¿Quién no ha soñado con ser otro? Víctor Umaña, un hombre atormentado, siempre ha respondido a ese impulso: desaparecer sin dejar rastro. Un testigo anónimo se obsesiona con su historia e inicia una persecución que lo lleva a rastrear las pistas que Umaña ha dejado desperdigadas en varios países.
Nació en Bogotá, Colombia, en 1978. Es periodista, editor y escritor. Estudió Letras e inició su carrera como reportero en la revista Cambio, bajo la dirección de Gabriel García Márquez. Publicó la biografía Francis Bacon: Retrato de una pesadilla (Panamericana, 2008). Sus libros de perfiles Nunca es fácil ser una celebridad (Planeta, 2013) y 16 retratos excéntricos (Planeta, 2014) fueron publicados en cuatro países. En 2013, fue editor invitado en la redacción de la revista Paris Match, en París, y desde entonces es su corresponsal.
Formas de evasión es un libro que se me había estado escapando hace años, tuve la suerte de leerlo en formato audiolibro y me he sentido enganchada de principio a fin.
En esta novela seguimos a nuestro narrador en la búsqueda del evasivo Umaña, en el camino nos encontraremos con detalles sobre su vida, otras evasiones, encuentros y una temática muy fuerte detrás de unos trastornos mentales que aquejan a nuestro misterioso Umaña.
Personalmente me pareció un libro fácil de leer, con una temática muy cautivante, que seguramente daría para mucho más.
Este libro lo tenía en la mira desde que salio, por alla en el 2016 y hasta este año lo pude conseguir y al fin lo terminé. No demoré mucho con el, es una historia que se lee con mucha facilidad, además está muy bien escrita, se nota que Felipe tiene bagaje en el mundo de literatura. La historia de este hombre que busca a Víctor Umaña porque se relaciona con su vida de cierto modo, ya la he leido en otros lados, con otros nombres y otros sucesos, pero al final es la misma historia. Hasta un poco más de la mitad del libro sentía que ya había leído lo que estaba leyendo y todo se me hacía muy monótono, pero al llegar a la última parte me lleve un grata sorpresa. Me gustó el manejo que hizo de los dos personajes principales y también cómo construyo al narrador, que a pesar que sea muy impersonal y no llegue a encajar con su historia, si pude notar el avance o retroceso en algunas partes de su personalidad. En una novela muy bien escrita, que aunque da la sensación de haber leído algo parecido en algún lugar, tiene su impronta personal y es recomendable.
Por último, quiero hablar de cómo metió los trastornos mentales, eso fue lo que no me esperaba y mucho menos como los trato, hay escenas en donde es muy creíble que lo que le está pasando a Umaña es un episodio psicótico o depresivo, y aunque vuelve a caer en lo común de decir que por eso es un personaje atormentado y no sale de ahí, el tratamiento y las descripciones son muy acertadas.
Nunca pude conectar con el personaje principal, Víctor Umaña. Pero puede que ese carácter incoherente y errático sea el eje central de todo: del deseo inherente de querer escapar del absurdismo individual, del anhelo de habitar en el «otro».
Es que no se qué pensar. Esta es una clase de recopilación extraña de situaciones normales que no despiertan el interés de nadie, conectadas a una búsqueda sin sentido que, eso si, está escrita de una manera excepcional y fluída, la cual consigue introduir al lector a un ambiente de aura muy extraña, locura, momentos difusos, memoria dañada. Se siente, y esto es un gran acierto, que nada de lo vivido es real, se explora un personaje muy humano, con enfermedades y trastornos que, muy a mi pesar, pues busqué empatía desde el inicio, no es más que un cretino con el don de la palabra y una fuente al parecer inagotable de conocimientos. Se demuestra que los recuerdos, así sean de cosas muy corrientes, se convierten en épicas aventuras al momento de contarlos. Nunca será la verdad absoluta la que se presenta...y menos si es la unión de los retazos de muchas. Esta novela es una clase de teléfono roto de la realidad que puede elevar a un humano más al pedestal del título de "interesante".
Lo primero que quiero comentar es que el lenguaje del libro es tan común y corriente que la lectura fluye sin mucho esfuerzo y se puede terminar en muy pocas sentaditas.
Justo después de leer la primera parte de la novela, ya me había intuido a dónde iba la historia. Ahora que la he terminado, aún guardo la misma óptica, pero no la voy a revelar hasta que no se reúna la reunión del Club de Lectura en español UNAM.
Puesto que ya se ha realizado la reunión del Club de Lectura en español UNAM Chicago (¡Gracias, Elena Solotroff!) por la que comentamos este libro, puedo poner al descubierto mis postulaciones.
