Juliana es la hija de un ministro de gobierno y de una ama de casa alcohólica, quien engaña a su marido con Esteban, su chofer. Determinada por este entorno de doble moral y apariencias, la pequeña protagonista y narradora encuentra refugio en su amiga Camila, con quien lleva a cabo juegos eróticos descubriendo su verdadera inclinación sexual, al tiempo que sus padres se consumen en un mundo de apariencias, drogas, alcohol e infidelidad.
Rosero brinda en esta historia –traducida al sueco, noruego, danés, finlandés y alemán– terribles facetas de personajes pertenecientes a la política y la religión, mediante una narración fluida que construye todo un mundo en el transcurrir de unos minutos en la vida de los personajes. Desde la perspectiva de una niña de diez años, la hipocresía, la apariencia social, la banalidad y la homosexualidad son los temas que se tejen en esta bella trama, reivindicando el carácter funcional de la literatura como espejo del comportamiento humano.
Evelio Rosero Diago was born in Bogotá, Colombia, on March 20, 1958. He is a Colombian writer and journalist, who reached international acclaim after winning in 2006 the prestigious Tusquets Prize.
Evelio Rosero studied primary school in Colombia’s southern city of Pasto, and high school in Bogotá, where he later attended Universidad Externado de Colombia obtaining a degree in Journalism. When he was 21, he won Colombia’s Premio Nacional de Cuento del Quindío 1979 (National Short Story Award of Quindío), for his piece Ausentes (The Departed) that was published by Instituto Colombiano de Cultura in the book 17 Cuentos colombianos (17 Colombian Short Stories). In 1982 he was awarded with the Premio Iberoamericano de Libro de Cuentos Netzahualcóyotl, in Mexico City for his earlier stories, and that same year, a novella under the title Papá es santo y sabio (Dad is holy and wise) won Spain’s Premio Internacional de Novela Breve Valencia. After these early successess, Rosero fled to Europe and lived first in Paris and later in Barcelona.
His first novel in 1984 was Mateo Solo (Mateo Alone), which began his trilogy known as Primera Vez (First Time). Mateo Solo is a story about a child confined in his own home. Mateo knows about the outside world for what he sees through the windows. It is a novel of dazzling confinement, where sight is the main character: his sister, his aunt, his nanny all play their own game while allowing Mateo to keep his hope for identity in plotting his own escape.
With his second book in 1986, Juliana los mira (Juliana is watching), Evelio Rosero was translated into Swedish, Norwegian, Danish and German to great acclaim. Once again, the visual experience of a child, this time a girl, builds the world of grownups and family, unveiling all the brutality and meanness of adults as seen with her ingenuousness. Juliana’s world is her own house and family. As Juliana watches her parents and relatives, she builds them. Her sight alters objects as she contemplates them. This was the first book where Rosero involved other themes from Colombia’s tragical reality such as kidnapping, presented here as a permanent threat that in the end justifies Juliana’s own confinement.
In 1988, El Incendiado (The Burning Man) was published. With this book, Rosero obtained a Proartes bachelor in Colombia and won in 1992 the II Premio Pedro Gómez Valderrama for the most outstanding book written between 1988 and 1992. The novel tells the stories of a group of teenagers from a famous school in Bogotá, Colegio Agustiniano Norte, denouncing the education taught by the priest headmasters as “fool, arcaic, troglodite and morbid”.
To date, he has written nine novels, beginning with Señor que no conoce luna in 1992 and Cuchilla in 2000 which won a Norma-Fundalectura prize. Plutón (Pluto) published also in 2000, Los almuerzos (The lunches) in 2001, Juega el amor in 2002 and Los Ejércitos, which won in 2006 the prestigious 2nd Premio Tusquets Editores de Novela and also won in 2009 the prestigious Independent Foreign Fiction Prize organized by the British newspaper The Independent.
Evelio Rosero currently lives in Bogotá. In 2006 he won Colombia’s Premio Nacional de Literatura (National Literature Prize) awarded in recognition of a life in letters by the Ministry of Culture. His work has been translated into a dozen European languages.
