(Adeline) Virginia Woolf was an English novelist and essayist regarded as one of the foremost modernist literary figures of the twentieth century.
During the interwar period, Woolf was a significant figure in London literary society and a member of the Bloomsbury Group. Her most famous works include the novels Mrs. Dalloway (1925), To the Lighthouse (1927), and Orlando (1928), and the book-length essay A Room of One's Own (1929) with its famous dictum, "a woman must have money and a room of her own if she is to write fiction."
Virgina Woolf es brillante. Cien años después, el feminismo sigue luchando por "el cuarto propio".
Su ensayo sobre la literatura y los libros es menos conocido pero bien vale la pena: "A veces he soñado, al menos, que cuando el Día del Juicio amanezca y los grandes conquistadores y abogados y hombres de estado vayan a recibir sus recompensas -sus coronas, sus laureles, sus nombres grabados indeleblemente en mármol imperecedero-, el Todopoderoso se dirigirá a Pedro y dirá, no sin cierta envidia cuando nos vea venir con libros bajo nuestros brazos, 'Mira, esos no necesitan ninguna recompensa. No tenemos nada que darles aquí. Les gustaba leer.'"
Un ensayo brillante. El talento literario de Virginia Woolf es indiscutible. Su estilo es siempre preciso, elegante, profundo, erudito, irónico, fuertemente británico. Este ensayo es una de las claves de mayor importancia en la historia del feminismo y de la crítica literaria. Creo que más allá de la reivindicación de los derechos de la mujer, Un Cuarto Propio trata temas universales del oficio del escritor. Es interesante notar que la máxima figura del imperialista Bloomsbury llega a la misma conclusión que varios pensadores antimperialistas, incluso materialista-dialecticos: la libertad creativa en literatura depende de condiciones materiales. Cuando Woolf remite a la necesidad de un cuarto propio, en realidad, está reclamando una serie de beneficios que solamente dispone quien posee una renta. Woolf afirma que no se puede escribir sin disponer de dinero y de un cuarto propio con llave. Disponer de dinero significa no tener que trabajar para poder vivir -cubrir necesidades básicas y otras no tan básicas-. Creo que este ensayo es una talentosa lucha contra los prejuicios del patriarcado en favor del feminismo. Sin embargo, la lucha contra los prejuicios, siempre mediados por la cultura, resulta un poco selectiva en Woolf. Cuando Woolf se jacta de los lujos que disfruta por poseer una renta -básicamente una herencia de una tía- mientras se apiada de quienes no la poseen, no deja de ser defensora de un sistema de prejuicios tan sanguinarios como el machismo. Quizás al lector contemporáneo le moleste esa actitud aristocrática. La autocompasión de Virginia Woolf por no poder escribir se cierra sobre sí misma sin considerar el sufrimiento de quienes no pueden comer. Si esta restricción se pasa por alto, el ensayo es muy valioso. Opino que conviene leerlo no como feminismo, sino como una lúcida colección de reflexiones sobre la vocación del escritor. Aparece la hipótesis de la tradición literaria y su peso sobre cada escritor, desarrollada luego por Harold Bloom como angustia de las influencias. Desarrolla la conjetura de la situación estética del escritor, de la necesidad de incandescencia para lograr literatura de calidad. Resulta notable la erudición y el estilo de Woolf. Por suerte, el mundo actual no es como Bloomsbury a principios del siglo XIX. Por eso opino que lo mejor de este ensayo radica en la reflexión sobre el arte de escribir. Reflexión aguda y elegante. Creo que es una lectura muy recomendable.