Me parece que Restrepo ha elaborado una historia que se presta a varios puntos de vista. La primera óptica trata de la trama ya dada por el autor, de un tal Víctor Umaña, quien tiene algo de magnetismo, a pesar de ser un beodo incorregible (a lo largo de la novela se embriaga cada vez más y hacia el final de se está drogando con varios estupefacientes) y pendenciero. Umaña se vuelve constantemente intratable debido a su uso del alcohol, pero su áspera y huraña personalidad aun tiene sus atractivos. Es inteligente, ocurrente y bastante gracioso. Son estos rasgos afables de su personalidad los que hasta lo permiten ser mujeriego. Sin embargo, por los efectos de sus delirios etílicos y vínicos, adonde quiera que vaya, acaba desbaratando y estropeándolo todo y dejando en la estela de sus andadas una sarta de relaciones quebrantadas, incluso sus relaciones amorosas. Es más, acaba enviciando y arrastrándolos a todos aquellos que se le acerquen demasiado al mundo de los excesos alcohólicos. Después de arruinarlo todo, se da a la fuga, buscando una nueva partida, una nueva vida. No obstante, no importa adónde se vaya, siempre se halla a sí mismo y la historia vuelve a repetirse. El narrador de la novela forma una parte fundamental de la historia ya que también es un protagonista de los sucesos y, de alguna manera u otra, funciona como el enlace entre Umaña y los demás personajes. El narrador, cuyo nombre nunca se nos da, está obsesionado por saber el paradero de Umaña y por conocer la vida que lleva. Hemos aquí la trama principal de la novela.
Ahora bien, si le quitamos la capa superficial de la trama fácilmente atisbamos que la novela abarca otros temas entremezclados y de gran interés, plantados adrede o por inadvertencia por el autor. Mi opinión sería que estos temas han sido plantados adrede. Por un lado, se atisba el tema de la esquizofrenia o de una de las declaraciones de Jorge Luis Borges en la que afirma que "cada hombre es dos hombres". Como expliqué durante la reunión del Club de Lectura en español UNAM Chicago, si al ir al baño me tropezara y me cayera al piso, sería posible que me dijera algo como "Ay, Earl, qué torpe eres". También sería posible que me dijera "Qué torpe soy; en el primer caso, dirigiéndome la palabra usando la segunda persona gramatical y en el segundo usando la primera persona. Es que a lo largo de nuestras vidas los seres humanos mantenemos una especie de soliloquio, que a su vez es una especie de conversación interna. Para que haya conversación, hay que haber el que habla y el que oye. Por el portento de la mente humana, hacemos los dos papeles al mismo tiempo. Este fenómeno forma la base de la postulación de Borges y cuando se trata de casos extremos, es la esquizofrenia. Adjunto una cita de uno de los personajes de la novela que me parece ser un indicio, una pista, de que Vïctor Umaña tal vez no hubiera existido.
Después de leer la primera parte, me di cuenta de que el narrador, a pesar de su papel fundamental dentro de la historia, no tenía nombre. De ahí, empecé a intuir que el narrador y Víctor Umaña, eran la misma persona y que el narrador estaba buscándose a si mismo. Se tendrá que buscar porque se ha perdido en el deliro brumoso que frecuentemente acompaña al alcoholismo y la drogadicción. Por lo tanto, la novela también es una advertencia en contra de estos vicios, siendo los dos "formas de evasión".
Creo que la novela también abarca otros temas interesantes, y que lo que he expuesto aquí me han sido solamente los más obvios.
Esta novela encaja perfectamente dentro del movimiento literario conocido como posmodernismo, que según una definición que he encontrado en el ciberespacio, se caracteriza por la experimentación: “relatos circulares, juegos de palabras, la mezcla de disciplinas artísticas, etcétera, en definitiva, cualquier recurso que nos acerque al verdadero arte”. Este movimiento comenzó hacia finales del siglo XX y las tácticas del movimiento estriban en juguetear con el lector, asombrarlo, despistarlo, hacer que se le aturda la mente, y sobe todo, dejarle con incertidumbres, pensando mucho en el texto después de que termine la lectura y es precisamente lo que ha hecho Restrepo Pombo.
En fin, me divertí mucho leyendo esta novela y la recomiendo.
Una mala idea excelentemente ejecutada, o una buena idea pésimamente llevada a cabo. El libro está muy bien escrito, tanto que te mantiene esperando el desenlace hasta más allá del final. No soy muy fanático de estas novelas que, una vez leídas, te dejan con ese sentimiento de lo intrascendente del tiempo invertido.
Tomo prestada parte de la sinopsis del libro:
¿Quién no ha soñado con ser otro? Víctor Umaña, un hombre atormentado, siempre ha respondido a ese impulso: desaparecer sin dejar rastro. Un testigo anónimo se obsesiona con su historia e inicia una persecución que lo lleva a rastrear las pistas que Umaña ha dejado desperdigadas en varios países.