Este libro es una novela. Pero en esta ocasión me detendré en la puerta del libro para preguntarme: ¿por qué leo todavía novelas? Hace tiempo, Elena Poniatowska me contó que Carlos Monsiváis le confesó, al final de su vida, que había dejado de leer este género. Creo que hasta entonces me había dado pudor decirme a mí mismo que muchas veces me asaltaba la duda antes de abrir la primera página de una de ellas. ¿Por qué no mejor la ciencia, la poesía o la filosofía? Si se trata de entrar a vidas ajenas, ¿por qué no la historia o la biografía? Y a pesar de todo, éste es el género que más consumo. Es más rápido el hábito que la duda. Se pasa la primera página y aquello que no existe se disfraza inmediatamente de realidad, se adhiere a la mente como una enredadera y comienza a crecer y a inseminar la imaginación. Aun entre los lectores con mayor formación y enterados de la teoría literaria, la cual da numerosas herramientas para distinguirla de la realidad, con la cual lleva una relación parasitaria; aun entre ellos, la novela tiene una categoría más alta que la realidad. Sobre todo entre ellos. Si trata de un tema relacionado con la Historia, sirve para hablar de la realidad con más autoridad. Por alguna razón, es fácil usar la novela como un disfraz. En este caso, el autor, Evelio Rosero, novelista colombiano, se disfraza de una niña de más o menos ocho años –Juliana–, sueña en su nombre y tiene sus primeras pulsiones sexuales con una niña mayor que ella. La otra máscara es el lenguaje, pues la voz del autor se pone dentro de la voz de Juliana. Ella habla con los recursos narrativos de una niña, pero siempre está presente la malicia literaria del autor. Eso es más o menos frecuente: el narrador que, como es un niño, no se da cuenta de lo que nos revela. Lo hemos visto ya muchas veces, el logro estilístico está en otras partes. En la intimidad de ambas niñas, en la manera natural en que brotan las tentaciones de la carne, pero sobre todo en describir ese momento de la niñez en que la podredumbre ideológica de la familia y del poder está por trasminar en la conciencia. Dentro de muy poco Juliana se dará cuenta de que el padre pertenece a una élite política corrompida, en que a su lado revolotean políticos perversos, sacerdotes pederastas y actrices frívolas de televisión (todos ellos, sin embargo, personajes sin vida, clichés sin poder de convencimiento). La madre, solitaria, adicta, entretiene su vida haciéndose amante de su chofer. Los estereotipos narrativos, ¿existen porque la visión de la niña aún no tiene la suficiente profundidad psicológica para establecer personalidades más complejas?, o bien, ¿son una escenografía puesta por la ideología del autor para mostrar un mundo que le desagrada? Aquí no me queda muy claro si el autor se puso o no un disfraz de su talla, pues parece que Juliana le queda un par de tallas más grande. Dentro de ella cabe una búsqueda literaria obsesiva, independiente, un monólogo que intenta explicar el amor antes de que su biografía se lo permita. Pero por fuera hay una realidad difícil de comprender, indiferente. Dije que la protagonista aún no está lista para entender la complejidad de la realidad. Sin embargo, utiliza un lenguaje de alta complejidad, sólo que su vida no le permite aún comprender lo que quiere decir. ¿No se abren ya anticipatorias las flores de la comprensión de la vida, listas para poblar el jardín complejo de los significados?, ¿no tienen vida propia esas palabras que nos dicen lo que Juliana no puede decir? Quién sabe, ella prefiere cerrar los ojos como queriendo detener el tiempo para refugiarse entre las sábanas, dormida entre sus padres, para intentar detener aquello que es imposible de aplazar.
La idea es buena, una historia cruda, cruel y tierna a la vez. El tema central polémico y delicado, pero una realidad que viven muchas niñas desafortunadamente.
Pero creo que la narrativa de Rosero no es muy buena, no engancha, no fluye, no te enamoras de sus letras.
Aunque al final el propio autor explica que está es una obra hace 30 años, por lo que es muy probable que hoy en día hoy sea mucho mejor escritor así que habrá que leer algo más de el.
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La cualidad más vivificante de esta novela es sin duda su prosa rítmica y cadenciosa, pero también ociosa y beligerante: hay repeticiones, hay omisiones, hay juegos, hay mucha puntuación, hay poca puntuación, hay claridad, hay obscuridad, hay precisión, hay imprecisión. Rosero saca la lengua, la vuelve a meter, Rosero la lleva y la trae designificándola y resignificándola. Juliana los mira es una novela del tipo (si es que este es un tipo de novela) que nunca había leído. No por ello deja de ser interesante de leer, aunque no me deje con ganas de releerla, aunque sí quedo con la tarea de leer el resto de la trilogía. En realidad disfruté varios pasajes del libro, me fascinó la forma en que Rosero usa las palabras. La prosa es todo un banquete de palabras por momentos delicioso pero por otros hostigante porque, como él mismo dijo en la reedición de esta obra, hay bastantes cosas que sobran.
