Vida y obra de un genial poeta Federico García Lorca, el más célebre autor de la llamada Generación del 27, mantiene un halo especial en la memoria colectiva, sobre todo debido a su asesinato en 1936, al inicio de la Guerra Civil, por lo sublevados granadinos fascistas. Asesinato no ajeno, entre otros motivos, a su condición de homosexual. El Lorca y el mundo gay Ian Gibson arroja luz sobre la ida y obra del genial poeta a partir de una perspectiva más íntima que en sus múltiples estudios anteriores, desde la larga infancia de Federico en la Vega de Granada —raíz de toda su producción— y su juventud en la ciudad de la Alhambra hasta su llegada a Madrid; desde un traumático amor adolescente —primicia de este libro— hasta sus relaciones con Dalí o el escultor Emilio Aladrén; desde sus viajes a Nueva York y Cuba hasta las entrañables amistades de los cinco años de la II República, sus grandes éxitos teatrales y su terrible muerte cerca de un manantial celebrado, siglos antes, por los poetas árabes de su tierra andaluza. Ian Gibson nació en Dublín, 1939. Entre sus libros más destacados figuran La represión nacionalista de Granada en 1936 y La muerte de Federico García Lorca (1971), esta último prohibido por el régimen franquista y ganador del Premio Internacional de la Prensa (Niza, 1972), entre otros. Actualmente vive en Madrid.
Ian Gibson (born 21 April 1939) is an Irish author and Hispanist known for his biographies of Antonio Machado, Salvador Dalí, Henry Spencer Ashbee, and particularly his work on Federico García Lorca, for which he won several awards, including the 1989 James Tait Black Memorial Prize for biography. His work, La represión nacionalista de Granada en 1936 y la muerte de Federico García Lorca (The nationalistic repression of Granada in 1936 and the death of Federico García Lorca) was banned in Spain under Franco.
Born into a Methodist Dublin family, he was educated at Newtown School in Waterford and graduated from Trinity College, Dublin. He became a professor of Spanish literature at Belfast and London universities before moving to Spain. His first novel, Viento del Sur (Wind of the South, 2001), written in Spanish, examines class, religion, family life, and public schools in British society through the fictitious autobiography of a character named John Hill, an English linguist and academic. It won favourable reviews in Spain.
Gibson has also worked in television on projects centering around his scholarly work in Spanish history, having served as a historical consultant and even acting in one historical drama.
Este libro me ha acompañado, sorbito a sorbito, durante más de un año. Ha sido un viaje increíble con el que he aprendido y disfrutado enormemente. Conocer más en profundidad todo lo relacionado con Federico y lo gay (en su vida y en su obra) ha sido muy emocionante e instructivo. Gibson ha hecho aquí una tesis doctoral que excede a su autor fetiche: además de lo relativo a Lorca, en esta obra también se analizan en profundidad otros elementos esenciales de la cultura y los autores gays de su época. Para mí este libro ha sido una ventana que, además de darme a conocer un lado más humano, cotidiano, frívolo y atemporal de Federico, me ha hecho interesarme en otros contemporáneos suyos a los que ahora veo con otros ojos.
Por supuesto que también hay que reconocer que este libro es demasiado exhaustivo. Su voluntad monumental hace que algunos temas accesorios sean tratados con una profundidad innecesaria. Pero en un mundo en el que cualquiera habla, cualquiera opina, cualquiera publica... se agradece este ejercicio de rigor académico. También es cierto que muchas de las interpretaciones (especialmente de los poemas) que el autor lleva a cabo acaban sonando... algo rebuscadas y cogidas con pinzas: pero el cariño y la pasión con la que se analiza todo es tan grande que incluso se le perdonan ciertos excesos interpretativos.
En este libro Ian Gibson remueve los temas de la vida del poeta por los que sus otras biografía pasan solo de puntillas. Y eso es algo valiente y maravilloso. La cantidad de fuentes primarias que usa este autor son absolutamente abrumadoras, pero están conjugadas de una forma que nos hacen conocer mucho mejor a Federico en general y a lo que se nos ocultó de Federico en especial.
Ahora estoy mucho más enamorado de Lorca que antes. Nunca se lo podré agradecer lo suficiente a este libro. Nunca podré perdonárselo a este libro.
Encontré este libro en un Sanborn’s—de todos los lugares posibles—y recientemente había leído un par de poemas de Federico García Lorca sin saber algo de él pero me habían parecido hermosos. Esto fue en diciembre y ahora no puedo concebir cómo es que no sabía de un autor con el que creo que muchos podríamos identificarnos y que capturó con elocuencia y ternura la terrible soledad de no tener a quién amar y, peor aún, la de sentir que estamos en el tiempo equivocado para poder amar siquiera por culpa de preceptos de una sociedad que, desafortunadamente, sigue siendo binaria y heteronormada al menos en la superficie.