En 1928 Virginia Woolf brindó dos conferencias a las jóvenes de la Sociedad Literaria de Newham y la Odtaa de Girton. Un año después se convirtieron en este libro. Tiene 6 capítulos y cada uno aporta un enfoque diferente al tema central: la mujer y la novela. * Parece lógico que Woolf, al encarar de lleno la controversia de ambos sexos y la crítica al patriarcado, adopte una postura retórica de alter, cuidando de no atacar de manera directa (como yo autoral) aquello que critica, de lo contrario, sus apreciaciones perderían valor enunciativo. * Coincido con su concepción andrógina de la literatura, imprescindible en cualquier gran escritor. La virtud de tener: «esa cualidad sexual que solo se logra cuando el sexo es inconsciente de sí mismo». Coleridge la tenía, Emily Bronte la tenía y Shakespeare la tenía, y a él dedica la matriz del cap. 3, que conceptualmente es el mejor del libro. * Woolf creía en la cooperación espiritual entre el hombre y la mujer, de ahí que el concepto del escritor andrógino le resulte ideal. Esta paridad se aprecia también cuando analiza la escritura de Jane Austen frente a la de Charlotte Bronte y no le tiembla el pulso al darle con un caño a la última. Woolf no les sirve a las escritoras actuales desde el lugar de validación, porque su elevada concepción de la literatura le hizo poner el listón tan alto, que la mayoría de las obras actuales escritas por mujeres carecerían de integridad literaria (así la llama), ya sea porque están verdes o «porque la mayoría de las novelas, naturalmente, fallan en algún sitio». Hoy no se escribe mejor que en su época, se escribe diferente. * Este libro habla de un ADN sufrido, de una radiografía de omóplato roto que siempre va a estar ahí, tapando una herida que todavía hoy es ninguneada, no solo por varones, ¡y tiene 90 años, chicos! Para las jóvenes no debería ser un libro más, debería ser una obligación, la respuesta a un llamado. Porque todo símbolo, en el fondo, es un grito al que hay que acudir.
Un cuatro propio (4/5), Mr. Bennett y Mrs. Brown (3/5) y ¿Cómo se debe leer un libro? (4/5).
“A veces e soñado, al menos, que cuando el Día del Jucio amanezca y los grandes conquistadores y abogados y hombres de estado vayan a recibir sus recompensas -sus coronas, sus laureles, sus nombres grabados indeleblemente en mármol imperecedero-, el Todopoderoso se dirigirá a Pedro y dirá, no sin una cierta envidia cuando nos vea venir con libros bajo nuestros brazos, "Mira, esos no necesitan ninguna recompensa. No tenemos nada que darles aquí. Les gustaba leer."
I'm finding out that I love Virginia Woolf's writing very much. Specially her essays. I'm going to try more of her novels, but I'm finding her writing fantastic.
A Room of One's Own and Other Essays are some of the collected essays and writings of Virginia Woolf, one of the greatest writers of all time. The collection begins with "A Room of One's Own", a tour-de-force feminist critique of writing at the turn of the century. From there it moves to a number of other critiques of books, short biographies and eulogies, and essays on privilege, royalty and other miscellaneous topics. The essays are of varying but usually excellent quality: Virginia herself is a domineering, emotionless power at the centre of her writing, a hyper-intelligent academic whose poetry only sometimes gets in the way of her meaning or clarity. First, "A Room of One's Own". By far the best essay in the book, this is a sensitive, rambling but always beautiful and powerful critique of what a woman needs to have to be a writer. It is, at least to the time at which I'm writing, a fairly timeless commentary on the position of women in society and the men who need to put them down: it covers a wide scope but is always exacting, wonderfully written and highly convincing. Of the others, I found her more literary, creative essays her best, when she stepped back a little from speechmaking to spin us a story. Essays like "Street Haunting", "Dr Burney's Evening Party" and "Geraldine and Jane" were standouts, being detailed character studies that embellished, I'm sure, a little but always got to the heart of what people were like, how they thought, and made us care about these long-dead individuals. Of the others, her biographical studies are phenomenal. Wollstonecraft's was fantastic: again, "Geraldine and Jane" and "Miss Ormerod" were wonderful. The others vary, sometimes being dry and dull for today's audience. It's certainly a hard sit in one go. The book ends on two strong essays, however: the first, about the raids during World War Two, is a touching call for peace in the world and an enjoyable sign that even many years after "A Room of One's Own" Woolf never stopped believing in the power of women to change the world. The final essay, on "The Leaning Tower" of privilege writers of the time had, is also a keen, insightful look at the structures of power and how, one day, things might change. Woolf consistently comes across as a visionary, someone who can look past her own time to see how things might be: her one downfall is with the writing of her age, which she constantly suggests is nothing like her favourites Thackeray or Proust and at times says is downright worthless. I believe she even calls Ulysses a disaster. But can't win them all. This is a nice, engaging set of essays, but I don't know if I'd recommend reading them all. Certainly the ones I've mentioned are worth a read: otherwise, in pieces and across a year the book would probably be very agreeable.