Recibi este libro durante el Encuentro de Booktube en la FIL Guadalajara del año pasado y cuando vi que Evelio Rosero era un autor colombiano dije: Pues si me lo voy a leer. Entré sin saber nada de la historia y sali conociendo la historia pero con más preguntas que respuestas.
El libro tiene una prosa diferente a la que yo estoy acostumbrado a leer. Eso hizo que al principio estuviera interesado por el contenido, pues me parecia interesante leer una historia de una forma distinta. Sin embargo, con el pasar de las paginas, esta prosa se iba haciendo muy agobiante y terminó aburriendome y quitandome las ganas de avanzar. Lo que me motivó a continuar es que éste es una libro corto.
En algunas partes la narración era muy confusa y no se lograba entender con claridad lo que estaba ocurriendo o quien decía qué dialogos. Esto se puede explicar porque todo se está contando desde la perspectiva de Juliana, una niña pequeña que ve muchas cosas y nosotros como lectores también vemos esas cosas desde sus ojos. Se entiende la confusión porque ella también esta confundida. Pero bueno, si admito que perdí un poco el interés en la narración al no saber quien decía qué.
Me gusto que el libro tiene un contenido de crítica social importante, ya que los padres de Juliana no le ponen la más mínima atención dejando a la niña a sus anchas. También, todo lo que presencia Juliana no debería ser algo que una pequeña niña tuviera que presenciar a esa corta edad.
Me gusto también que al final el autor explica un poco la historia detrás de la publicación de este libro. Y ojo, no explica la historia de la trama o de como se inspiró, sino de toda la historia y los obstáculos que enfrentó para publicar esta novela corta.
En fin, la verdad no lo recomendaría. No quedé muy satisfecho con esta historia y no estoy seguro que quiera leer más sobre el autor.
Rosero, siendo muy joven aún, ya era capaz de pararse desde los ángulos más difíciles: la voz de una niña en pleno descubrimiento de su sexualidad mientras es testigo de la decadencia pantanosa en la que se revuelca la burguesía bogotana, la clase social a la que pertenece. Y lo hace solo como él podría hacerlo, con una sensibilidad muy suya, para nada impostada, y un manejo del lenguaje exuberante: su fraseo turbulento nunca da tregua. Esta historia, contada desde esa aparente ingenuidad infantil, se convierte en un relato ominoso, asfixiante, toda una sorpresa para el que no se ha topado con el talento de Rosero o toda una celebración para el que lo visite cada tanto con la certeza de que en sus páginas brilla la pura genialidad.
Aunque no he terminado de leer su prolífica obra, Rosero ya es el escritor colombiano que más me interesa. De los contemporáneos, quiero decir. No todo lo que le he leído me ha gustado, Toño Ciruelo me resultó una novela fallida, pero reconozco en esas caídas una búsqueda inteligente, un riesgo, un diablo lleno de recursos. Rosero es un crack, incluso cuando se equivoca.
Pd: Pude leer el último capítulo eliminado de la edición de Tusquets, ese que él mismo tacha de innecesario y, la verdad, creo que tiene razón. Tampoco es de extrañar que este libro, envuelto en un aura de malditismo por todo ese problema en el que se vio envuelto con Anagrama, le genere cierto rechazo al autor. A la luz de su ya sobrada experiencia, él mismo es capaz de reconocer sus desaciertos. Sin embargo, insisto, hay que leerlo. Hay que leer todo Rosero. Es un crack, incluso cuando se equivoca.
El estilo es interesante y tiende a ser poético; sin embargo no lo es. Por otro lado, no hay razón para hacer hablar de esa forma a dos niñas de once años. La trama es un poco floja y, a pesar de que existe un erotismo bien construido, nada en el libro emociona.
Esta novela existe en el límite entre lo morboso de la premisa y la belleza y crítica que es en cada una de sus páginas. Evelio Rosero juega con las palabras, con las concepciones del bien y el mal que todos tenemos arraigados, así no queramos admitirlo y nos entrega una obra sólida y sobre todo que te deja pensando días después de terminarla. Yo quiero más de esta dificultad en las oraciones, en los párrafos y en las ideas. Pero la quiero como la da Rosero, sin manierismos innecesarios e ínfulas ridículas.