Claro que nuestros tiempos en comparación con los de Lorca son mucho mejores en cuanto a la aceptación y visibilidad de la comunidad gay pero incluso dentro de ella vivimos una homonormatividad que es producto de una infancia en la que todavía se nos inculcaba el rechazo y el odio que muchos adoptaron y tradujeron en una furia que da lugar a un afán de decir “Así es como debes ser gay”; de esto, ni Lorca escapó.
En fin, tenía miedo de que el libro fuera una mediocre sensacionalización de la homosexualidad de Lorca así que investigué en Internet sobre el autor del libro y resultó ser un filólogo de Irlanda que había consagrado su vida al poeta. Había publicado una biografía en dos tomos antes así como numerosos trabajos sobre la vida y obra del autor, sin mencionar que tuvo la oportunidad de entrevistar a muchos de los personajes que fueron afortunados de conocer a Lorca (Dalí por ejemplo).
No envidio la labor de Ian Gibson pero no hay palabras suficientes que expresen mi admiración. Tan solo imaginar lo frustrante que debió haber sido para él tener que enfrentar numerosas voces homofóbicas, renuentes a aceptar la homosexualidad de Lorca y a tratar de distanciar su trabajo de su preferencia la cuál informaba e inspiraba mucho de lo que escribía. Ian Gibson demuestra esta conexión con rigor mediante un análisis detallado de los símbolos a los que acude Lorca, una observación atinada de los tiempos en los que vivía, todo lo que había leído, sus objetivos y, por supuesto, la influencia de toda la gente que él admiraba u odiaba. Una vez que se acumula la evidencia, es claro que los que rechazan esta lectura de Lorca quieren permanecer en la ceguera por voluntad propia y, peor aún, quieren contagiarla.
Y aunque no soy fan de las biografías, Ian Gibson se asegura de hacerla amena no solo en su organización (contexto social e histórico, eventos en la vida de Lorca, la gente que conoce y cómo se conectaron, acompañado todo de fragmentos de sus poemas y obras de teatro) y en los comentarios tanto objetivos como apasionados que ofrece, sino en que también comparte los retos que tuvo que enfrentar para conseguir esta información. Gibson aprehendió tanto a Lorca que hasta puede reconocer qué testimonios son improbables con base en toda la evidencia que tiene a su disposición. Además, reconoce todo lo que todavía le falta por descubrir pero no creo que hay alguien vivo hoy que conozca a Lorca mejor que Gibson. Agradezco la existencia de este libro ya que ha permitido que en mi lectura de la obra de Lorca (conseguí un volumen que contiene su poesía completa) pueda escuchar su voz y el dolor que le da su sabor único mientras nos habla de todo el amor que puede ofrecer y de lo maravilloso que es vivir, incluso en tiempos que querían apagarlo, rechazarlo y transformarlo en uno más del montón. Lorca se resistió y es un héroe, un miembro del panteón moderno al que los románticos empedernidos (y homosexuales) podemos acudir igual que un católico a su biblia para recordar que no debemos permitir que el rencor consuma nuestra vida, especialmente cuando podía llegar a ser tan corta como la de Lorca, arrancado de todos nosotros por la homofobia de un grupo de soldados que en sus últimos momentos de vida le dijeron básicamente que merecía morir por maricón.
Lorca y el mundo gay porta su título con orgullo bien merecido porque esto era lo que lo definía en muchos aspectos de su vida y es un triunfo que hoy en día Ian Gibson pueda publicar este libro con ese título sin tener que ocultarlo bajo una máscara para la comodidad de los demás. Si Lorca podía, dentro de lo que cabe y con sus detalles problemáticos, ser orgullosamente gay en su época, creo que nosotros podemos también presentar nuestra orientación sin temor.
A continuación mi interpretación de la investigación de Ian Gibson sobre la homosexualidad de Lorca y cómo ésta influyó en su obra y en su entorno: los que niegan que fuera gay (familia, algunos amigos, otros poetas y “otros” en general), o bien son unos homófobos o unos homosexuales podridos dentro de sus armarios, como Dalí, Buñuel, Martínez Nadal y más otros. Así es cómo se divide el mundo en Lorca y el mundo gay. Divertido, ¿eh?
Pero hay algo aún peor y es que Gibson se empeña en que su interpretación de la poesía de Lorca es la única válida. Se apodera de sus versos y no acepta otro análisis que no sea el de “Lorca era homosexual, homosexual y homosexual”. Qué injusto para el poeta y para su obra. Qué reducido queda todo así. Qué triste. Y qué capacidad extraordinaria la del irlandés que sabe en todo momento lo que pensaba Lorca al escribir sus poemas.
De verdad que me cuesta creer que la obra de Lorca sea incomprensible si se ignora que era homosexual. O que quede incompleta. A mí sinceramente me importa un carajo. Homosexual no es todo lo que Lorca era. Ni su obra. Qué manía de decirle a la gente lo que tiene que pensar, lo que debe interpretar y el camino que debe seguir. Si Federico de verdad quería ser libre, ¿lo leal no es que cada uno entienda lo que buenamente quiera?