January 25. Today, we celebrate Virginia Woolf, beloved novelist, essayist, and a feminist! In "A Room of One's Own", Virginia Woolf explores both literal and figurative space for women writers within a literary tradition dominated by men. Who writes is a man and I can heartily attest to Virginia Woolf's assertion that in order to write successfully, one needs a room of one's own. Not just for ladies but also for men though …
Woolf's 1928 essay 'A Room of One's Own' was surely the inspiration behind "A Room Of One's Own Day". I don't know who started this celebration day, but we do know that the essay itself was focused on the subject of women's access to education. In these more enlightened and civilized times of ours, we can probably relax the rules a little and make it a day purely for ourselves, both ladies and gentlemen!
Planning is essential. We'll need some good books, possibly not just by Virginia Woolf, some good music, and probably cake. In fact, cake is almost certainly a necessity. A drop or two of your favourite wine, perhaps. Then, batten down the hatches and take some time out to celebrate yourself, in a room of your own. - - (Adeline) Virginia Woolf (1882–1941) was an English novelist and essayist regarded as one of the foremost modernist literary figures of the twentieth century. During the interwar period, Woolf was a significant figure in London literary society and a member of the Bloomsbury Group. Her most famous works include the novels Mrs. Dalloway (1925), To the Lighthouse (1927), and Orlando (1928), and the book-length essay A Room of One's Own (1929) with its famous dictum, "a woman must have money and a room of her own if she is to write fiction."
The currency of Woolf's lengthy stream of consciousness essay on feminism, written over 90 years ago, remains.
Resources and space are needed to be a writer- or to fulfill one's desires and potential in any arena. These two are both literal and metaphorical essentials for women to achieve.
Woolf draws on the classics, past history, and the context facing women in Western Civilizations circa 1928, as women in Britain and the US were only recently allowed to vote. Most memorable is her example "is Shakespeare had a sister" as a demonstration of the constraints and doom facing women of talent in the past.
The issue of resources- 500 pounds- speaks to the role of financial security for women's achievement. That women, compared to men in similar professions, still experience salary inequity is noteworthy.
The issue of one's own room still remains an unfulfilled dream for many women. While the competing demands on women who are single heads of households comes to mind, women without these obligations often fail to allocate time to direct toward personal interests or refinement of their art. Do you have a room of your own if you are forever connected to others electronically, resisting the need to compartmentalize professional from private time?
As a professional woman coming of age in the 70s, I was fortunate in achieving Woolf's standards for resources and space needed to flourish. While pounds and rooms warrant different operationalization today, I hope my daughters are able to continue this quest with success.
Un cuarto propio es un ensayo excelente que cumple con responder a una frase aparentemente simple "la mujer y la novela". Virginia no tiene pelos en la lengua y no se deja nada en el tintero. Utiliza la oportunidad para explayarse y contarnos sobre la realidad de las mujeres de su época y aquellas antes, las cuales no han tenido la voz ni la representación necesaria para ser parte de la historia oficial como se merecen.
Creo que a lo largo del ensayo usa la impotencia como un arma de y llama a la reflexión partiendo desde la historia y su experiencia propia como mujer y artista.
Un cuarto propio no deja de ser actual, las cosas que se analizan y se denuncian siguen sucediendo, pero dentro del mismo podemos encontrar una respuesta a la falta del protagonismo y credibilidad de las escritoras: Leerlas, sobre todo si somos mujeres. Y escribir sobre mujeres, sobre todo si somos mujeres. Más allá de hablar de feminismo también nos imparte una mini clase de escritura hablando sobre el escritor, su experiencia, la forma en la que los géneros escriben sus propias vivencias, cómo disfrutarlos en su complejidad y resalta el valor de las distintas perspectivas en lo que leemos.