El libro se hace tedioso y aburrido en ocasiones, la apuesta que hace el autor es bastante arriesgada ya que suponerse uno mismo en la mente de una niña de 10 y 11 años es bastante complejo y no es necesario avanzar demasiado en la lectura para darse cuenta que la vision erotica y el morbo que surge en la narrativa de Juliana y Camila no siempre, mejor dicho, casi nunca, está asociada a la vision erotico-exploratoria de una niña, sino más bien se hacen evidentes las influencias adultas dentro de ello, para las niñas es dificil en ocasiones detectar la vision morbosa que el adulto tiene en sus comportamientos y aun así, en el libro, se hace evidente la percepcion morbosa del adulto spobre el actuar de las niñas que corresponde más a una exploración aprte del desarrollo que a otra cosa, por ultimo, un libro erotico basado en las experiencias de unas niñas de 11 años quizás no tenga, personalmente opinando, un publico de acogida algo cuestionable.
Divido en dos tipos las novelas que leo: las que aman las historias y las que son una carta de amor a las palabras que, puestas así, no dicen mucho. Mi problema con esta novela es que creí que aun siendo de lenguaje, me estaba contando algo. Las últimas 50 páginas las leí por puro compromiso, por puro morbo de saber qué pasaba pero terriblemente aburrido. Y eso no se lo perdono a ninguno de los dos tipos de novela.
El ritmo de este relato me pareció construido meticulosamente para agarrar emociones. Esto logró que terminara rápidamente el libro, pero los personajes caen en lugares comunes, algunos escenarios y recursos son repetitivos y predecibles. No obstante considero que es una obra exagerada, extravagante e ingeniosa. Con un poder de generar disfrute y contradicción que no es muy común.
Por alguna razón -por la sinopsis de la contraportada- pensé que la historia sería diferente, aunque es una narración muy bien llevada no esperaba el rumbo que tomó, y creo que por eso me dejo en una ambivalencia sin saber si me gusto o no.
A pesar de ser un libro corto, siento que le sobran páginas. Me quedo con el imán entre las niñas, porque cuando aparecían los adultos me daban ganas de tirar la historia. Pensándolo bien, no sé si me gustó a secas... Mejor le pongo dos estrellas, pero arriba tres.
Disfrutable!. La manera que esta escrita es poética, como juega con las palabras el ritmo de la narración es exquisita. Nos narra la historia de una niña que va descubriendo su sexualidad junto a una amiga, nos muestra dos visiones la percepción que tiene juliana a algo nuevo a sus sentimientos y deseos y segundo la percepción al entorno que la rodea un mundo aristócrata oscuro, con infidelidades, perversión , adicciones y ruin. como dije antes la narración es poética, incluye la percepción, imaginación y deseos de juliana, juega con las palabras y con el tiempo. Solo tiene algunos detalles que a veces hay incongruencias (la niña narra en metáfora y cuando escucha hablar a sus padres en sentido figurado ella lo interpreta de manera literal), a veces el pensamiento no va con la edad del personaje, lo hermoso la tensión de romper la delgada linea de la inocencia la rompe muy rápido en la historia y por ultimo no hay una historia concreta que se desarrolle con los adultos ellos son poco mas que entorno.
Un libro lleno de romance, erotismo, lujuria, crueldad y horror que aborda un tema tristemente tan común en nuestra sociedad pero a la vez tan oculto, y de muchas formas silenciado o callado como es la pederastia y la paidofilia. Es una historia cruda, triste y a la vez bonita en la que se narra la historia de Juliana y Camila, el primer amor y el desconocimiento o inocencia ante actos vistos, vividos o palabras escuchadas, de las cuales desconocen el verdadero horror y es interpretado de forma algo inocente. Si bien la historia tiene mucho contenido erótico en ningún momento usa lenguaje y contenido explícito como la mención de partes corporales o acciones detalladas. Es una novela que permite la lectura rápida y fluida, aunque eso depende de qué tan preparado este el lector para afrontar la historia.
