Navidad" seremos testigos de excepción del cambio que tiene lugar en la vida de todas las personas que forman parte del misterio de la isla. Como un niño inválido termina convertido en un aventurero que camina junto a tigres desteñidos, como un preso que desea morir a toda costa encuentra una razón para vivir y otras muchas entrañables historias. Aunque no todo es miel sobre hojuelas ya que la historia también encierra otras historias terribles de abandono, maltrato, violaciones de los más elementales derechos humanos y las penosas condiciones de las instituciones de caridad del siglo XIX.
Del libro destacaría además de la trama, que es una joya en sí misma, la magnífica ambientación y la maravillosa prosa de la autora que consigue que estés al lado de Dickens y Anne intentando cambiar el curso de la historia de la infernal isla de Blackwell.
¿Me ha gustado? ¡No! ¡Me ha parecido un libro maravilloso!
Un manicomio en una oscura isla, un escritor movido por la curiosidad y un misterioso mensaje anónimo.
Enero 1842, Nueva York. El célebre escritor Charles Dickens, de viaje por Estados Unidos para reunirse con sus contemporáneos, recibe un misterioso mensaje que le invita a visitar la isla de Blackwell, frente a Manhattan. Lugar de un temido manicomio, penal, asilo y orfanato, donde envían a personas rechazadas y sin recursos. El mismo lugar en el que, junto a la enfermera Radcliffe, desvelará los misterios de la isla y de los oscuros personajes que la habitan.
Vanessa Montfort recrea una apasionante historia sobre la importancia de ver más allá de las apariencias, no perder la ilusión ni dejar de luchar por nuestros sueños. Una novela donde cobran importancia temas como el amor, la corrupción, el maltrato, la mentira, la esperanza, la libertad, la amistad y la capacidad de superación.
✔️ Puntos fuertes: estilo narrativo de la autora, lenguaje fácil de seguir, personajes bien construidos y amables, una trama que atrapa, la evolución de la historia y los conflictos que surgen, la ambientación y el desenlace.
❤ Te gustará si: buscas una lectura diferente, inspiradora y repleta de entrañables personajes que te hagan reflexionar a lo largo de la historia.
La historia tiene su encanto, y sobre todo destaca la ambientación espacio-temporal de la misma, pero no pasa de las tres estrellas y media, pues a pesar de su amenidad al Dickens de Montfort no me lo acabo de creer del todo, y lo mismo me sucede con el romance. El giro final es en exceso previsible, pero no obstante es una lectura muy agradable.
es una fábula histórica que mezcla realidad y ficción en una trama que tiene como protagonistas a Charles Dickens y a una oscura y turbulenta isla que sirve a la autora como metáfora de la lucha contra las injusticias de una sociedad que margina y abusa de los más débiles y del poder de la literatura y la imaginación para dar esperanza y ofrecer redención. Monfort escoge la isla de Blackwell, hoy Roosevelt Island, situada a tan solo unos metros de un Manhattan . En su interior sitúa una pequeña sociedad de desposeídos, marginados por la sociedad, un cuadro desolador en el que, según afirma la autora, lo importante no es tanto si ocurrió realmente como si podría haber ocurrido. Libro que atrapa muy fácil de leer, y uno se siente como en la mitad de una bruma todo el tiempo, muy descriptivo, Lo mejor es la ambientación y el aire de claustrofobia que se desprende de las descripciones de la isla, un lugar cerrado, opresivo, rodeado por la niebla, y el uso de elementos del lugar y de instituciones (la cárcel, el manicomio) ,muy emotivo crea impotencia por no poder hacer nada frente a tantas injusticias como el racismo, el maltrato, las violaciones, etc. novela victoriana llena de suspenso, acción, aventuras y un poco de historia.
