Había desistido de leer a Schuon producto de una mala experiencia con otro libro suyo que no citaré aquí. Mi sorpresa, sin embargo, fue impresionante al leer este texto suyo.
En realidad este ejemplar incluye tres ensayos, uno dedicado a las castas, otro a las razas, y el último es un trabajo separado del resto no sólo por organización, sino incluso por su temática: el arte.
Schuon desentraña en estos tres opúsculos la importancia que tienen para el tradicionalismo las razas, las castas y el arte; donde otros autores como Guenon dilucidaron tesis enmarañadas, Schuon parece hacer ese comentario tan preciso y necesario para comprender tanto al autor francés como a su cohorte de iguales, como Ananda Coomaraswamy y Julius Evola.
Considero que de los tres trabajos, el menos desarrollado fue el dedicado a las razas, no obstante, revela una postura que escapa al clásico racialismo, y que escapa del postmodernismo que ve en las razas meros accidentes.
El tema de las castas, aunque levante ámpulas, fue magistralmente tratado por Schuon; e incluso se avienta a resolver la contradicción entre un llamamiento a una sociedad con castas y por otro lado, la aceptación del enunciado de que ante Dios todos somos iguales. Hasta ahora ha sido este opúsculo el mejor jamás hecho sobre el tema.
Por último, el tema del arte es tratado por el tradicionalista alemán de manera ordenada, aunque da muchas cosas por implícitas, esto posiblemente debido a que ha tratado el tema con profusión en otros trabajos. Lo que queda claro de este opúsculo ulterior es entender el arte sacro como liturgia y como instrucción para las masas, idea que se intuye pero que con Schuon se explicita.
Considero que, junto con "La crisis del mundo moderno", este trabajo dará cabal conocimiento de las ideas sostenidas por los pensadores tradicionalistas.