J'ai eu l'impression d'écouter les confessions d'une fillette de dix ans. Comme quelque chose qui devait sortir, tout d'un bloc. Sans forme particulière, tout est raconté sur le même ton, la description de son milieu bourgeois, ces gens qui s'ennuient, leur vulgarité, la mère qui se tape le chauffeur et comme un mirage la jeune fille qui entre dans sa vie. Elle devient son amie et même plus que ça, celle qui l'entraine dans ses délires; la folie ambiante, la drogue, la perversité des adultes qui les entourent. Un livre pas super agréable à lire malgré quelques moments d'amusement quand les deux filles se moquent des défauts et des travers des adultes médiocres. Au final, un sentiment de malaise et une envie de pas rester plus longtemps dans cette ambiance malsaine.
No sé cómo sentirme al respecto, me cuesta un poco procesar la información o la poca información que nos presenta el autor, ha dejado mil y un interrogantes entre sus páginas dado que nos presenta la visión de una niña y ella no puede comprender el mundo plenamente.
Sin embargo me cuesta comprender a Camila y su relación, la de los padres de Camila, los padres de Juliana, el mismo Esteban, incluso la relación de Juliana con el mundo que la rodea y su propio mundo interior. Y es por ello qué, aún cuando dejó tantas interrogantes, no me apetece conocer más, no siento la necesidad de saber más.
Son solo los pensamientos de una niña en pleno descubrimiento de su sexualidad que olvidaré en unos pocos meses, nada realmente memorable.
Este libro me horrorizó y me hizo sentir muy incómoda, en gran parte debido a que sé que es algo que se vive en la realidad. Me da mucha tristeza el hecho de que existan padres que encubren casos de pedofilia o que simplemente no les importa lo que pueda pasar con sus hijos. Y me da mucho coraje que esa clase de monstruos salgan impunes, muchas veces porque gozan de una posición privilegiada. Cuando comencé el libro no sabía bien de que trataba, la sinopsis en mi edición no era muy clara (fue una compra impulsada por el precio) y hubo partes que me confundieron y a pesar de lo corto que es, por el tema se me hizo un poco pesado.
Este libro es un monólogo, es Juliana hablando por mucho tiempo y de todo un poco. Tiene una carga metafórica importante. Juliana, la protagonista nos hace partícipes de su vida, de su primer amor, de sus descubrimientos, de su cuerpo. Asimismo, nos presenta una sociedad sucia y pesada, llena de drogas y alcohol, corrupción, clases sociales distantes. El papel del presidente y del cura como personas de doble moral. Camila es ese primer amor, lo nuevo, la aventura, el miedo, la confusión. Juliana tiene 10 años más o menos, pero lo ve todo, y tiene una inocencia que te incomoda, pero te tranquiliza. Su forma de hablar es muy buena.
El lenguaje es muy importante, es uso de las palabras es exquisito. Es una novela erótica en muchas partes, sin ser vulgar, sin ser explico. Esto habla mucho de la calidad de autor que tenemos en frente. Mis respetos. Tiene un ritmo rápido, empiezas y nunca más se detiene. Tiene un poder visual, puedes imaginar todos los escenarios.
Impactante de principio a fin, simplemente impactante. Me quito el sombrero frente al talento del autor para dar a entender una infinidad de cosas sin mencionarlas explícitamente; habilidad que no muchos autores poseen y que de por sí me parece una razón más que suficiente para embarcarse en esta lectura. La novela, creo yo, es maravillosamente incómoda. Un sin fin de imágenes vendrán a tu mente mientras recorres sus páginas y de seguro, en más de una ocasión, necesitarás un momento para procesar todo lo que ocurre. Gran obra sin duda.
Algo muy importante, aparte del estilo y la estructura de las historias, es su voz, y nunca le creí la voz a este personaje. ¿Una niña de once años con las actitudes juveniles y hasta adultas en sus pensamientos y acciones? No sé, nunca me terminó por encantar. Evelio Rosero tiene libros memorables, pero en Juliana los mira, si bien es un intento loable de composición, falla en esos detalles que hacen que una historia se disfrute.
Presenta una atmósfera cargada de poética, con situaciones delirantes y metafóricas que envuelven al lector. Los diálogos con el padre me parecen los mejores apartados de la novela. Tienen ironía, humor y la denuncia de una perversión podrida. Algunas imágenes del amor infantil me parecen bastante potentes también.
Fue una lectura poco común, no por su estructura ni narrativa, sino por su temática.
Rescato las estrategias que usa el autor para darle cierta tensión a alguna escenas, diálogos intensos y pensamientos desastrosos. Sin embargo, me costó conectarme con la historia