El Día que me venció el Olvido cuenta a dos voces la historia de 3 mujeres de 3 generaciones distintas. El lector se siente dentro de la cabeza, desde los ojos y entre las piernas de una narradora que vive de prisa intentando escapar de la genética y las decisiones de su familia. La novela obliga a mirarse desde los ojos del Alzheimer, del desdén, de la indiferencia y desde la erotización del dolor. Una narración concisa, íntima, cotidiana, irreverente, humana y poderosa que produce cosquillas de las buenas y de las malas en el lector que observa a una abuela que olvida, una madre que ignora y una hija que intenta recolectar y juntar los pedazos antes de que el olvido los desaparezca.
Uno de los libros puertorriqueños que más rápido he leído. Edmaris tiene una forma bien amena de manejar conceptos desgarradores. Altamente recomendado.
Al comenzar la lectura me sorprendí, me hizo reir, pero no en forma de jeje sino a carcajadas, en forma de foca loca. Las anecdotas me hicieron sentir en las epocas de mi crianza, los refranes, las comidas, la jerga. Tantos recuerdos vividos con mi madre.
Aunque no tuve ese “time-sharing” con mis abuelos, ni paternos ni maternos que habla el libro, lo vi en mi hija, ese amor de abuel@ y nieta que describe. Pero viví algo parecido con mi padre. Ese miedo a perder. Esa incompetencia que se siente de no poder dar más.
Me dió más de lo que esperaba. La autora superó mis expectativas, me hizo sonrojarme y hasta lágrimas me sacó. No se si me estoy poniendo sensible o de verdad me tocó. No juzguez el libro por su portada ni por su título, juzga por su contenido, atrévete y sorpréndete.
Es fácil de leer con jerga boricua. Super corto. Diría que este libro debe ser leído por cada persona del mundo. Lo amé y se acaba de convertir en mi libro favorito del 2022.
Una conmovedora historia de lo terrible que es tener un familiar con Alzheimer. La autora mezcla el humor, el erotismo y la reflexión. Felicito a la autora por esta novela. Como boricua fuera de Puerto Rico, me trajo nostalgia sus descripciones, me reí mucho con sus vocabulario y frases tan típico de nosotros. Me pregunto si alguien que no sea boricua podrá entender nuestra forma de expresarnos tan particular, única y jocosa.
Leer esta novela ha sido como leer mi propia historia con mi abuela paciente de Alzheimer. Como familia, nos enfrentamos a una negación colectiva que solo hace daño a quien no padece de la enfermedad. Cada quien lleva esta lucha de una manera particular pero todos queremos mantener una vida llena de memorias. Muy buena lectura.