Peca de lo mismo que mucha novela histórica española: exceso de datos. A mí no me desagrada porque es la segunda parte del siglo XIX y me gustan las cosas que cuenta, pero puede hacerse algo tedioso. La historia es normalucha, pero engancha la idea de que se trata de cómo se gestó el Cuento d e Navidad de Dickens. Creo que la trama y su resolución son bastante inverosímiles y eso es un lastre para el libro. El escenario, desde luego, daba para más. En cuanto a cómo está contado: no se siente el ambiente opresivo de una isla presidio/manicomio/orfanato. Quizá se imprime un poco más de ritmo al final, pero nunca dejando ver ese ambiente. Los personajes son bastante arquetípicos y muchas resoluciones de sus vidas, predecibles. En definitiva: es un libro que rezuma conocimiento de la Nueva York de la época, de la cultura en general (rescatando las historias de la periodista, Julio Verne, Edison, etc.) pero que para ser una gran historia le falta un poco.
Porque decirle a alguien que no ibas a olvidarlo era decir que lo amabas. Porque desde que escribió su primera palabra soñó con ser inolvidable para alguien.
Cautivadora historia, contada en dos tiempos diferentes, que te transporta, por la época en la que transcurre, y por la forma de narrar, a mediados del siglo XIX, en un mundo que evolucionaba a ojos vista tecnológicamente, pero lo hacía (y lo sigue haciendo) infinitamente más despacio en cuestiones humanas y de derechos fundamentales. Bien introducido su protagonista, un Charles Dickens que es punta de lanza de una lucha titánica, y a la vez personaje de sus sentimientos más íntimos. Muy entretenida.
No sabía de la existencia de este libro, jamás lo había escuchado, ni a él ni a su autora, pero el destino quiso que lo encontrara en la biblioteca, que su titulo resaltara entre los demás libros y la curiosidad me picara. Así fue como empezó esta aventura. Esta es una historia que nos deja con la duda (como la misma autora dice) cuanto de ella es real y cuanto es ficticio. Vanessa Monfort nos lleva con su pluma de manera delicada a la isla de Blackwell nos muestra como todo lo inservible, lo sucio, y lo que no quiere la sociedad llega a esta isla, como son tratados como si fuesen escoria, una realidad bastante real y palpable, a su vez nos lleva a un joven pero ya famoso Charles Dicken a descubrir de su mano un entramado de historias que no nos dejará indiferentes. Nos hará creer en la humanidad, nos mostrará como la literatura puede muchas veces salvar vidas y cuando crees que ya todo está dicho que el final debería estar al terminar esa línea, algo nuevo nos trae la autora, con la intención de no dejar cabos sueltos. Es una historia que al finalizar de leer con lagrimas en las mejillas, abrazas el libro queriendo abrazar a cada uno de sus personajes, porque con el pasar de las paginas ellos se convierten en reales. A demás después de leer este libro voy a por los de Dicken, me picó la curiosidad, y necesito leer sobre todo cuentos de navidad.
En la Isla de Blackwell situada enfrente de Manhattan, separadas por el East River, es donde se sitúa la acción de este libro. Dickens en su gira por Estados Unidos recibe una carta para que visite la isla y descubra un secreto y un tesoro. El célebre escritor intrigado por dicha carta consigue que le dejen visitar la isla15 días.
Vanessa Montfort mezclando realidad y ficción nos va contando como podría haber sido el nacimiento de Cuento De Navidad de Dickens, y como en las peores condiciones, en la peor miseria y maltrato , la imaginación nos puede salvar. Puede ser una tabla de salvación.
Me alegro haberme tropezado con esta autora y haber empezado con este libro, un cuento desesperanzador y a la vez esperanzador.
Es una historia entretenida narrada en dos tiempos. Es interesante el planteamiento pero previsibles algunos detalles, sobre todo los relacionados con el tesoro de la isla.
Hay datos que no he entendido que se incluyan, creo que haberlos eliminado hubiera aligerado algunas descripciones.
He pasado un buen rato con esta lectura pero no es comparable con la potencia de Mujeres que compran flores.