Para que el lector nazca, el autor debe morir. Roland Barthes, ídolo.
Espectacular. Siempre me ha intrigado la figura de Lorca y cómo esta se plasma en su obra, y con este libro se entienden tantas cosas… Solo diré dos cosas: primero, más reconocimiento a las figuras LGTBI históricamente esenciales; y segundo, Luis Buñuel, te perseguiré en el más allá.
Qué decir de este libro... Lo he leído con gran interés, ya que trata sobre uno de los más fascinantes personajes de la historia de España... y no solo de España. Andaluz universal, admirado por todo el orbe... Este libro me ha mostrado un Federico cercano, personal, humano... No el Federico García Lorca inmortal -que lo es- poeta y dramaturgo, sino el hijo, el amigo, el amante... He tenido -y ahora ya tendré siempre- ganas de convertirme en su amiga... Dicen que era la alegría, la simpatía hecha persona. Que era una obra maestra. Que hacía que la gente gravitara a su alrededor. Y era bueno. Un gran hombre. Como (casi) todos los poetas tenía cierta oscuridad en su interior; no era exactamente un hombre atormentado, pero su sensibilidad, su homosexualidad (en esos tiempos...) y su empatía hacia el oprimido le podía sumir en estados algo depresivos o, como mínimo, bajarle los ánimos. En el libro se habla solo de una depresión, la cual sufrió en 1929. Por lo común era "la alegría de la huerta", pero esto no quita que por dentro pudiera pasarlo mal.
El libro abarca toda su vida y se centra sobre todo -y como el propio título indica- en su homosexualidad. En él vemos cómo ésta influyó tanto en su vida privada como en su obra e, incluso y por desgracia, en su muerte.
El libro termina -cómo no- dejándonos un sabor amargo. Ya sabemos cómo terminó su breve vida, asesinado por unos "miserables energúmenos fascistas" (palabras muy bien elegidas por Gibson). Y siente una tanta impotencia...: "Federico, vete a México... O si no, al menos no te muevas de Madrid... Sobre todo, no vayas a Granada...". Pero fue. Y el poeta nos fue arrebatado. Aún así no consiguieron silenciarlo. Al contrario. Les ganó. Por desgracia póstumamente. Pero les ganó. Su legado es eterno.
Para entender más la obra de Lorca hay que conocer su homosexualidad. De eso se encarga Gibson en esta biografía con cartas del autor y testimonios de personas que lo conocieron: https://josemanuelblanco.com/lorca-y-...
Terminando de leer esta biografía del autor me invaden muchas emociones, y un llorar en el último capítulo. Especialmente en un tiempo donde la extrema derecha tiene cada vez más presencia, parece una profecía al revés. El fascismo apagó la voz de un escritor en la cúspide de su carrera por ser escritor, de izquierdas y homosexual. Ian Gibson recupera de varios documentos y anécdotas de varios testigos detalles fascinantes de la vida del autor y defiende la tesis que la única manera posible de conocer a fondo la vida y obra de Lorca es aceptando al poeta en su compleja y fascinante integridad, lo que, por supuesto, incluye su orientación sexual. Me encantó este libro que abarca desde las obras tempranas de Lorca y su conflicto lidiando con sus deseos contrarios a las expectativas de la sociedad, hasta un Lorca más maduro que tiene más asumidos sus deseos y proyecta sus preocupaciones más conscientemente en su obra. Definitivamente una lectura recomendada no sólo para los que quieren saber más del poeta, sino también de la España y el círculo de intelectuales alrededor de Lorca.
Un libro imprescindible para ir más allá en el conocimiento y análisis del autor. Más completo que la propia biografía en cuanto a relaciones se refiere.
Como biografía, es excelente. Sin embargo, me gustaría darle un uso distinto, como un libro que acompañe mis lecturas de la obra de Lorca. La figura de Federico suele ser enaltecida por muchas razones, como el gran genio que era, pero entender el contexto en el que vivió ayuda enormemente a comprender y valorar aún más su obra. Necesito volver a leer la Oda A Walt Whitman.
Llibre poc recomanable si no ets un fan de la lírica, si no estàs particularment interessat en els recursos poètics de Lorca, les pàgines que s'hi dediquen se't fan pesades. Però molt bé tota l'intenció de Gibson (que porta 40 anys estudiant Lorca) de demostrar la influència de la seva orientació sexual en la seva obra, així com els esforços dels seus admiradors per amagar aquest aspecte fins fa quatre dies. Al llarg del llibre es fan mencions a múltiple documentació sobre el poeta desapareguda per motius estranys. De retruc, crítica ferotge a l'homofòbia imperant fins fa poc. I finalment, reclamem que, d'un cop, es desenterrin le restes del poeta, per tal de tenir coneixement de les brutals tortures i mort que patí per part de quatre personatges que odiaven les paraules llibertat, tolerància i república. Això sí, reitero que les referències literàries es fan excessives.