El ensayo es importante sobre todo porque nos impulsa a hacer más complejas nuestras lecturas, a darles una vuelta de tuerca y ver más allá de las líneas y adentrarnos en la pluma del escritor. Gracias a Virginia voy a leer de ahora en más con un nuevo par de ojos.
Aunque sea medio lenta la lectura realmente me impresiona el poder de Woolf para llevarnos a través de su hilo de pensamiento y que no se sienta cansador, no te perdés en ningún momento y yo conecto los mismos puntos que ella cuando divago, así que eso me pareció un 10/10. Lo que no me gustó tanto es esto de darle mil vueltas a un tema y que no termines con un final de tesis o que el punto esté medio difuso; de nuevo, me encuentro en este punto porque siento que mis análisis son así, pero me gustaría tener un final un poquito más firme. Siento que Woolf pone los puntos donde van, no se gasta en desarrollar personajes innecesarios, ni amplía la trama donde no interesa. Leí Un cuarto propio (4/5), Mr. Bennett y Mrs. Brown (3/5), y ¿Cómo se debe leer un libro? (4.5/5). Como historias individuales me gustaron bastante, Un cuarto propio es un ensayo muy bueno, a veces largo en los tiempos muertos, y con un dejo a final abierto, pero, considerando su tema de tesis y el mundo actual no podría estar más acertada. Mr. Bennett y Mrs. Brown es un relato que no recomendaría, pero me gustó mucho la idea de este personaje que sale de lo común, rompe el molde y es una mujer inentendida del siglo XVIII, muy The Bolter. Last but not least, ¿Cómo se debe leer un libro? me gustó muchísimo, corto y conciso, pero con todos esos pensamiento que se nos cruzan al leer, ejemplos icónicos y timeless truths. Ya quiero leer otra obra de Virginia Woolf.
"un cuarto propio" es un maravilloso libro que todas las mujeres deberían leer y si bien nos vemos en la actualidad ajenas a estas protestas, ya que existen otras luchas y necesidades del feminismo, es importante conocer y conectar con nuestras predecesoras, ya que sin ellas no tendríamos los derechos que poseemos ahora.
woolf fue una gran pensadora y critica, postulando que para poder ser una buena escritora se necesita un cuarto propio y quinientas libras al año, no obstante creo que eso no solo recae en la literatura. en general para que una mujer pueda lograr el éxito de cualquier tipo necesita independencia personal y económica.
me gusta pensar que esta conferencia marco y motivo a un monton de jovencitas que tenían el anhelo de ser grandes escritoras (me incluyo). creo que virginia woolf estaría orgullosa de lo que hemos logrado todos estos años para las mujeres y para la literatura.
Me gustó enormemente, creí que sería una lectura ligera pero todo lo contrario, eso sí vale totalmente la pena.
No podía dejar de leer la mayor parte del tiempo, Virginia tiene una prosa firme y fluida, sin duda me sorprendió, si bien en los últimos dos capítulos siento que perdió un poco el hilo con lo que quería expresar (o yo no lo entendí) es un muuuy bien libro, indispensable creo yo para todxs
Uff... Qué pluma tan más elegante y profunda tiene esta mujer. Escriban mujeres, que desde hace mucho tiempo nos fue prohibido ❤️ La revisión literaria que hace para sostener sus argumentos es súper rica, ni que de decir del proceso de su pensamiento en la redacción.
Un cuarto propio es BRILLANTE, su análisis increíble y tiene un montón de desarrollo propio. Hace un recorrido histórico sobre las condiciones que impidieron a las mujeres desarrollarse en la literatura
Hace unos días le dí la calificación de 4 estrellas, pero entre más pasa el tiempo sigo pensando en todo lo que narra Virginia, es grandioso todos los sentimientos que pude encontrar en el libro. Por una parte me sentía indignada y con coraje, páginas después estaba llena de esperanza. Cambio mi calificación al libro y espero leer más de ella