Una historia maravillosamente tramada, interesante de principio a fin. Charles Dickens convertido en personaje, en un viaje que inspiró su obra más conocida, Canción de Navidad. Escrito maravillosamente por Vanessa Monfort, lo recomiendo perfectamente.
A pesar del inicio poco prometedor la historia tiene un final que de forma inesperada me ha conmovido. Que un libro saque emociones de lector define que es bueno en algo. Incluso para hacer olvidar lo que considero poco acertado.
Este es un libro que crea un cuento muy poderoso con moraleja agridulce que se entiende desde la melancolía. No imita bien lo que habría escrito Dickens. No tiene el romanticismo moralizante de Cuento de Navidad. No aparecen mecenas en los momentos de climax. Pero es que tampoco necesita hacerlo. ¿Por qué ese empeňo en trazar un retrato de la personalidad de Dickens en lugar de hacerlo de un escritor inglés pedante e idealista pero poco práctico que reniega de su pasado humilde? La historia dibuja un escritor en crisis, incapaz de entender que la felicidad esté en un lugar y entre unas gentes que las atildadas personas preferirían ignorar.
Como lectora he podido acercarme a ese personaje, al escritor ficticio no al escritor real, una vez me he olvidado de intentar ver en él a un Dickens que no reconocía y al que solo hubiera podido intuir a través de personajes de sus novelas.
Otra cosa que he ignorado son las frases hechas que trufan la narración y que en alguna escena (Charles y Anne en el observatorio al final) resultan algo cómicas al ser innecesarias. A ver a una persona de 1864 que apenas sabe leer no se le puede poner un diálogo donde hable de monólogos a un escritor...
En resumen mejor leer con cierta distancia en lo que respecta a Dickens para poder disfrutar de la sorpresa que tiene el cuento.
Fikcyjna historia ze szczyptą wydarzeń historycznych i nutką biografii tak sławnych postaci, jak Karol Dickens czy Washington Irving.
Co może się wydarzyć, gdy słynny brytyjski pisarz trafi na dwa tygodnie na wyspę nieopodal Nowego Jorku, gdzie społeczeństwo wyrzuca „śmieci”, za które uważani są starcy, więźniowie, psychicznie chorzy czy sieroty? Tam rozegra się historia opowiedziana właśnie przez Vanesę Montfort, która w "Legendzie niemej wyspy" tworzy szalony kolaż doświadczeń, zabierając nas chwilami do świata baśni, by moment później przypomnieć o mrokach realnego świata. Efektem jest fascynująca opowieść, która zachęca do refleksji, rozbudza ciekawość i przenosi do świata sprzed ponad dwustu lat - momentami zupełnie innego, a kiedy indziej tak dotkliwie podobnego. Warto sięgnąć, bo autorka bardzo sprawnie bawi się pomysłem i tworzy przemyślaną od początku do końca kompozycję.
La historia me parecía muy interesante, y sin duda esta versión ficticia de cómo se originó una de las obras más importantes de Dickens es buena. La referencia cruzada a eventos históricos que ocurren al mismo tiempo es original. Pero al final me parece que la novela debió haber sido mucho más corta. Hay muchos pasajes muy descriptivos y lentos que a mi gusto son innecesarios, y alargan sin objetivo la lectura
Este libro me ha llevado por una montaña rusa de emociones. Si bien ha habido momentos en los que la narración se me ha hecho en cierto momento pesada, sobre todo a mitad de relato, conforme avanza y de cara al final me ha terminado convenciendo.
Un alegato repetido al poder de la imaginación y la esperanza. Esa idea se expresa tan explícitamente durante todo el libro que lo vuelve infantil y poco reflexivo. Es ameno y consigue mantener algo de intriga, pero la trama es muy básica; se adivina cada paso continuamente.
Sin ser amiga de la novela histórica, éste libro me encantó. Incluye datos verídicos dentro de la historia sin que se haga bola y haya exceso de información.